Categoría: Estudios

Impactos de la liberalización económica del Paraguay. Una mirada sociohistórica

Impactos de la liberalización económica del Paraguay. Una mirada sociohistórica


23/Abril/2024

Por Heñói

Foto: Sandino Flecha

Los debates sobre liberalización o proteccionismo en términos del funcionamiento de la economía han colmado las esferas de discusión no sólo académicas, sino también en el ámbito de las organizaciones de la clase trabajadora desde el siglo XIX. Por ejemplo, el discurso presentado por Marx en 1848 precisamente en el marco de la discusión sobre el librecambio da cuenta de un debate no resuelto, en tanto continúa presentándose en las reflexiones sobre el papel del Estado y la inversión extranjera en el desarrollo.

En este sentido, los argumentos que se exponen en las líneas siguientes han resultado de problematizar la concepción respecto al desarrollo y a las posibilidades que se presentan para las economías dependientes y periféricas, en tanto estas se encuentran inmersas en las dinámicas globales del capital y a las exigencias de la acumulación. Así como por supuesto, a su desarrollo cíclico, contradictorio y profundamente conflictivo.

Este documento es el resultado de una investigación realizada por Luis Rojas, Alhelí Cáceres, Sintya Valdez y Alan Fretes y forma parte de un trabajo mas amplio denominado “Poder Corporativo, Estado y luchas sociales Apuntes desde el derecho y la economía política internacional” publicado por Clacso.

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OBSERVATORIO: Dinámica comercial y política en torno a los agronegocios.

OBSERVATORIO: Dinámica comercial y política en torno a los agronegocios.

31/AMarzo/2024

Informe trimestral del Observatorio de Derechos Humanos y Ambientales. Edición Marzo 2024 (Diciembre 2023-Febrero 2024)

En Paraguay, el sector empresarial y el gobierno siguen apostando todos los esfuerzos y recursos a fortalecer el modelo agroexportador, y por tanto la producción y exportación de materias primas agropecuarias para satisfacer las demandas del mercado internacional. Sin embargo, las permanentes fluctuaciones de dicho mercado y de factores exógenos, como el cambio climático, alimentan altibajos recurrentes en el sector, que no presenta un crecimiento sostenido, sino incertidumbre, subidas y bajadas dependiendo del rubro y el momento de que se trate. Por su parte, la agricultura campesina e indígena sigue padeciendo el abandono del Estado y la presión territorial por la expansión de los rubros del agronegocio y de actividades extractivas como la minería.

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¿La tierra tiene fiebre en Paso Yobái?

¿La tierra tiene fiebre en Paso Yobái?

La extracción de oro en el corazón de América del Sur ha ido en aumento en los últimos años, situándose de manera estable en el departamento de Guairá, específicamente en el distrito de Paso Yobái. Paraguay es un país que sigue orientando sus esfuerzos a sostener un modelo de producción basado en la extracción de materias primas para exportación y, las actividades auríferas se enmarcan dentro de esta matriz, donde las inversiones transnacionales acentúan la explotación de bienes comunes a costa de la salud de las personas y de la naturaleza. Arrasan los territorios y desplazan a comunidades, bajo la mirada de un Estado ausente para dar cumplimiento a las leyes nacionales y tratados internacionales ratificados, y presente para garantizar impunidad a los verdaderos responsables de las crisis ambiental, alimentaria, económica y climática en la región.

Estas formas de uso del territorio son insostenibles, generan desigualdades sociales y daños ambientales significativos que afectan a los ecosistemas y a la salud de la población. Las grandes empresas y los cambios drásticos que provocan en el territorio, representan un riesgo tanto para el componente ambiental-climático como para los medios de vida tradicionales de las comunidades donde se asientan. Los impactos de la actividad aurífera son innegables y abarcan diversos aspectos.

Al igual que el agronegocio, la actividad minera conlleva deforestación, lo que resulta en una mayor emisión de gases de efecto invernadero, la alteración de la flora y fauna local, la erosión del suelo y el movimiento de grandes cantidades de tierra. Además, se liberan metales pesados de alta toxicidad en el suelo y en los cursos de agua, lo que contamina y altera los ciclos naturales del entorno. El mercurio, uno de los metales utilizado en la producción aurífera, viaja a través del aire, cursos de agua y deja residuos en los cultivos, como la yerba mate, pudiendo llegar al consumidor que se encuentra a cientos de kilómetros del lugar de explotación.

