Una delegación de Paraguay participa de una serie de encuentros de activistas, relacionados al mecanismo subsidiario de implementación (SBI por sus siglas en inglés) del Convenio sobre la Biodiversidad Biológica de Naciones Unidas (CDB), y al Mecanismo Subsidiario de Asesoramiento Científico, Técnico y Tecnológico (SBSTTA) al mismo convenio, que se realizan en Montreal, Canadá, entre el 1 y el 12 de julio.
En paralelo la delegación, integrada por representantes de Heñói, Iniciativa Amotocodie y Sobrevivencia, miembros de la Coalición Mundial por los Bosques, y de Conamuri, de la Vía Campesina Paraguay, se reúnen en estos días con representantes de 60 países de la Coalición para debatir acerca de cómo mejorar las condiciones para la defensa de los territorios y su biodiversidad, con especial énfasis en los bosques.
En ese contexto se debaten con particular profundidad, los problemas de orden ambiental y socioeconómico relacionados con la ganadería insustentable, y los mecanismos que posibilitan la expansión de la ganadería sustentable, en manos de comunidades campesinas e indígenas.

Otros capítulos del encuentro, profundizaron la necesidad de acompañar a las mujeres en la tarea de defensa de sus territorios y su biodiversidad; los problemas que genera en comunidades campesinas e indígenas el vertiginoso crecimiento de plantaciones de árboles para la producción de celulosa y madera combustible. En el primer caso, la producción de celulosa está justificada por las empresas en un supuesto crecimiento de la demanda, que en realidad es el reflejo de un sobre estímulo al consumo global de papel para embalajes, y otras aplicaciones superfluas a nivel doméstico.
Las delegaciones latinoamericanas coincidieron en señalar la gravedad de los ataques que padecen los defensores de los territorios y los derechos de pueblos, reportando detenciones, desapariciones, ejecuciones y masacres cuya magnitud y crueldad no se veían desde los peores años de las dictaduras latinoamericanas. Esta tendencia también es reportada por participantes de todos los continentes, incluyendo Norteamérica y Europa. Hay coincidencia en señalar que las “democracias” cada vez más, no lo son sino de fechada, y que los aparatos de Estado y las fuerzas públicas del mundo están al servicio de las empresas.
Las reuniones en la CDB
Como es habitual, cientos de participantes, en representación de los gobiernos del mundo, y de ONGs de todo el planeta, comparten maratónicas sesiones en las que poco se avanza en la defensa efectiva de la biodiversidad global, y en la solución real de los problemas que la aquejan.
Entre los temas de esa agenda destaca el debate sobre las condiciones para la liberación de la tecnología de la “edición genómica”. Se trata de la selección de genes “deseables” para integrar genomas de interés productivo o comercial, para su inserción en seres vivos. Múltiples razones motivan el categórico rechazo de esta tecnología por parte de científicos del mundo.
La amenaza más significativa es que acelera el proceso de imposición de un genoma sobre los genomas naturales, a un ritmo mucho mayor que cualquier otra tecnología de modificación genética, poniendo en riesgo la mera existencia de las poblaciones naturales de seres vivos de las especies modificadas.

La promesa a corto plazo es utilizar este invento para extinguir mosquitos, con el fin de eliminar enfermedades transmitidas por estos, sin considerar que estos insectos son base de cadena trófica constituyendo una masa biótica irreemplazable.
La Coalición Mundial por los Bosques, considera la urgencia de concertar un rechazo categórico e inmediato a la liberación de las aplicaciones de esta tecnología al ambiente.
Nuestro desafío como defensores del ambiente y de los derechos campesinos e indígenas, es lograr que Paraguay rechace categóricamente la liberación en su territorio.
20 años de OGM, nuestra trágica experiencia con la primera generación de transgénicos, nos han demostrado que son dañinos para el ambiente, la salud animal y humana, que liquidan la biodiversidad y desequilibran las relaciones socioeconómicas en todas las sociedades en donde crecen.
En esta batalla, de la guerra que libramos a diario contra el control empresarial de la economía global de nuestra agricultura y alimentación, las tácticas disuasivas son suicidas. Debemos cerrar definitiva y categóricamente las puertas a estos monstruos y no cometer los errores de décadas pasadas.
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Fotos: Fanpage Global Forest Coalition