{"id":686,"date":"2018-12-11T16:05:48","date_gmt":"2018-12-11T16:05:48","guid":{"rendered":"https:\/\/henoi.org.py\/?p=686"},"modified":"2022-05-12T17:52:17","modified_gmt":"2022-05-12T20:52:17","slug":"el-grano-de-la-discordia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/","title":{"rendered":"El grano de la discordia"},"content":{"rendered":"<p><strong>El grano de la discordia<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>Luis Rojas<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Como un <em>deja vu<\/em> interminable, este a\u00f1o, por en\u00e9sima vez, se viene discutiendo el a estas alturas ya famoso tema del impuesto a la exportaci\u00f3n de soja. Y no es que el impuesto de marras sea el principio del apocalipsis, como lo presentan algunos, ni la soluci\u00f3n a todos nuestros problemas, como insin\u00faan otros. Es un tema que despierta pasiones y desata viscerales confrontaciones<!--more--> porque emerge desde uno de los puntos neur\u00e1lgicos de la estructura social paraguaya: la propiedad de la tierra y el uso que de ella se hace.<\/p>\n<p>Paraguay es (\u00bfo era?) un para\u00edso en cuanto a recursos naturales: 40 millones de hect\u00e1reas, una poblaci\u00f3n no muy numerosa que resulta en una alta proporci\u00f3n de tierras por habitante (Alemania tiene m\u00e1s de 80 millones de habitantes y Jap\u00f3n unos 130 millones sobre territorios m\u00e1s peque\u00f1os); suelos f\u00e9rtiles, abundante disponibilidad de agua dulce, un clima favorable, rica biodiversidad, lo cual genera un espacio ideal para las actividades agropecuarias. A partir de estas constataciones, resulta un absurdo tr\u00e1gico que, en un pa\u00eds tan privilegiado por la naturaleza, sobrevivan casi 2.000.000 de personas en situaci\u00f3n de pobreza, casi 800.000 subalimentadas, miles y miles de familias sin tierra, sin techo, sin trabajo.<\/p>\n<p>Y todo esto en pleno siglo XXI, cima de la historia de la humanidad, con el mayor caudal de conocimientos, tecnolog\u00edas, experiencias y capacidades desarrollados, en la heroica y brutal marcha que lleva transitando desde hace miles de a\u00f1os. Tanta riqueza natural, tanto trabajo e inteligencia acumulados deber\u00edan haber derivado en un mundo satisfecho, plat\u00f3nico, ut\u00f3pico al estilo de Tom\u00e1s Moro, una tierra sin mal, sin hambre, sin violencia ego\u00edsta, de bienestar y gozo colectivos. Pero no, el 2018 en el mundo y en esta parte del mundo, sigue sembrado de brutales contradicciones, de obesos y fam\u00e9licos en el cuerpo y en los bolsillos, de ciudadanos de carne y hueso y ciudadanos de papel, de terratenientes y desterrados, de viajeros y n\u00e1ufragos como dir\u00eda Galeano.<\/p>\n<p>Porque la econom\u00eda mundial est\u00e1 organizada para el progreso de algunos y el sometimiento de otros, el bienestar de los primeros a costa del sacrificio de los otros. Al igual que la econom\u00eda paraguaya, enmarcada en la l\u00f3gica de hierro de la acumulaci\u00f3n capitalista, y su contracara, la desacumulaci\u00f3n de humanidad. Y aqu\u00ed volvemos al principio: en Paraguay el potencial productivo de la naturaleza, en particular de la tierra, est\u00e1 apropiado, acaparado y dirigido fundamentalmente a la producci\u00f3n de dinero, por medio de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, hoy d\u00eda llamadas <em>commodities<\/em>. Y lo que m\u00e1s dinero produce en este tiempo en el sector agropecuario de nuestro pa\u00eds son la soja transg\u00e9nica, seguida de la carne vacuna. Las exportaciones de la primera durante el 2017 alcanzaron un valor de 3.345 millones de d\u00f3lares, mientras que de la segunda, 1.214 millones<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>. Mucho dinero, tanto que ambos sectores en 4 a\u00f1os generan divisas equivalentes al costo sobrefacturado que alcanz\u00f3 la Itaip\u00fa binacional, de 20.000 millones de d\u00f3lares, obra de dej\u00f3, dicho sea de paso, un tendal de desplazados rurales y unos pocos nuevos ricos, los barones, los art\u00edfices de aquella gran estafa al pa\u00eds.<\/p>\n<p>Volviendo a lo nuestro, \u00bfpor qu\u00e9 el grano de soja genera tanto dinero y tantos conflictos en el Paraguay? Veamos tres de los principales elementos determinantes:<\/p>\n<p><u>La propiedad concentrada de la tierra<\/u>: los cultivos de soja ocupan unos 3,5 millones de hect\u00e1reas, cerca del 65 % del total de cultivos en el pa\u00eds; la ganader\u00eda extensiva acapara m\u00e1s de 17 millones de hect\u00e1reas. Las tierras campesinas no llegan a 2 millones de hect\u00e1reas, as\u00ed como las de comunidades ind\u00edgenas, siendo estas poblaciones much\u00edsimo m\u00e1s numerosas. Esta estructura latifundista de tenencia de la tierra, ha sido reconocida por el propio Banco Mundial, que afirma que <em>\u201cEl actual modelo de desarrollo rural ha alimentado la concentraci\u00f3n de la tierra, ubicando a Paraguay como el pa\u00eds con el mayor nivel de des\u00adigualdad de tierras en el mundo con un coeficiente de GINI de 0,93\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><strong>[4]<\/strong><\/a>.