Es fundamental el papel del Estado en la regulación de estas actividades, debiendo garantizar no sólo la seguridad de las personas frente a posibles casos de contaminación del suelo, aire y agua, sino también el acceso de las comunidades locales a información completa y adecuada sobre los riesgos asociados a las actividades mineras, así como su participación en la toma de decisiones relacionadas a la explotación de bienes comunes.

El miércoles 28 de febrero de 2024, organizaciones sociales y personas interesadas en la problemática ambiental y sanitaria, se reunieron en la sede del Comité San Francisco de Asís del distrito de Paso Yobai. En la oportunidad la Doctora Laura Flores presentó dos estudios sobre mercurio, realizados en los años 2018 y 2020 en Paso Yobái, en los cuales se midió la cantidad de este metal, presente en el cuerpo de trabajadores de minería, en sedimentos de cursos hídricos y relaves de molinos auríferos de la zona. También se refirió al comportamiento del cianuro y su nivel de toxicidad.

La producción aurífera requiere ineludiblemente el uso de sustancias quelantes, una de ellas es el mercurio, un metal que debe ser erradicado: “Por ello, el Plan de Acción del Paraguay para la aplicación del Convenio de Minamata debería contemplar una fecha límite para la eliminación del mercurio en la minería aurífera en pequeña escala”. Su porcentaje de eficiencia en la captación de oro es aproximadamente 40%, mientras que el del cianuro es de 90% aproximadamente. Pero en la actualidad, existe un quelante artificial que tiene la misma finalidad con un porcentaje aproximado de eficiencia, aproximada del 80 y 85%, pero a diferencia de los metales señalados tiene menores impactos en el ambiente, según explicó la Dra. Flores. El problema de ir reemplazando estos compuestos está centrado en el costo de los mismos, el mercurio es más económico que el cianuro y el quelante artificial es más costoso, esta es la razón por la cual no se lo utiliza.

Paraguay ratificó el convenio de Minamata, mediante la Ley N° 6036, de fecha 10 de abril del 2018, que tiene el objetivo de proteger la salud humana y el medio ambiente de las emisiones y las liberaciones antropogénicas de mercurio y sus compuestos. Sin embargo, las autoridades locales permiten que los establecimientos operen sin la rigurosidad requerida, lo que se menciona en el informe del Relator Especial de Naciones Unidas: “ La regulación de la minería en el Paraguay ha privilegiado los intereses privados sobre el interés público en las políticas de protección ambiental. El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones otorga permisos a personas con antecedentes de fraude, tráfico de intereses o denuncias por soborno, en contravención del artículo 12 de la Ley núm. 3180/07, de Minería. Se suman a esta problemática las capacidades reducidas del Estado para intervenir en el sector, la poca transparencia e información sobre los permisos otorgados, el incumplimiento de las leyes y los negocios ilegales”.

Los testimonios de casos de enfermedades, postración e incluso muerte han puesto nombre y apellido a las estadísticas señaladas por la Dra. Flores, quien mencionó que la manipulación de estos metales debe realizarse con equipos de protección individual adecuados. Pero la comunidad señala que existen personas, en especial trabajadores de minas, que aún desconocen los riesgos de utilizar estos compuestos y por tanto es urgente transmitir información al respecto. Porque pese a que los compromisos asumidos en el convenio ratificado, hablan de “disposiciones en materia de información pública, educación ambiental, fomento de la participación y fortalecimiento de capacidades”, la comunidad debió buscar información y aliados para dimensionar con datos científicos a qué está expuesta.

La exposición de trabajadores mineros al mercurio tiene efectos crónicos, debido a que su ciclo es más lento, y se acumula. Por el contrario, el cianuro tiene efectos agudos, su alta toxicidad podría ocasionar la muerte en 24 horas si es manipulado sin el cuidado requerido. A diferencia del mercurio, el cianuro no se acumula.

El estudio presentado por la Dra. Flores incluyó análisis de medición de mercurio en orina de trabajadores mineros, y sus resultados arrojan datos alarmantes. Un grupo de mineros sometidos a análisis superó los 5 microgramos de mercurio en orina; en el 10% de la muestra se presentaron casos de abortos espontáneos, y en el 6.7% casos con malformaciones, además de casos de irritabilidad y pérdida de memoria.

