GUAHORY, un ejemplo para las comunidades y un mensaje para toda la población.

El día 15 de setiembre de 2016 se puso de manifiesto en su versión más nítida el carácter neocolonial del proceso de modernización agraria llevada a cabo por transnacionales y terratenientes, con el apoyo absoluto del gobierno de Cartes.

En horas de la mañana se llevó a cabo un operativo de desalojo con un nivel de violencia descomunal que escaló a sus extremos. Sin contar con orden judicial, mil doscientos efectivos policiales de grupos especiales (GEO y FOPE) armados con fusiles automáticos ingresaron a los domicilios de aproximadamente 60 familias campesinas y procedieron a expulsarlos. Una vez expulsados de sus casas, tractores y topadoras conducidas por los empresarios agroganaderos brasileros destruyeron las viviendas; los cultivos, envenenaron los pozos de agua y se llevaron a los animales de las familias campesinas.

Durante dicho desalojo un productor brasilero agradeció al gobierno del presidente Horacio Cartes porque “dio luz verde para que se haga limpieza y que la ley paraguaya sea hecha, así como nos autorizó”. Dos datos no menores son que el operativo de desalojo contó con el apoyo de un helicóptero prestado por la Entidad Binacional Yacyretá; además, los empresarios brasileros admitieron haber pagado doscientos millones de guaraníes a la policía para llevar a cabo el desalojo.

De la subalternidad a la lucha por la tierra. Dos etapas del proceso.

Guahory se da en un contexto de mercantilización de tierras públicas con fines de reproducción del modelo agroexportador conducida por el Estado paraguayo. A este proceso corresponden formas sociales de explotación y expropiación legitimadas por formas jurídico-políticas. Estas se basaban en un esquema de triangulación, donde funcionarios del Instituto de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT) persuadían a los campesinos para que accedieran a la venta de sus tierras por medio de contratos privados, contraviniendo las restricciones legales establecidas en el Estatuto Agrario. Este mecanismo hizo que aproximadamente el 90% de las tierras pasaran a manos de brasileros en detrimento de los verdaderos sujetos de la Reforma Agraria.

Sumamos a este contexto la dimensión represiva y desmovilizadora del Estado que entre febrero de 2015 y mayo de 2017 desarrolló un plan sistemático de desmantelamiento material y simbólico de la comunidad.

Teniendo en cuenta estos aspectos estructurales entendemos la centralidad de la lucha económica y política por las tierras como una respuesta específica del movimiento campesino dentro una estrategia más general de Reforma Agraria de base (Veltmeyer, 2008), que prioriza la ocupación de tierra como espacio de configuración de nueva realidad en la que el campesinado recrea sus experiencias de resistencia, intercambia sus puntos de vista y se dispone a recuperar sus derechos. Parafraseando a Mançano (2008) es por medio de la ocupación de tierras que el campesinado ha conquistado la tierra, espacializando y territorializando la lucha.

Foto: Inés Franceschelli

Partiendo del análisis anterior dividimos metodológicamente en dos grandes etapas el proceso de lucha por las tierras de la Colonia Guahory:

La primera etapa se da a partir de la construcción comunitaria de la Colonia, desde sus inicios a mediados de la década de los ´80 hasta el proceso de expropiación; y, la segunda etapa inicia a partir de las experiencias vividas por la comunidad en la lucha por la reocupación y recuperación de la Colonia.

La primera se caracteriza por el incipiente asentamiento y arraigo de las familias campesinas que paradójicamente significó a su vez el lento proceso de pérdida de soberanía. Es decir que la población campesina accedió a sus tierras como sujetos de la reforma agraria por medio del Instituto de Bienestar Rural (IBR) y según señalaba un poblador, “a finales de los ´90 los empresarios brasileros comienzan alquilando las tierras a los campesinos para luego empezar a comprarlas”.

Además, este periodo se caracteriza por la forma de organización de la Colonia, de tipo comunitario, es decir que los elementos que aglutinaron a la población fueron relaciones de carácter afectivas, de confianza mutua etc. Se puede mencionar también que a mediados de 2014 la organización política de la comunidad se instituye en una comisión vecinal conformada por relaciones familiares y de dependencia clientelar. La misma fue establecida con el fin de recuperar las tierras, pero contrariamente a su fin inicial esta comisión aceptó la reubicación.