<\/em> La tierra en Paraguay, apropiada hist\u00f3ricamente la mayor\u00eda de las veces en procesos ilegales y fraudulentos, est\u00e1 destinada a la producci\u00f3n de dinero, por medio de la soja y la carne, para el enriquecimiento de una casta de terratenientes, sojeros, ganaderos, agroexportadores, bancos y proveedores de insumos y maquinarias industriales.<\/p>\n<p><u>Los bajos impuestos<\/u>: Paraguay es de lejos el pa\u00eds con la menor presi\u00f3n tributaria de la regi\u00f3n, en torno al 10 % del PIB, lejos de Brasil, Argentina, Uruguay y Bolivia, todos por encima del 30 %. Adem\u00e1s de ser bajas las tasas de los impuestos, la distribuci\u00f3n interna en el pa\u00eds es particularmente beneficiosa para el sector agropecuario, en base a los siguientes elementos: los impuestos a las rentas, el IRAGRO para los productores agropecuarios, y el IRACIS para las empresas industriales y comerciales, suman a sus bajas tasas una alt\u00edsima evasi\u00f3n, en complicidad con las autoridades tributarias; el IVA Agropecuario es pagado en el mercado interno por los consumidores, y cuando de exportaciones al exterior se trata, es devuelto mayormente por el fisco a las agroexportadoras (desde enero a setiembre de 2018, la devoluci\u00f3n del IVA alcanz\u00f3 unos US$ 129 millones<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>); el anteriormente mencionado impuesto a la exportaci\u00f3n directamente no existe; el impuesto inmobiliario aplicado a la propiedad rural es escandalosamente bajo, pues se cobra sobre un valor fiscal fijado por Hacienda, que dista enormemente del precio de mercado de las tierras, como, por ejemplo, en la zona de Alto Paran\u00e1, donde el valor promedio de mercado de una hect\u00e1rea es de US$ 14.100, mientras que el valor fiscal oscila, seg\u00fan el distrito, entre US$ 316 y 196<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Dado que la tasa del impuesto inmobiliario es del 1 %, el impuesto por hect\u00e1rea pagado fluct\u00faa entre 3,1 y 1,9 d\u00f3lares al a\u00f1o, unos 15.000 Gs, situaci\u00f3n que se repite en todos los departamentos. Por todo esto, uno pensar\u00eda que estos impuestos fueron dise\u00f1ados directamente por el sector empresarial agropecuario, y no se equivocar\u00eda.<\/p>\n<p><u>La destrucci\u00f3n ambiental<\/u>: el \u201c\u00e9xito\u201d sojero y ganadero se sostiene sobre una base perversa, el traslado de gran parte de sus costos a la sociedad en su conjunto, a las generaciones actuales as\u00ed como a las futuras. La acelerada expansi\u00f3n de ambos rubros viene acabando con los bosques de la regi\u00f3n Oriental y m\u00e1s recientemente, del Chaco, donde el pa\u00eds se destaca por tener la mayor tasa de deforestaci\u00f3n del mundo (en promedio unas 1.000 hect\u00e1reas por d\u00eda<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> durante el 2017), ignorando diariamente las leyes ambientales y el sentido com\u00fan de supervivencia. La contaminaci\u00f3n de tierras, aguas y seres vivos por el uso intensivo y extensivo de agrot\u00f3xicos, parece un siniestro plan de exterminio socioambiental: solo en el 2017, se importaron 50 millones de kilos de estos biocidas (32 millones de kilos de herbicidas, 10 millones de fungicidas y casi 8 millones de insecticidas)<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Aunque parte de estos productos se triangula hacia otros pa\u00edses, una gran parte se vierte anualmente sobre el territorio nacional, particularmente sobre las 3,5 millones de hect\u00e1reas de la <em>patria sojera<\/em>. Comunidades rurales enteras han tenido que desarraigarse y migrar por el da\u00f1o ambiental ocasionado a los bosques, suelos y los indispensables cursos de agua. El \u00e9xito de unos se sustenta en la superpoblaci\u00f3n inhumana de ba\u00f1ados, asentamientos improvisados, de los m\u00e1rgenes sofocantes de la sociedad.<\/p>\n<p>En resumen, el exitoso modelo agroexportador se sustenta en una enorme concentraci\u00f3n de tierras, amplios privilegios tributarios y dantescos costos ambientales trasladados al resto de la sociedad. La contracara del abundante dinero que ingresa por sus exportaciones son la eliminaci\u00f3n de empleos y condiciones de vida, la ca\u00edda de la producci\u00f3n de alimentos tradicionales, el raqu\u00edtico presupuesto social del Estado paraguayo, adem\u00e1s de la hipoteca ambiental a ser pagada, con dolor y l\u00e1grimas, por los hijos e hijas de esta irresponsable generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los pueblos ind\u00edgenas, el campesinado y la sociedad paraguaya, que sobrevivieron a la colonizaci\u00f3n, a las guerras externas e internas, a las dictaduras militares, a gobernantes corruptos de toda laya, padecen y parecen sucumbir inexorablemente frente a la <em>sojizaci\u00f3n<\/em> de la econom\u00eda, la pol\u00edtica y la cultura actual. Un impuesto o una ley no cambiar\u00e1 esto. Solo un pueblo consiente y organizado en la construcci\u00f3n de otra sociedad, puede cambiar el rumbo del <em>Titanic <\/em>agroexportador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Art\u00edculo elaborado para la Plataforma Jaha Japol\u00ed.