Los patrones siguen de fiesta

Las cinco más grandes exportadoras de granos del Paraguay son empresas transnacionales de capital extranjero: Cargill y ADM nacieron en Estados Unidos; LDC (Louis Dreyfus) en Francia; Bunge en Holanda; y Sodrugestvo en la Federación Rusa[1]. En 2016 facturaron entre las 5 más de 2.000 millones de dólares; el total de exportaciones paraguayas ese añofue de 6.390 millones de dólares,lo que evidencia el control oligopólico del capital extranjero sobre el comercio exterior del Paraguay.

Las empresas exportadoras de carne han recibido por sus envíos al exterior 1.214 millones de dólares en 2016. Es igualmente un mercado oligopólico controlado por capitales foráneos, en este caso brasileños; los principales frigoríficos provienen de ese país, como el Frigorífico Concepción, Frigomerc y JBS, que en conjunto exportaron por 834 millones de dólares en 2016.

Fuente: Exportaciones partida país 2017, Banco Central del Paraguay. Disponible en: www.bcp.gov.py
*Fuente: Exportaciones partida 2017, Banco Central del Paraguay.
Fuente: Dirección Nacional de Aduanas. RANKING DE EXPORTADORES POR FOB – Enero a Diciembre Año 2016

Casi Ninguna de estas grandes empresas aparece en el ranking de los 500 mayores contribuyentes del país, su aporte tributario es ínfimo. En el caso de las agroexportadoras sojeras, los pagos de IVA realizados por los productores al comprar insumos, les son devueltos en forma de créditos fiscales, hecho denunciado inclusive por los mismos productores sojeros como “indignante”[2]. En el caso de  los  frigoríficos,  sus elevadísimas ganancias quedan concentradas, y en gran medida remesadas al exterior.

Si analizamos el rol del capital agroexportador como factor para la generación de empleo, debemos considerar que la cadena de valor de la carne emplea a unas 70 mil personas, y la de la soja a no más de 10 mil. Según se divulgara a fines de 2017[3], el MAG estima en 81.754 la cantidad de asalariados permanentes del sector rural. Datos oficiales afirman que el promedio de ingresos de un trabajador del sector primario (agricultura y ganadería) es de 1.770.000 guaraníes[4]. Es decir: el costo del trabajo del complejo agroexportador es de Gs.  144.700 millones, unos 335 millones de dólares, el 6,8% de la facturación del sector.

Para analizar esta cifra provocadora, hay que incluir dos datos: La falta de acceso a la seguridad social y al trabajo decente afecta a aproximadamente el 78% de la población ocupada total[5], según datos oficiales; y la experta en derechos humanos de las Naciones Unidas, Relatora Especial sobre formas contemporáneas de esclavitud , Urmila Bhoola, tras una misión al Paraguay, expresó[6] que “recibió numerosos informes sobre trabajo forzoso y servidumbre por deudas en la región del Chaco”; “la vulnerabilidad de los pueblos indígenas al trabajo forzoso y servidumbre por deudas se basa en la venta histórica de tierras indígenas a grandes propietarios, empresas agrarias y empresas forestales sin el consentimiento libre, informado y previo de los pueblos indígenas”, y calificó la situación afirmando “esos trabajadores están sujetos a prácticas que constituirían trabajo forzoso y una forma de esclavitud contemporánea”.

Estos datos no son ajenos a la información pública; en noviembre de 2016 habían sido rescatados 35 indígenas esclavos es una estancia ganadera que, además, fabricaba carbón para exportación[7]. Según el propio Banco Interamericano de Desarrollo, Paraguay es uno de los países con menor control laboral: 0,2 inspectores por cada 10.000 trabajadores[8]. Las condiciones laborales en los silos sojeros no son mejores que en las estancias: en 2015, tras la muerte de tres personas en un incendio de granos de soja[9], se afirmaba que “el silo no tenía que estar habilitado para operar, debido a la precariedad con la que trabajaba. No tenía condiciones mínimas de seguridad”.

Entonces, las empresas del sector agroexportador (sector cárnico y sojero), a los que se suman los arroceros y empresas forestales, participando del 78% del total de exportaciones del Paraguay[10], generan apenas el 2,5% del empleo, y el poco empleo que generan es de pésima calidad. No pagan impuestos. Son responsables de un enorme y trágico impacto ambiental y social para el país, del que no se hacen cargo. Acaparan tierras y bienes naturales, deforestan masivamente, contaminan y explotan gratuitamente el agua, erosionan y empobrecen los suelos, generan gases de efecto invernadero y alimentan el cambio climático, generan dependencia tecnológica y alimentaria, disgregan y expulsan a comunidades rurales, campesinas e indígenas, aumentando la exclusión social, el hambre y el sufrimiento humano, así como la vergonzosa desigualdad.

¿Es esto un país?

