{"version":"1.0","provider_name":"henoi","provider_url":"https:\/\/henoi.org.py","author_name":"admin","author_url":"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/author\/admin\/","title":"Crisis, guerras, inflaci\u00f3n \u00bfse viene el estallido? - henoi","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"CFNkGSIqmZ\"><a href=\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2022\/07\/11\/crisis-guerras-inflacion-se-viene-el-estallido\/\">Crisis, guerras, inflaci\u00f3n \u00bfse viene el estallido?<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/henoi.org.py\/index.php\/2022\/07\/11\/crisis-guerras-inflacion-se-viene-el-estallido\/embed\/#?secret=CFNkGSIqmZ\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Crisis, guerras, inflaci\u00f3n \u00bfse viene el estallido?&#8221; &#8212; henoi\" data-secret=\"CFNkGSIqmZ\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/henoi.org.py\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/henoi.org.py\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/portada_crisis.jpg","thumbnail_width":1827,"thumbnail_height":648,"description":"Luis Rojas \u2013 Centro de Estudios He\u00f1\u00f3i Al promediar el 2022, lejos de superar la crisis econ\u00f3mica que se viene arrastrando desde hace varios a\u00f1os, la situaci\u00f3n global se va agravando, por complejos eventos no previstos por gobiernos y analistas, como han sido la pandemia primero y la guerra despu\u00e9s, que se han sumado a las propias contradicciones y limitaciones del funcionamiento de una econom\u00eda capitalista neoliberal globalizada, que carece de una direcci\u00f3n racional humanista. Entre esas contradicciones se destacan: las dificultades para lograr crecimiento econ\u00f3mico y reproducci\u00f3n del capital; enormes masas de trabajadores precarizados y niveles de consumo en descenso; niveles astron\u00f3micos de endeudamiento p\u00fablico y privado; intensas presiones inflacionarias en los mercados principales; l\u00f3gicas extractivistas y consumistas con grav\u00edsimos da\u00f1os al ambiente; la crisis clim\u00e1tica que lejos de aplacarse se descarrila a\u00fan m\u00e1s; elevados y crecientes niveles de pobreza, desigualdad, actividades ilegales, violencia, inestabilidad pol\u00edtica, frustraci\u00f3n social. &nbsp; Sin querer ser pesimistas, se percibe un panorama mundial francamente desalentador, por los m\u00faltiples problemas se\u00f1alados, y el empecinamiento de los pa\u00edses centrales (sus gobiernos y poderosas corporaciones), y las \u00e9lites de las regiones perif\u00e9ricas, en seguir el mismo camino que nos ha tra\u00eddo hasta aqu\u00ed. La recesi\u00f3n econ\u00f3mica se vislumbra en el horizonte de este 2022, y cada vez m\u00e1s se habla de una posible estanflaci\u00f3n mundial (recesi\u00f3n econ\u00f3mica m\u00e1s inflaci\u00f3n); en esa perspectiva, la incertidumbre se apodera de lo que podr\u00e1 ser el 2023. La actual econom\u00eda mundial es insostenible en el mediano y largo plazos, pues los actuales modos de extracci\u00f3n y apropiaci\u00f3n de los recursos naturales son demasiados da\u00f1inos para la naturaleza, el clima y las propias sociedades, fracturadas por la migraci\u00f3n, la malnutrici\u00f3n, la precarizaci\u00f3n, la represi\u00f3n, la desesperanza. La supremac\u00eda del lucro y la ganancia empresarial, m\u00e1s las disputas y condicionamientos geopol\u00edticos, impiden enfocar los esfuerzos en superar este da\u00f1ino modo de producci\u00f3n y de consumo; sin embargo, los condicionamientos ecol\u00f3gicos existentes, que derivan en la cada vez m\u00e1s limitada oferta accesible de hidrocarburos, minerales y otras materias primas, as\u00ed como los dram\u00e1ticos extremos clim\u00e1ticos, est\u00e1n alertando sobre la necesidad inmediata de cambios profundos en los planes de producci\u00f3n y consumo, en las formas de vida hoy impuestas. La pandemia, la guerra, no son eventos aislados y espor\u00e1dicos, sino consecuencias del sistema hegem\u00f3nico actual, lo cual anticipa, de no iniciarse cambios estructurales, un mundo sumido en m\u00faltiples crisis, avanzando hacia estallidos