05/03/2025

La lucha por la tierra sigue siendo clave para comprender la historia y la estructura social profundamente desigual del Paraguaya. A pesar del contexto regresivo y autoritario que atraviesa el país, el Movimiento Campesino Paraguayo (MCP), lleva siete meses ocupando el Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (INDERT). Desde 2014, este movimiento ha buscado reivindicar los derechos de los campesinos, enfrentándose a un Estado que, según sus líderes, muestra desinterés y represalias ante sus demandas.
Primera y segunda vuelta
La primera ocupación del INDERT se llevó a cabo entre 2014 y 2015 y duró cuatro meses. Sin embargo, la situación actual es más crítica. Desde hace siete meses, el MCP mantiene una segunda ocupación en busca de 700 hectáreas que forman parte de la Colonia Santa Teresa Manduará, una colonia oficial del INDERT que data de 1989. De estas 700 hectáreas, solo se les ha permitido acceder a 130. Este proceso les ha costado dos años de pérdida de producción.
Durante una reciente entrevista, el secretario general del MCP lamentó la falta de atención del Estado y de garantizar los derechos campesinos “nuestra lucha es por el acceso a la tierra, un prerrequisito esencial para la Reforma Agraria y la mejora de la calidad de vida del campesinado,” afirmó.
Asentamiento Santa Teresa Manduará
El asentamiento Santa Teresa se caracteriza por tener la infraestructura típica de una colonia oficial del INDERT: con escuela, colegio, un sistema de tratamiento de agua, una iglesia, etc. Esta estructura también es testimonio de la capacidad organizativa del MCP, que busca no solo reivindicar la tierra, sino también garantizar condiciones de vida dignas para sus miembros.
Propuestas y Reivindicaciones
El MCP ha propuesto un proyecto de ley de expropiación que deberá ser tratado en el Senado y luego en la Cámara de Diputados. Además, buscan derrotar la ley Zavala Riera y el Registro Único Nacional (RUN), los cuales consideran herramientas para blanquear tierras malhabidas y que van en contra de los intereses del campesinado.
Sin embargo, las respuestas del Estado han sido desalentadoras. El INDERT ha mostrado desinterés por las demandas del MCP, y en los últimos siete meses solo han podido reunirse con el presidente en tres ocasiones, sin avanzar en las negociaciones. La situación se ha vuelto más tensa, ya que el INDERT ha cerrado las puertas principales de la institución y ha restringido el acceso a servicios básicos como el agua y el baño.
Desafíos y represalias
Los docentes que han apoyado la ocupación de la institución han enfrentado represalias, siendo sumariados y suspendidos por 40 días, lo que ha afectado gravemente sus ingresos. El Ministerio del Interior, que había prometido convocar mesas interinstitucionales, no ha cumplido, y la vicepresidencia solo ha permitido el acceso a una secretaria, dejando a los líderes campesinos sin la atención necesaria.
Perspectivas futuras
A medida que se intensifica la lucha, el MCP plantea que la ocupación del INDERT y la vía de la expropiación son medidas necesarias para avanzar en sus reivindicaciones. Con 246 ocupaciones a nivel nacional en curso y con órdenes de desalojo, se prevé que la situación de los desalojos se agudice en el presente año.
A pesar de los retos, el secretario general del MCP destaca la importancia de la unidad entre todos los sectores, tanto del campo como de la ciudad, para defender los derechos de los campesinos “la respuesta unitaria en Canindeyú ante los desalojos es un buen ejemplo de lo que podemos lograr si nos mantenemos juntos,” concluyó. La lucha del Movimiento Campesino Paraguayo por el acceso a la tierra y sus derechos es un reflejo de la problemática más amplia que enfrenta el campesinado en Paraguay. A pesar de los desafíos y la falta de respuestas del Estado, su determinación por conseguir un futuro mejor para sus comunidades sigue siendo una fuerza poderosa en la búsqueda de justicia agraria.