En un mundo globalizado, en un país capitalista, este control extranjero de la economía no representaría ningún problema; en un país capitalista las normas regulatorias del comercio obligan a las empresas transnacionales a pagar impuestos, a ser responsables con los beneficios sociales de los empleados, a cumplir normas ambientales. No es el caso del Paraguay.

Todos los gobiernos de la transición, con pocos matices, han favorecido está lógica de acumulación de ganancias extractiva, destructiva, excluyente. Horacio Cartes se está yendo con un prontuario consistente: desalojos de campesinos e indígenas, mayor deforestación, desregulación ambiental, paraíso fiscal y liberación de transgénicos para este sector, su sector. Él mismo se ha convertido en el mayor terrateniente en el país, situación que empieza apenas a vislumbrarse con el caso de su socio Darío Messer, y sus innumerables propiedades.[11]

Mario Abdo Benítez asoma en el Palacio de López dando muestras de que seguirá priorizando privilegios de los grupos agroexportadores. Como muestra, a pocos días de resultar vencedor en unas elecciones denunciadas de fraude, anunció el nombre de su Ministro del Interior en el local de la Asociación Rural del Paraguay, gremio latifundista que marca el paso de la conducción nacional, y que ha declarado en sucesivas oportunidades que la población campesina que resiste a este modelo es enemiga del gremio y sus asociados.

“La Rural”, como es conocido el gremio, integra la Unión de Gremios de la Producción – UGP, entidad que gestionó en 2012 una ley de subsidio por 18 millones de dólares a productores sojeros afectados por la sequía (fenómeno que se agudiza en el país debido a la escalofriante tasa de deforestación); pero que sin embargo en 2014, cuando miles de campesinos se manifestaron solicitando subsidio de 8 millones de dólares para cubrir deudas descontroladas, afirmó que éste era “un subsidio disfrazado de “micro-capitalización productiva” (…) es un serio retroceso institucional y un pésimo mensaje a la gente honesta, trabajadora, pacífica y respetuosa de las leyes”. Para la UGP quienes demandan un Paraguay para todas y todos no son “gente honesta, trabajadora”.

Es que los detentores del poder económico y político del país no están dispuestos a hacer concesiones. Ninguna. En cuatro distritos (La Paloma, San Pedro del Paraná, Villa Oliva, Horqueta), tras largos procesos de organización comunitaria se había logrado sancionar ordenanzas municipales que restringían el cultivo de transgénicos y el uso de agrotóxicos, buscando la protección de la producción campesina e indígena. Apenas cuatro distritos se atrevieron a ponerle algún freno al modelo. Sin embargo los gremios, con notable incidencia sobre las instituciones responsables, operaron sobre el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal (SENAVE) para que éste haga la tarea de accionar judicialmente contra esas ordenanzas, solicitando su inconstitucionalidad.

En un territorio privilegiado por la naturaleza, los patrones -un grupo de empresas con la complicidad de cipayos locales- siguen de fiesta, haciendo lo que quieren, con absoluta impunidad y complicidad gubernamental. En estas condiciones, ¿puede considerarse al Paraguay un país democrático y soberano?

Material libre para su difusión citando la fuente.

Foto portada: Fanpage Global Forest Coalition

[1] Todas las cifras de exportaciones corresponden al Informe de Comercio Exterior del Banco Central del Paraguay. Disponible en: www.bcp.gov.py

[2] http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/economico/productor-dice-que-indigna-que-iva-vaya-a-las-multinacionales-1664583.html

[3] https://www.5dias.com.py/formalidad-del-trabajo-rural-es-aun-tarea-pendiente/

[4] Fuente: Mercado laboral 2015/16/17, de la Encuesta Permanente de Hogares. Disponible en www.dggec.gov.py

[5] Ocupación Informal en Paraguay. Evolución, características y acciones de políticas públicas. Observatorio laboral del Sistema Nacional de Formación y Capacitación Laboral – Sinafocal. Disponible en: http://sinafocal.gov.py

[6] Declaración de fin de misión de Urmila Bhoola, Relatora Especial sobre formas contemporáneas de esclavitud, incluyendo sus causas y consecuencias, al concluir su visita al Paraguay del 17 al 24 de julio del 2017. Disponible en: http://www.ohchr.org

[7] http://www.ultimahora.com/esclavitud-laboral-rescatan-35-indigenas-abusados-el-chaco-n1039706.html

[8] http://www.ultimahora.com/paraguay-segundo-los-paises-la-region-menor-control-laboral-n1115549.html

[9] http://www.ultimahora.com/quimicos-habrian-provocado-la-tragedia-silo-minga-guazu-n889543.html

[10] Perfil económico y comercial de la República del Paraguay. Ministerio de Hacienda, Mayo 2017. Disponible en http://www.economia.gov.py

[11] http://www.abc.com.py/edicion-impresa/politica/messer-es-todo-un-zar-de-los-bienes-raices-1706013.html

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