de impredecibles consecuencias. La inflaci\u00f3n de las tensiones mundiales[1] A la problem\u00e1tica econom\u00eda mundial, sumergida en una crisis irresuelta desde el 2008, golpeada por los efectos de la pandemia del Covid19 desde el 2020, se ha sumado la guerra entre Rusia y Ucrania, desde fines de febrero de 2022. Antes de desencadenarse la guerra, igualmente los niveles elevados de pobreza, desempleo, inflaci\u00f3n, conflictos sociales, ya eran preocupantes. No obstante, la guerra ha golpeado fuertemente al comercio mundial, restringiendo la oferta de ciertos productos estrat\u00e9gicos y presionando los precios hacia arriba. Es el caso de los hidrocarburos, minerales, productos agr\u00edcolas, y sus derivados. El impacto en el mercado energ\u00e9tico ha sido significativo, pues Rusia es el segundo exportador mundial de petr\u00f3leo, detr\u00e1s de Arabia Saudita, correspondi\u00e9ndole el 11% de los ingresos mundiales por exportaciones del crudo. La zona m\u00e1s afectada ha sido Europa, pues el 60% del petr\u00f3leo ruso era exportado a esa regi\u00f3n, a lo que se suma que el 45% del gas importado en Europa proviene de ese mismo pa\u00eds. Los precios de hidrocarburos se han mostrado muy vol\u00e1tiles: el petr\u00f3leo Brent pas\u00f3 de US$ 98 el barril antes del conflicto, a US$ 129 diez d\u00edas despu\u00e9s, estando a fines de junio en torno a los US$ 118. Antes y despu\u00e9s de iniciarse la guerra, el petr\u00f3leo ha tenido fuertes oscilaciones, agregando m\u00e1s incertidumbre a la econom\u00eda mundial. Las sanciones impuestas a Rusia de parte de EEUU y Europa (los pa\u00edses de la OTAN), han buscado bloquear el comercio y las finanzas rusas, y en cierta medida lo han conseguido, pero a un costo muy alto: el agravamiento de las presiones inflacionarias en varios mercados, que est\u00e1n afectando pr\u00e1cticamente a todo el mundo, y con particular fuerza a los pa\u00edses europeos, que enfrentan incrementos muy pronunciados. Espa\u00f1a reporta a junio la inflaci\u00f3n m\u00e1s alta de los \u00faltimos 37 a\u00f1os. Las derivaciones de esto son preocupantes, hay mayores incentivos para aumentar la producci\u00f3n petrolera en varios pa\u00edses, incluso a trav\u00e9s de la t\u00e9cnica del fracking, en pa\u00edses como EEUU, Noruega, Ecuador y Argentina. En este \u00faltimo pa\u00eds, varias empresas petroleras prefirieron aumentar sus exportaciones por los precios elevados, desabasteciendo las refiner\u00edas en ese pa\u00eds, presionando a\u00fan m\u00e1s la oferta y los precios locales; situaciones similares se han dado en varios pa\u00edses. Se han registrado protestas en varias regiones por el costo de los combustibles, como sucedi\u00f3 en Ecuador, Per\u00fa e incluso en Paraguay. Por otra parte, los precios de los fertilizantes para la agricultura aumentaron dram\u00e1ticamente, d\u00e1ndose subas de hasta 200%, en gran medida por la dependencia hacia los hidrocarburos para su elaboraci\u00f3n, y porque Rusia y Bielorrusia son grandes exportadores de fertilizantes: los rusos tienen una participaci\u00f3n en el mercado de fertilizantes nitrogenados del 15%, y de 17% en el de fertilizantes de potasio. La agricultura industrial en Am\u00e9rica Latina tiene una alta dependencia de los insumos provenientes de esos pa\u00edses, entre ellos Paraguay, que importa desde all\u00ed un 50% de los fertilizantes con potasio.&nbsp; En relaci\u00f3n a los minerales, sucede algo similar, Rusia y Ucrania son proveedores importantes de varios de ellos, lo que ha aumentado la presi\u00f3n sobre sus precios. Este a\u00f1o, el n\u00edquel lleva un incremento del 35%, el aluminio 25%, cobre 20%, carb\u00f3n 250%, el litio 413% (demandado para dispositivos que utilizan bater\u00edas). Estos mercados tambi\u00e9n han mostrado una alt\u00edsima volatilidad en los precios, alimentando la incertidumbre. Las presiones para aumentar la extracci\u00f3n mineral en otros pa\u00edses van en aumento, como el caso del cobre, carb\u00f3n, hierro y n\u00edquel, en Chile, Brasil, Per\u00fa, Ecuador y Colombia, a pesar del grave impacto ambiental y social que estas actividades"}