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Investigador del Centro de Estudios He\u00f1\u00f3i y miembro de la SEPPY.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> He\u00f1\u00f3i, Serie Agronegocios en Paraguay, 2018.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Banco Mundial, Paraguay. Notas de pol\u00edtica 2018.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> <a href=\"https:\/\/www.ultimahora.com\/devolucion-del-iva-agroexportadores-crecio-aceleradamente-cinco-anos-n2773514.html\">https:\/\/www.ultimahora.com\/devolucion-del-iva-agroexportadores-crecio-aceleradamente-cinco-anos-n2773514.html<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Servicio Nacional de Catastro, Informe &#8211; Precios rurales de referencia a diciembre 2017. En www.catastro.gov.py\/<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> <a href=\"http:\/\/guyra.org.py\/informe-deforestacion-2017\/\">http:\/\/guyra.org.py\/informe-deforestacion-2017\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> He\u00f1\u00f3i, Serie Agronegocios en Paraguay, 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El grano de la discordia[1] Luis Rojas[2] Como un deja vu interminable, este a\u00f1o, por en\u00e9sima vez, se viene discutiendo el a estas alturas ya famoso tema del impuesto a la exportaci\u00f3n de soja. Y no es que el impuesto de marras sea el principio del apocalipsis, como lo presentan algunos, ni la soluci\u00f3n a todos nuestros problemas, como insin\u00faan otros. Es un tema que despierta pasiones y desata viscerales confrontaciones<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":357,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[71,5],"tags":[],"class_list":["post-686","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion","category-publicaciones"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v25.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El grano de la discordia - henoi<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El grano de la discordia - henoi\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El grano de la discordia[1] Luis Rojas[2] Como un deja vu interminable, este a\u00f1o, por en\u00e9sima vez, se viene discutiendo el a estas alturas ya famoso tema del impuesto a la exportaci\u00f3n de soja. Y no es que el impuesto de marras sea el principio del apocalipsis, como lo presentan algunos, ni la soluci\u00f3n a todos nuestros problemas, como insin\u00faan otros. Es un tema que despierta pasiones y desata viscerales confrontaciones\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"henoi\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2018-12-11T16:05:48+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2022-05-12T20:52:17+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/henoi.org.py\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fertilizantes_Global_Forest_Coalition.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1000\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"600\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"admin\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"admin\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"8 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/\",\"url\":\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/\",\"name\":\"El grano de la discordia - henoi\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/henoi.org.py\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fertilizantes_Global_Forest_Coalition.png\",\"datePublished\":\"2018-12-11T16:05:48+00:00\",\"dateModified\":\"2022-05-12T20:52:17+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/#\/schema\/person\/96fefa2c71905ba09128c761830b583b\"},\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-AR\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-AR\",\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/henoi.org.py\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fertilizantes_Global_Forest_Coalition.