Todo el Mercosur a cambio de un plato de carne

Documento informativo | por Mary Louise Malig, Coalición Mundial por los Bosques.

Luego de 20 años de negociaciones, el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la Unión Europea y el Mercosur está entrando en un momento crucial que puede desencadenar un final trágico. Para parafrasearlo más claramente, el Mercosur está ofreciendo demasiado a cambio de poco, es decir, está comprometiendo su soberanía por un plato de carne. 

Los tratados de libre comercio no son únicamente intercambio de mercancías. Analizando los diferentes grupos de negociación del TLC Unión Europea-Mercosur, se puede notar que solo algunos trabajan el tema del acceso al mercado, mientras que otros lidian con los servicios, la propiedad intelectual, adquisición gubernamental, medidas sanitarias y fitosanitarias, desarrollo sostenible, pequeñas y medianas empresas, entre otros aspectos vinculados al derecho o espacio político que tiene un país para regular el acceso y los precios de las medicinas, cuyos sectores reciben apoyo para su desarrollo, licitan en el sector público, conocen los requerimientos para desarrollar inversiones extranjeras, entre otros.

Por lo tanto, un tratado debe verse no solo en términos de cuánto crecerán las exportaciones o importaciones del grupo regional, sino sobre qué espacios de la propia economía, del sector público y del ambiente se tendrá que decidir después de cerrar un acuerdo. Además, y muy importante, lo que sea que se otorgue a la Unión Europea también será solicitado por otros países, como Estados Unidos, Japón, China y Rusia, ya que querrán gozar del mismo tratamiento que el dado a los europeos al momento de negociar o renegociar sus acuerdos.

Comencemos esta historia con el final. Comencemos con lo que el Mercosur quiere obtener de este TLC. En una cobertura mediática de la reciente ronda de negociaciones se afirmó lo siguiente: “Esencialmente, cualquier acuerdo dependerá de la carne y el etanol, pero principalmente la carne. Si Europa acuerda comprar suficiente carne de primera latinoamericana a bajos niveles arancelarios, el Mercosur disminuirá los aranceles a las principales exportaciones de la Unión Europea, como carros y maquinaria[i]“. Lo que quiere el Mercosur es exportar carne a la Unión Europea. Este rubro, junto al etanol, es una de las ambiciones más grandes. Al oír esto se puede pensar que toda la economía del Mercosur depende de las exportaciones de carne y que esto es crucial para el futuro del bloque y su pueblo. Vayamos a los datos para tener un panorama más amplio.

[i] https://www.politico.eu/article/Mercosur-EU-Deal-Faces-Race-Against-The-Clock/

Breve introducción y actualización sobre las negociaciones del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur

¿Por qué un tratado que estaba siendo negociado de manera intermitente desde 1999, con la entrada en vigor del Acuerdo Macro de Cooperación, repentinamente da un giro frenético para que se logre en 2018? ¿Porqué el repentino reavivamiento, dedicación y, más importante, qué es lo que ambas partes buscan obtener de este acuerdo?

Primero, qué es el Mercosur: El Mercosur es un bloque comercial suramericano establecido con el Tratado de Asunción en 1991 y el Protocolo de Ouro Preto en 1994. Los miembros plenos son Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Venezuela es un miembro pleno, pero fue suspendida el 1 de diciembre de 2016. Los países asociados son Bolivia, Chile, Perú, Colombia y Ecuador.

Las negociaciones actuales son entre la Unión Europea (bloque de 28 países) y los estados fundadores: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Las negociaciones iniciales realmente no llegaron a ningún acuerdo. La Unión Europea consideró que el Mercosur estaba demasiado desarrollado, por lo que no calificó para que se le otorgase el Tratamiento Especial y Diferenciado, normalmente dado a países en desarrollo o menos desarrollados en las negociaciones comerciales. Las cuotas de los productos agrícolas fueron un punto de contención y, del otro lado del bloque, la Unión Europea no estaba satisfecha con las ofertas sobre el sector automotor. Este punto muerto continuó desde 2004 hasta 2009. Hubo un pequeño avance en 2010, pero se estancó nuevamente en 2012.