Este hecho generó dudas en buena parte de la comunidad, quienes se opusieron a la reubicación entendiendo esta propuesta como parte del plan de desmovilización por parte del Gobierno.

La segunda etapa se caracteriza por la reocupación y recuperación de las tierras en Guahory. En ésta emergen elementos de tipo asociativo, es decir que la comunidad se empieza a aglutinar a partir de la coincidencia de intereses comunes.

En ese sentido, en fecha 29 de octubre de 2016, en asamblea popular la comunidad apoyada por la Federación Nacional Campesina (FNC) resuelve cuatro puntos centrales en el marco de la Lucha por la Tierra en Guahory: a) organizarse para resistir ante la amenaza de desalojos de los asentamientos; b) que el campesinado sea sujeto en el análisis y las determinaciones sobre este problema. Para el efecto, trabajaremos por una organización democrática y participativa, y que la dirigencia sea la representación de los mandatos resueltos; c) trabajar para lograr el apoyo de otros sectores organizados, democráticos, patrióticos, para luchar juntos por la tierra, y finalmente, d) denunciar la complicidad del Estado con los latifundistas, quienes son los verdaderos invasores de nuestras tierras, especialmente a fiscales, jueces y policías que reprimen a los luchadores por la tierra.

Foto: Inés Franceschelli

Posterior a las definiciones en asamblea se dieron varios atropellos e intentos de desalojos, pero las fuerzas especializadas y los civiles armados brasileros no pudieron con la fuerza organizada de la comunidad.

A diferencia de los primeros desalojos, y como producto de los debates en las asambleas la comunidad encontró las formas y herramientas para defender su territorio.

Esto queda claro en el relato de una de las pobladoras quien reflexionaba de la siguiente manera “Resultado del debate, de la resistencia después de todo lo que sucedió, resultado de esto es que se conquistaron 270 hectáreas de tierra, es apenas el comienzo”.

Para dar el ejemplo a las demás comunidades “Si acá no se hubiera resistido ante el atropello, hay muchas comunidades que estaban bajo amenaza de desalojo. Si Guahory se hubiera perdido, otras comunidades ahora también estarían pasando por lo mismo, muchas. Ellos tenían planificado por nombre las comunidades que iban a desalojar”

Al día de hoy, la comunidad se encuentra produciendo para su autoconsumo, profundizando los lazos solidarios y organizándose para resistir ante eventuales atropellos y desalojos. Este es el ejemplo de las experiencias vividas en la Colonia Guahory, que la profundidad del ser campesino y su cultura ha echado raíces en nuestra tierra guaraní, y cuando toma conciencia de su rol histórico, se organiza y se defiende, no hay fuerza que pueda con ella.

Guahory es un fragmento más de la prolongada lucha por la tierra en el Paraguay y en la periferia, es parte de un proceso histórico que encierra un mensaje que tiene dos sentidos.

Por una parte, el mensaje de los gobiernos neocoloniales, que a través de sus políticas y pedagogía anticampesina buscan la extinción del principal actor de la lucha por la tierra para profundizar el modelo productivo agroexportador.

Y por la otra, el mensaje del campesinado planteado por una de sus protagonistas “Ahora, la fuerza del pueblo es la que ataja y defiende el territorio y nuestra tierra. Ellos producen soja que beneficia a los empresarios, nosotros producimos alimentos sanos que beneficia a toda la ciudadanía. Al no haber política de producción y mercado para nuestros productos, lo único que queda es alquilar a los sojeros, por eso lo que nos queda es debatir sobre atajar el alquiler y la plantación de soja. Lo que nos queda es la fuerza organizativa, el poder popular”.

Guahory es una disputa por la soberanía en su sentido más amplio y un mensaje del pueblo para nuestros pueblos.

 

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2 comentarios en «GUAHORY, un ejemplo para las comunidades y un mensaje para toda la población.»

  1. Nos muestran que se puede lograr la resistencia mediante la organización, valorando procesos históricos que constituyen la columna vertebral de la lucha. Fuerza y adelanteeee

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