Los vencedores del 22 de abril

Hay quienes lo llaman extractivismo, otros neo-colonialismo. Hay quienes piensan que el gobierno es el responsable, y algunos prefieren cargar ese fardo a empresas transnacionales.

¿Qué son los agronegocios? ¿Por qué algunos creemos que hay que frenarlos de cualquier manera?

El llamado “modelo productivo agroexportador” es un sistema económico basado en la producción o extracción de materias primas y la venta de éstas a otros países. El Paraguay, o parte de él, desde 1870, ha sido condenado a vivir del dinero generado por esta forma de organizar la economía. Ninguna administración estatal, desde entonces, puso mucho énfasis en la necesidad de diversificar la economía e industrializar el país. Por el contrario, las sucesivas políticas de gobierno apuntaron a fortalecer a los capitales privados que comandaron esta forma de producción.

Los rubros que históricamente aportaron divisas a la economía nacional fueron la carne, madera, yerba, algodón. Ya no hay más madera. La avidez de intermediarios (acopiadores y desmotadoras), y más recientemente la determinación de habilitar el algodón transgénico (que hasta ahora no funciona) mataron la producción algodonera. Hoy los rubros productivos que posibilitan el ingreso de divisas al Paraguay son básicamente la carne vacuna, la soja, el maíz, el arroz.

Sin embargo estos rubros no son producidos principalmente por paraguayos/as, sino por empresas de capital mayoritariamente extranjero. La renta de estas exportaciones se acumula en un puñado de cuentas bancarias, y no reporta ningún beneficio para la población nacional. Los agro- exportadores facturan montos que hasta son difíciles de leer: 27 billones, 520 mil millones de guaraníes, pero no pagan un guaraní por el agua que contaminan, el suelo nacional que arruinan, la población que envenenan.

¿Los agronegocios generan crecimiento económico?

El Fondo Monetario Internacional FMI, y el Banco Mundial BM, vaticinan un crecimiento económico del 4% este año[1]; la presidente del FMI, Christine Lagarde, visitó el país recientemente y felicitó a Horacio Cartes por el desempeño económico nacional. El BM afirma que “Durante la última década, la economía paraguaya creció a un promedio del 5%, un crecimiento más alto que el de sus vecinos (…).”[2]

Lagarde se reunió con los dos principales candidatos a la presidencia, Mario Abdo Benítez y Efraín Alegre. Este último, de quien se supone que debemos esperar un cambio de rumbo económico a favor de la gente, le dijo a Lagarde “(…) hay que seguir invirtiendo en el sector productivo, habrá una necesidad de seguir endeudándonos (…)”[3].

Según las voces de estos organismos internacionales y de los candidatos que conducirán el país los próximos cinco años, nuestra economía está muy bien, se expande y fortalece. Sin embargo la realidad de las familias paraguayas es otra, muy distinta. El dinero que se gana con trabajo alcanza cada vez menos; los servicios públicos básicos empeoran (se cierran escuelas, los hospitales están desabastecidos); la dieta familiar se empobrece, la recreación no existe. ¿Cómo es esto posible, si la economía crece? Es que este “crecimiento” económico nacional no es más que el crecimiento de los agronegocios, que sí se expanden, que ganan cada vez más, a costa de la riqueza de la nación paraguaya, y el empobrecimiento de su gente.

Mientras que en cinco hectáreas de la agricultura campesina trabajan entre 3 y 5 personas, la soja genera un puesto de trabajo cada 500 hectáreas. En 1.000 hectáreas serían unos 800 empleos campesinos contra 2 empleos sojeros. Mientras que la producción tradicional campesina e indígena produce alimentos sanos enfriando el planeta, con rotación de cultivos y diversificación de rubros, la soja y las vacas deforestan, contaminan, degradan, expulsan.

Foto: Inés Franceschelli

Comparaciones

Todo el presupuesto 2017 del Ministerio de Salud, es de Gs. 4.560.995.979.262, y el del Ministerio de Educación alcanza Gs. 4.977.649.465.681, es decir, el 17% y 18% respectivamente de lo que facturan en un año las empresas del agronegocio. Si los suelos, el agua, el sol y la fuerza de trabajo del Paraguay se usaran para producir beneficios para la población, podríamos sin inconvenientes satisfacer nuestras necesidades.

Todo el presupuesto público del Paraguay alcanza los Gs. 38.296.662.994.742, es decir, apenas 39% más que la facturación de las agroexportadoras. Si sumáramos los ingresos de la venta de energía más la exportación de materias primas producidas con soberanía, la población nacional podría no pagar ningún impuesto!

Las autoridades[4] dicen que en la ciudad una persona es pobre cuando no tiene Gs. 664.000 mensuales para vivir; en el campo, según ellos, con Gs. 474.000 mensuales ya alcanza para dejar de ser pobre. Cualquiera sabe que esto es un insulto, que esos montos no alcanzan siquiera para comer. Pero igualmente podemos hacer un ejercicio:

Según las mismas autoridades, son 2.111.000 personas las que no alcanzan a satisfacer sus necesidades (pobres más pobres extremos). Si multiplicamos ese número de personas, por los 700 mil guaraníes mensuales “necesarios para dejar de ser pobre”, resulta que cada año se necesitarían Gs. 17.732.400.000.000 para resolver TODA la pobreza del Paraguay. Es decir, se necesita apenas el 64% de lo que facturan cada año las empresas del agronegocio.