Del lado de la Unión Europea, los ganaderos irlandeses y franceses han estado advirtiendo sobre el impacto negativo que tendrá el flujo de importaciones de carne del Mercosur para los pequeños productores de esos países. “La ICSA [Asociación de Productores de Ganado Bovino y Ovino] está extremadamente preocupada por esto. Si se coloca sobre la mesa esa oferta [85.000 toneladas de carne del Mercosur a la Unión Europea], tendrá un impacto muy severo en los mercados de carne europeos y afectará las exportaciones de carne irlandesa particularmente más fuerte”[i], sentenció el presidente de dicha organización en septiembre de 2017.

Justamente el pasado 21 de febrero de 2018 los productores franceses realizaron protestas en tractores para exponer sus demandas al presidente Emmanuel Macron por temores de que se consolide  este acuerdo comercial que impulsará las importaciones de carne del Mercosur.[ii]

[i] http://en.mercopress.com/2017/09/19/irish-and-french-farmers-warn-about-mercosur-eu-beef-negotiations
[ii] https://af.reuters.com/article/africaTech/idAFL8N1QB4P6

Una relación desigual

La Unión Europea es un bloque de 28 naciones y el Mercosur agrupa a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Según el siguiente gráfico de la Comisión europea, las estadísticas de comercio de bienes entre la Unión Europea y el Mercosur estuvieron a favor del bloque suramericano hasta 2011, pero después de ese año el bloque europeo es el que más vende.

Las exportaciones de la Unión Europea al Mercosur sumaron 43,1 mil millones de euros en 2016, mientras que del Mercosur al bloque europeo fueron 41,8 mil millones de euros durante el mismo año. Para el Mercosur, la Unión Europea representa 21,8% de sus exportaciones, mientras que para la Unión Europea el bloque suramericano representa solo el 2,7%. En otras palabras, existe una relación de poder económico desigual entre estos dos bloques, en la cual el más débil tiene déficit comercial con relación al más grande.

Sin embargo, si se observa el intercambio en servicios, la situación es aún peor. La Unión Europea exportó servicios valorados en 21,5 mil millones de euros, mientras que el Mercosur solo exportó 11,7 mil millones en servicios a la Unión Europea en 2014, lo que significa que el déficit en estas otras áreas que cubrirán el acuerdo es aún peor.

En lo que se refiere a inversiones, la Unión Europea tuvo 378 mil millones de euros en acciones en el Mercosur en 2015, mientras que el bloque suramericano tuvo 115 mil millones de euros en inversiones en el bloque europeo en 2014, y gran parte de estas inversiones fueron de compañías europeas establecidas en el Mercosur.

En síntesis, en cuanto a la relación comercial y de inversión entre ambas partes, aunque el Mercosur no es un bloque pequeño, tampoco es suficientemente grande como para estar en igualdad de condiciones con la Unión Europea.

¿Qué tan importante son las exportaciones bovinas?

Los cuatro países del Mercosur son algunos de los principales exportadores de carne bovina a nivel mundial. Sus exportaciones han aumentado desde 2004. En 2017, colocaron 2 millones de toneladas de carne fresca en el mercado internacional, lo que representa 9 mil millones de dólares a un precio promedio de 4.438 US$/t.

De estos 2 millones de toneladas de carne, cerca de 246.000 toneladas fueron exportadas del Mercosur a la Unión Europea, lo que representa un 12% del total de exportaciones de carne del mundo. En términos de valor, fueron cerca 937 millones de dólares, lo cual representa solo 0,5% del total de las exportaciones de los productos del Mercosur al mundo y 2,3% del total de exportaciones del bloque suramericano a la Unión Europea.

Para ponerlo en valor. El total de exportaciones del Mercosur al mundo son 221 mil millones de dólares y las exportaciones de carne al mundo alcanzan los 9 mil millones de dólares Las exportaciones del Mercosur a la Unión Europea representan cerca de 42 mil millones de dólares y las exportaciones de carne mil millones de dólares. Esto permite mostrar lo significativas y relevantes que son las exportaciones del bloque suramericano al mundo y a la Unión Europea.