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/henoi.org.py\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fertilizantes_Global_Forest_Coalition.png\",\"width\":1000,\"height\":600,\"caption\":\"Foto: Global Forest Coalition\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Inicio\",\"item\":\"https:\/\/henoi.org.py\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El grano de la discordia\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/#website\",\"url\":\"https:\/\/henoi.org.py\/\",\"name\":\"henoi\",\"description\":\"Centro de estudios\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/henoi.org.py\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-AR\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/#\/schema\/person\/96fefa2c71905ba09128c761830b583b\",\"name\":\"admin\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-AR\",\"@id\":\"https:\/\/henoi.org.py\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/48f11e8aa7061251806ec1174df14a20c07dcf2a2de3c32a7325a12803400b15?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/48f11e8aa7061251806ec1174df14a20c07dcf2a2de3c32a7325a12803400b15?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"admin\"},\"sameAs\":[\"http:\/\/localhost\/henoinew\"],\"url\":\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/author\/admin\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El grano de la discordia - henoi","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El grano de la discordia - henoi","og_description":"El grano de la discordia[1] Luis Rojas[2] Como un deja vu interminable, este a\u00f1o, por en\u00e9sima vez, se viene discutiendo el a estas alturas ya famoso tema del impuesto a la exportaci\u00f3n de soja. Y no es que el impuesto de marras sea el principio del apocalipsis, como lo presentan algunos, ni la soluci\u00f3n a todos nuestros problemas, como insin\u00faan otros. Es un tema que despierta pasiones y desata viscerales confrontaciones","og_url":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/","og_site_name":"henoi","article_published_time":"2018-12-11T16:05:48+00:00","article_modified_time":"2022-05-12T20:52:17+00:00","og_image":[{"width":1000,"height":600,"url":"https:\/\/henoi.org.py\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fertilizantes_Global_Forest_Coalition.png","type":"image\/png"}],"author":"admin","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Escrito por":"admin","Tiempo de lectura":"8 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/","url":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/","name":"El grano de la discordia - henoi","isPartOf":{"@id":"https:\/\/henoi.org.py\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/henoi.org.py\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fertilizantes_Global_Forest_Coalition.png","datePublished":"2018-12-11T16:05:48+00:00","dateModified":"2022-05-12T20:52:17+00:00","author":{"@id":"https:\/\/henoi.org.py\/#\/schema\/person\/96fefa2c71905ba09128c761830b583b"},"breadcrumb":{"@id":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-AR","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-AR","@id":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#primaryimage","url":"https:\/\/henoi.org.py\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fertilizantes_Global_Forest_Coalition.png","contentUrl":"https:\/\/henoi.org.py\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/fertilizantes_Global_Forest_Coalition.png","width":1000,"height":600,"caption":"Foto: Global Forest Coalition"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2018\/12\/11\/el-grano-de-la-discordia\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Inicio","item":"https:\/\/henoi.org.py\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El grano de la discordia"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/henoi.org.py\/#website","url":"https:\/\/henoi.org.py\/","name":"henoi","description":"Centro de estudios","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/henoi.org.py\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-AR"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/henoi.org.py\/#\/schema\/person\/96fefa2c71905ba09128c761830b583b","name":"admin","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-AR","@id":"https:\/\/henoi.org.py\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/48f11e8aa7061251806ec1174df14a20c07dcf2a2de3c32a7325a12803400b15?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/48f11e8aa7061251806ec1174df14a20c07dcf2a2de3c32a7325a12803400b15?s=96&d=mm&r=g","caption":"admin"},"sameAs":["http:\/\/localhost\/henoinew"],"url":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/author\/admin\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/686","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=686"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/686\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2988,"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/686\/revisions\/2988"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/357"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=686"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=686"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=686"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}