Foto: Fernando Franceschelli

San Favero

La Dirección Nacional de Aduanas publicó un ranking de los mayores importadores y exportadores nacionales en 2016. La Subsecretaría de Tributación también publicó un ranking de los mayores aportantes al fisco. Las más grandes empresas de los agronegocios figuran en ambos listados. En estos rubros ganan mucho los que exportan, pero también los que importan: fertilizantes, agrotóxicos, vacunas para ganado, semillas, etc.

Si se comparan las listas de estas dos instituciones públicas, salta a la vista que los más grandes, no pagan: Cargill SA; ADM Paraguay; Louis Dreyfus Co.; Bunge Paraguay; Sodrugestvo Paraguay; Cofco Agri SA; Agrofertil SA; Nidera SA; Cooperativas Chortitzer y Fernheim; Vicentin Paraguay; CHS SRL; o no figuran en la lista de grandes aportantes al fisco, o aparecen con montos que ofenden.

Esto sucede por varias razones; una es la devolución que les hace el Ministerio de Hacienda de los montos que las empresas pagan de IVA, en la forma de crédito fiscal. Otra es el uso de las exenciones arancelarias del Mercosur, por lo que las empresas sacan del país las materias primas en estado natural a los países vecinos.

Lo concreto es que tras haber comparado las dos publicaciones, don Tranquilino Favero (Agrosilo Santa Catalina) aparece como un santo, tributando al menos el 17% del volumen total de negocios de exportación e importación.  A éste señor, llamado en algunas publicaciones “El rey de la Soja en Paraguay”, se le atribuyen más de un millón de hectáreas en sus manos, y diversos delitos y abusos: que se queda con la tierra de pequeños productores mediante maniobras judiciales; que cierra caminos vecinales para su uso exclusivo; que no respeta ninguna norma ambiental; sin embargo, parece que don Favero algo paga. Otros, nada.

Vitaminas para los ladrones

La región está protagonizando una agitada agenda político-económica. Por un lado avanzan las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur. Allí los temas en discusión están centrados en rubros de comercio exterior; básicamente el Mercosur pretende ampliar el cupo de materias primas y derivados en el mercado europeo; Europa pretende colocar en el Mercosur productos industrializados (sobre todo vehículos y maquinarias) y servicios. Son diversas las críticas de activistas suramericanos[5] al impacto de un tratado a todas luces desigual; pero las críticas más fuertes coinciden en que, de aprobarse este acuerdo, las empresas dedicadas en el Mercosur a la producción de carne, soja, maíz, recibirán una fuerte dosis de vitaminas.

Por otro lado Argentina se prepara con entusiasmo para ser sede en diciembre de la Asamblea del G-20, el grupo de países más poderosos del mundo. Estas asambleas dicen que tienen el objetivo de “abordar los grandes desafíos globales y buscar generar políticas públicas que los resuelvan”; pero desde diversos sectores sociales se afirma que “son estos mismos gobiernos y sus políticas los principales culpables de la crisis civilizatoria profunda que atravesamos y de la que se desprenden los problemas que ahora dicen querer resolver”[6]. En el proceso preparatorio de la cumbre, se realizarán más de 60 reuniones previas donde delegados de los países miembros discutirán los temas centrales de su agenda: mercado laboral y educación funcional a estas necesidades, infraestructura para el “desarrollo”, es decir, para la acumulación de capital, y la así llamada “seguridad alimentaria”, o dicho de otro modo, la producción industrial y tecnologizada de alimentos. Es decir, el G-20 se reunirá por primera vez en Sudamérica, lo que no debe ser casualidad, y los temas centrales en la agenda parecen estar orientados a profundizar el mejoramiento de las condiciones para la “producción” de los agronegocios.

En este contexto, la elección del 22 de abril no ha generado mayor expectativa. En el horizonte solamente se ve a un sector económico fortalecido, y mayor miseria para el pueblo paraguayo. El único camino para frenar esta subordinación es poner un freno profundo, radical, estructural, al saqueo de los bienes naturales del Paraguay; y esa alternativa no se construye alcanzando algunos escaños o formando parte de un bloque electoral que pretende aflojar la soga que las y los paraguayos/as tenemos al cuello, en lugar de buscar caminos para la soberanía popular y nacional.

Heñói

Asunción, 20 de abril de 2018

Material libre para su difusión citando la fuente.

[1] http://www.ultimahora.com/lagarde-paraguay-tiene-una-las-economias-mas-fuertes-n1137973.html

[2] http://www.bancomundial.org/es/country/paraguay/overview

[3] http://www.abc.com.py/nacionales/alegre-hablo-sobre-deuda-externa-con-titular-del-fmi-1683629.html

[4] http://dgeec.gov.py/Publicaciones/Biblioteca/pobreza/Boletin%20de%20pobreza%202017.pdf

[5] Para más información sobre el impacto del tratado en la población y la economía suramericanas, ver https://henoi.org.py/2018/04/18/todo-el-mercosur-a-cambio-de-un-plato-de-carne/

[6] Para más información sobre la crítica al G-20, ver la convocatoria a organizaciones sociales de la región en: https://mejorsintlc.org/1er-encuentro-preparatorio-inter-nacional-de-lucha-contra-el-g20/

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *