Se incrementa el riesgo de que el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y el MERCOSUR se ratifique y se implemente. Este tratado profundizará la dependencia colonial de nuestra región, acentuando la economía extractivista de producción de materia prima para Europa, a costa del sufrimiento de nuestros campesinos e indígenas, de la destrucción de nuestra biodiversidad, y del envenenamiento de nuestra tierra, nuestra agua y nuestra gente.
Hoy, nuestros amigos y amigas españoles/as de Ecologistas en Acción organizaron una acción de protesta en Madrid para denunciar la deforestación provocada por el cultivo de la soja. Las importaciones de soja de la UE para fabricar piensos ganaderos y biocombustibles son responsables de la destrucción de espacios de alto valor ambiental y social en Sudamérica, como el Pantanal, el Chaco, el Cerrado y la Amazonia. La expansión del cultivo de soja en los países del MERCOSUR alimenta la violencia, el acaparamiento de tierras y el deterioro de la salud de las comunidades.
Si bien la protesta de hoy en Madrid se centró en la situación de Brasil, en conjunción con la presencia en España de activistas brasileños, la situación en Paraguay es tan crítica como la de nuestros vecinos. Más allá de la destrucción de la biodiversidad causada por la expansión de la soja, ampliamente documentada, el impacto sobre los derechos económicos, sociales y culturales de las comunidades campesinas e indígenas es terrible, como evidencia la Oficina Regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) en su monitoreo sobre la situación de desalojos forzosos y políticas agrarias en Paraguay. Entre 2018 y 2021 han sido monitoreados 420 eventos de protestas por parte de comunidades campesinas e indígenas en torno a 88 desalojos forzosos, con un saldo de 9 personas asesinadas, 106 heridas, 313 detenciones y un total aproximado de 53.000 personas afectadas. El conjunto de derechos humanos vulnerados va desde el derecho a la reunión y asociación, al debido proceso, a la vida, a la integridad física y mental, entre muchos otros. Según la ACNUDH los principales perpetradores de los desalojos y ataques son la policía nacional y civiles armados.
El mensaje para los europeos y europeas con conciencia (y para toda la humanidad), sigue siendo: La soja transgénica que llega a tu mesa está manchada de sangre.
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