Los principales mercados para la carne bovina del Mercosur son China, Rusia y otros países. La Unión Europea es interesante porque es un buen destino para la carne de primera.

Sin embargo, al analizar de manera específica las negociaciones actuales, la cuota máxima a la cual accederá el Mercosur probablemente alcanzará las 100.000 toneladas de carne. Desde una perspectiva macro del valor y la cantidad de exportaciones de carne que ya tienen, no es una ganancia tan significativa, a menos que se vea a esta negociación desde la perspectiva de las corporaciones de carne en el Mercosur, las cuales estarán en la primera línea de ganancias con este acuerdo.

¿Realmente es solo automóviles por carne? ¿O todo por un plato de carne?

Desde el relanzamiento de 2016, la lista de ofertas de la Unión Europea y el Mercosur incluye los siguientes aspectos[i]:

  • Aranceles
  • Reglas de origen.
  • Barreras técnicas para el comercio.
  • Medidas sanitarias y fitosanitarias.
  • Servicios
  • Adquisiciones gubernamentales.
  • Propiedad intelectual.
  • Desarrollo sostenible.
  • Pequeña y mediana industria.

Esta lista demuestra que el acuerdo es mucho más que carros y carne. De hecho, los sindicatos del sector comercio, la sociedad civil y grupos ambientales en varios países han manifestado su rechazo al acuerdo debido a que el costo que genera para la economía, el pueblo, la salud, los animales y los bosques por vender carne de primera será alto.[ii][iii]

  • Si el Mercosur acuerda abrir su economía a proveedores de servicios extranjeros se verán impactados severamente los proveedores locales y nacionales, los cuales no podrán competir con las corporaciones transnacionales extranjeras mejor financiadas que obtendrán beneficios por recibir un Tratamiento Nacional, o una base igual a la de los locales. La coalición argentina que sigue estas negociaciones estimó que las pérdidas laborales en Argentina estarían “estimadas en 186.000 puestos de trabajo industriales (…) Once de cada 100 trabajos en la industria de la manufactura. Esto impactará a las empresas nacionales ya que el incremento de importaciones desplaza la producción nacional, especialmente en las actividades manufactureras más “sensibles”, como la textil, calzado, juguetes, cuero, muebles. En este último sector se perderán 47.000 trabajos, mientras que en el de repuestos de autos se eliminarán 32.500 puestos de trabajo y el sector químico perderá 19.000″.[iv]
  • Se incluirá en el acuerdo el tema de la propiedad intelectual, lo que contempla una lista de aspectos y productos que va desde indicaciones geográficas, vinos, productos agrícolas, hasta ciertas políticas que puedan impactar negativamente la producción de medicinas genéricas. Los activistas advierten que “con relación a las semillas, el texto filtrado indica que cada Parte deberá proteger los derechos de las variedades de plantas, de acuerdo con la Convención Internacional para la Protección de Nuevas Variedades de Plantas, adoptada en París el 2 de diciembre de 1961, revisada por última vez en Ginebra el 19 de marzo de 1991 (UPOV 1991)”. Esto significa que se impondrán las Leyes de Monsanto en todos nuestros países.[v]
  • Además de carros, bienes industriales, productos químicos o materiales de construcción, la Unión Europea podrá entrar y vender sus productos de valor como de calidad premium. Y el acceso a adquisiciones del gobierno permitirá al bloque europeo ganar contratos para construir obras de infraestructura, como carreteras, aeropuertos y otros proyectos, cuyas ganancias pudieran ser destinadas a industrias y trabajos locales.
  • Las medidas sanitarias y fitosanitarias son vistas como una protección que ha colocado la Unión Europea para limitar la entrada de productos de los países del Mercosur.

[i] Dirección General de Comercio de la Unión Europea http://ec.europa.eu/trade/policy/countries-and-regions/regions/mercosur/

[ii] https://mejorsintlcorg.files.wordpress.com/2018/02/declaration-no-to-FTA-with-EU-Feb-2018-English.pdf

[iii] https://www.bilaterals.org/?12-reasons-Why-We-Say-no-to-the

[iv] https://mejorsintlcorg.files.wordpress.com/2018/02/declaration-no-to-FTA-with-EU-Feb-2018-English.pdf

[v] https://www.bilaterals.org/?12-reasons-Why-We-Say-no-to-the

¿Qué ocurrirá con los bosques y comunidades?

