“Es la conciencia la que nos llevará a una sociedad más justa“

Entrevista a Elione Oliveira Kai, Coordinadora pedagógica de la Escuela Agroecológica Egidio Brunetto, Estado de Bahía, Brasil. Por Inés Franceschelli, Heñói, Global Forest Coalition

El extremo sur del Estado de Bahía es un territorio de importancia histórica para Brasil, ya que allí fue donde llegaron los portugueses en el año 1500. La región es productora de grandes riquezas, y al mismo tiempo de enormes disparidades sociales. Quizá por eso es que allí surgieron movimientos sociales que llevan adelante luchas importantes por la democratización de la tierra y por la igualdad social.

El MST –Movimento dos Trabalhadores Rurais Sem Terra – surgió en la región en la década de los ’80, portando la bandera de la Reforma Agraria. Tras más de tres décadas de actuación, el MST conquistó en la región 23 asentamientos con más de 2.400 familias asentadas, aunque aún quedan cerca de 5.000 familias en campamentos precarios.

Consciente de los grandes desafíos que enfrentan en las dimensiones social, económica y ambiental, desde el 2012 el MST viene construyendo la Escola Popular de Agroecología e Agrofloresta Egidio Brunetto, que pretende ser un espacio para contribuir a la consolidación de la agroecología en la región.

La escuela está situada en el asentamiento Jací Rocha, tierra conquistada en 2002, tras una ocupación llevada adelante por 1500 familias “en perfecta coordinación, y para eso las mujeres tuvieron un rol fundamental” nos relata Elione Oliveira Kai, coordinadora pedagógica de la escuela. Hoy en el asentamiento viven 700 familias trabajando, estudiando, proveyendo de alimentos sanos a las ciudades.

En la zona tradicionalmente grandes propietarios producían monocultivos de caña de azúcar y café, y en enormes latifundios se criaban millones de cabezas de ganado. Sin embargo actualmente un nuevo rubro viene a cambiar el paisaje: enormes plantaciones de eucalipto rodean literalmente el lugar, con nuevos impactos en la vida de la gente.

Las plantaciones forestales en el sur del Estado de Bahía, y el norte del Estado de Espíritu Santo, son llevadas adelante por tres gigantes del mercado de celulosa: la mayor de ellas Fibria, está en proceso de ser comprada por la segunda, Suzano[1]; la tercera es Veracel. Fibria es poseedora de 470 mil hectáreas en ese territorio, de las que 345 mil están cubiertas de eucalipto plantado. Suzano posee 270 mil hectáreas, y 162 mil monocultivadas con esta especie. Veracel tiene 180 mil has, de las cuales 84 mil son plantaciones. Brasil es el mayor exportador mundial de celulosa de fibra corta (destinada a fabricar papel tissue, es decir, papel higiénico, pañuelos desechables, pañales, toallitas húmedas, etc.). Cuando se cierre la fusión entre la Fibria y Suzano, la nueva empresa se quedaría con el 49% del mercado global de celulosa de eucalipto[2], estimado en unos 45 mil millones de dólares anuales.

Es decir, los desafíos para el asentamiento Jací Rocha, y para la escuela agroecológica Egidio Brunetto, incluyen la convivencia con algunas de las empresas más poderosas del mundo.

¿Cuáles son los principales impactos del monocultivo de eucalipto que ustedes enfrentan?

El principal impacto de los monocultivos es la concentración de la tierra. No importa lo que planten; cuando viene el capital e invierte en monocultivos, lo primero y más grave que sucede es la expulsión campesina. Acá vive la gente, acá produce, y hace tareas de conservación de monte, de biodiversidad. Acá se produce agua, se recupera agua. Sin embargo ya sabemos lo que sucede cuando las familias se van a la periferia de las ciudades.

El segundo impacto es ambiental, sobre todo los problemas hídricos. Este es un asentamiento sin agua, porque el eucalipto seca el suelo. Nosotros tenemos que comprar agua en camiones para poder beber, bañarnos. También es muy alto el impacto de las fumigaciones aéreas.

Y el tercer problema que nos han traído las empresas forestales es el problema del trabajo, tenemos muchas personas desempleadas; ellos dicen que por cada 25 has de eucalipto se genera un empleo, hicieron muchas promesas de trabajo, pero hasta ahora eso es mentira.

 

¿Cómo enfrentan estos desafíos?

No es fácil para nosotros enfrentarlos. Denunciamos, pero los medios de comunicación están del lado de las empresas. Vamos a todas las audiencias públicas, a todos los espacios para hacer llegar nuestra voz a la sociedad, pero por esa vía es poco lo que podemos avanzar.

Por eso es que nosotros apostamos a la agroecología como matriz tecnológica posible para la producción de alimentos sanos, y para la recuperación y conservación de la naturaleza, en contraposición al actual “modelo de desarrollo del campo”, que es un modelo de destrucción, expulsión y muerte.

¿Cuál es el rol de las mujeres en este sentido?

En este y en todos los asentamientos del MST las mujeres nos organizamos para producir y comercializar, porque sabemos bien que la expulsión es violencia, pero es mucho peor esa violencia sobre las mujeres que se ven obligadas a migrar a las ciudades. Además nos organizamos para otras tareas productivas, como la producción de artesanías, de dulces. Y las compañeras usan estos espacios para generar fuentes de ingresos, pero sobre todo para poder conversar sobre estos problemas. Porque el debate, el diálogo, es la base de la conciencia, y es la conciencia la que nos llevará a una sociedad más justa.

El MST toma muy en serio el debate sobre la cuestión de género, porque tradicionalmente son los hombres los que tratan de establecer las líneas. Por eso desde el 2011 las compañeras tomaron la decisión de hacer ocupaciones coordinadas por mujeres; primero porque se saben capaces de la auto organización, y segundo porque cuando las mujeres  están luchando tienen la oportunidad de destinar un tiempo importante, todas juntas, para estudiar.

 

Por ejemplo, cuando se hizo la ocupación del vivero de eucalipto transgénico de la Suzano, por la mañana se trabajaba específicamente en la intervención de las mudas de eucalipto, y por la tarde se debatía el patriarcado, el problema del impacto de los monocultivos, inclusive temas de gestión financiera, porque las mujeres tenemos que aprender a administrar, lo hacemos mejor que los hombres. Cuando venían los de la empresa, las mujeres les hablaban de sus pautas, la cuestión de la tierra, las fumigaciones aéreas.

¿Cómo ve usted el futuro de la convivencia con estas empresas?

Por el momento nosotros hemos aceptado hacer colecta de semillas forestales de las reservas que nosotros conservamos, y que ellos usan para sus “proyectos sociales” de restauración del bosque, y nosotros también usamos para reforestar. Pero hay mucha diferencia de tamaño entre las dos partes, y después del golpe (la destitución de Dilma Roussef) con Temer no es muy bueno el panorama. Tenemos que seguir fortaleciendo nuestro modelo, porque es la opción a favor de la vida.

 

Material libre para su difusión citando la fuente.

[1] https://istoe.com.br/suzano-e-fibria-se-juntam-para-formar-nova-empresa/

[2] https://www.elobservador.com.uy/fusion-deja-brasilena-el-49-del-mercado-mundial-celulosa-eucalipto-n1187843

 

 

 

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