El impulso particular para incrementar la producción de carne por parte de los gobiernos del Mercosur aterroriza a aquellos que han sido testigos, y continúan siéndolo, de la destrucción a gran escala de bosques, la biodiversidad, los ecosistemas, las comunidades, la salud y los animales por el desarrollo insostenible de ganado industrial y la siembra del alimento que consumen las reses en todos los países del Mercosur, así como en los países vecinos de Suramérica. Como lo han demostrado muchos estudios de casos, así como informes de campo sobre los impactos negativos de la deforestación masiva que abre paso al desarrollo de monocultivos de soja y ganado, las consecuencias de esta práctica también incluye el desplazamiento masivo y despojo de tierras a comunidades, pueblos indígenas y dependientes de los bosques.[i]

[i] Pueden consultarse estudios de casos de Brasil, Bolivia, India, Paraguay y Rusia en nuestro informe “El verdadero costo de la carne”

En el gráfico anterior queda visualmente claro que un factor significativo para la pérdida de la biodiversidad, especialmente en Suramérica, donde se lleva a cabo gran parte de la deforestación del mundo, es la producción de carne, derivada de la “limpieza” de tierras para la cría de ganado o el cultivo de alimento para su crecimiento. El informe del Estado de los Bosques del Mundo 2016 destaca un análisis realizado en siete países suramericanos, el cual determinó que 71% de la deforestación realizada entre 1990 y 2015 fue impulsada por la demanda incrementada de tierra; en Brasil, la cifra fue aún mayor: 80%.

Conclusiones y recomendaciones

La última evaluación de impacto a la sostenibilidad encargada por el bloque europeo sobre las posibles consecuencias de un acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur se realizó en noviembre de 2007 y el último informe que todavía está en fase inicial, el cual comenzó a desarrollarse en septiembre de 2017, probablemente será terminado después de que concluya el acuerdo. Asimismo, se están llevando a cabo algunas mesas redondas con accionistas, organizadas en Bruselas, Buenos Aires y Sao Paulo, pero -como se mencionó anteriormente- los impactos de estas discusiones no quedan claros ya que las negociaciones parecen estar más adelantadas.   Después de la ronda de conversaciones realizada recientemente en Asunción, a pesar de que no se llegaron a acuerdos de alto nivel, los informes concluyen que están cerca de concretar el tratado.  Esto se debe probablemente a las inminentes elecciones que se realizarán en países claves del Mercosur, donde se teme que un cambio de liderazgo pueda detener y llevar a revisión las negociaciones. El actual liderazgo de derecha neoliberal en Brasil y Argentina está apresurando de manera frenética el cierre de este acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur antes de que se produzca cualquier cambio político en los gobiernos de estos países. Para Brasil es claro que los “triunfadores” de la industria de la carne brasilera tienen mucho que ganar, mientras que Argentina parece verlo más como una oportunidad para solidificar su mensaje de que los inversionistas extranjeros son una vez más bienvenidos con brazos abiertos, ya que Argentina está a la venta.

Al hacer una inspección más de cerca, el tratado de comercio entre la Unión Europea y el Mercosur es una ganga para gran parte de la soberanía de derechos de propiedad intelectual, servicios, adquisiciones gubernamentales, entre otros aspectos, de los países miembros del Mercosur, a cambio de la venta de carne de primera. Esta intensificación cada vez mayor del desarrollo ganadero y de la producción de alimento para el ganado puede llevar a una deforestación aún más masiva y a la pérdida de ecosistemas y territorios de pueblos indígenas y comunidades, así como el daño a más especies de animales y a la salud de las personas.

El tratado entre la Unión Europea y el Mercosur debe detenerse. Es necesario amplificar las voces de los pueblos y tomar acciones para presionar a aquellos responsables de tomar decisiones, así como a los gobiernos, para que no firmen este desastroso acuerdo.

 

 

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