También se estudió la presencia de mercurio en cauces hídricos, mediante mediciones semanales en 12 arroyos de la zona, durante 4 meses y 50 relaves -subproducto común del proceso de recuperación de los metales y los minerales-, y los resultados reflejaron presencia de mercurio en el 36% de las muestras. Se destacó la importancia de tomar muestras sistemáticas y multitemporales como herramienta científica necesaria para argumentar frente a quienes buscan minimizar e incluso invisibilizar la realidad en los territorios.

Varias intervenciones durante la reunión coincidieron en que la promesa del oro sólo ha traído enfermedad, preocupación, e incluso muerte a la localidad, dando como resultado condiciones laborales insalubres y deterioro en la calidad de vida. El avance criminal de las empresas sobre el territorio se refleja en el incumplimiento de las reglamentaciones de seguridad laboral, en complicidad con las autoridades; al no existir controles sistemáticos suceden accidentes como el desborde de una pileta con cianuro y contaminación de cursos de agua, como ocurrió los primeros días del año en la compañía Mangrullo de Paso Yobái, entre otros trágicos episodios vinculados a sustancias químicas en lugares de trabajo, de manera análoga a lo acontecido en la empresa de embutidos OCHSI en la ciudad de San Lorenzo, donde fallecieron tres trabajadores y más de 30 resultaron afectados.

Si las empresas no tienen que asumir ni un costo social se perpetúa la misma dinámica excluyente e insostenible del extractivismo, la destrucción de bienes comunes y el deterioro de las capacidades físicas y mentales de la población.

La Federación Nacional Campesina, una de las organizaciones presentes en el encuentro, propuso que esta situación por la que atraviesa la comunidad debe ser denunciada y convertirse en causa nacional. El país está en peligro por causa de la irresponsabilidad de las empresas y la desidia de las autoridades locales y nacionales. Se propuso que el próximo 20 y 21 de marzo Paso Yobai tenga una presencia importante en la marcha campesina indígena y popular, de manera que toda la ciudadanía se entere, por parte de las y los protagonistas, de lo que hay detrás de la “fiebre del oro”.

GUAHORY: Un pedazo de soberanía nacional

GUAHORY: Un pedazo de soberanía nacional

El Paraguay actual es el resultado del genocidio y remate de la soberanía nacional que significó la guerra contra la Triple Alianza en el siglo XIX. Desde entonces, el acceso a la tierra en Paraguay se ha dado por tres vías, la colonización oficial, las ocupaciones y recuperaciones de tierra, y a través del mercado. El avance de los latifundios, el agronegocio y la extranjerización de los territorios con apoyo del Estado oligárquico, frente a la lucha y resistencia del campesinado y los pueblos indígenas, han determinado distintos escenarios territoriales, por lo general favorables a los primeros.

El resultado ha sido un gran acaparamiento de tierras en poder de los terratenientes. Sin embargo, también tenemos asentamientos conquistados y consolidados como el de Crescencio González; otros territorios se encuentran en disputa, bajo ataque y asediados por los actores del agronegocio con la complicidad de los sucesivos gobiernos, como viene ocurriendo en Guahory. Cuando desde la Federación Nacional Campesina pensamos en Guahory para la realización del estudio con el equipo de Heñói, consideramos que es un caso estratégico porque en él se encuentran lecciones, aprendizajes y desafíos productivos, políticos, sociales y culturales que se pueden observar con mucha claridad, por ser un caso en movimiento, en resistencia, en lucha.

La gran lección del proceso es que la defensa y recuperación de Guahory es un pedazo de soberanía nacional reconquistada. Asentamiento campesino que ya se encontraba en manos de extranjeros, y que detrás de ese avance y los desalojos se desarrollaba un proceso de acaparamiento territorial más amplio amenazando a todos los asentamientos de la zona.

A partir de la inserción de la FNC con una línea de lucha de masas, de participación y determinación asamblearia de la resistencia organizada frente a la represión y el desalojo, Guahory se convirtió en un centro de resistencia nacional. Con toda la tarea política realizada a nivel país, la lucha por recuperar Guahory se instaló como causa nacional, generando amplia adhesión, solidaridad, apoyo y acompañamiento de diferentes sectores de la sociedad, lo que fue fundamental para la recuperación del asentamiento.

En ese proceso se destacó la importancia, el coraje y la acción de las mujeres en la lucha por la tierra. Las compañeras en todo momento estuvieron en la primera fila de la resistencia contra los atropellos y desalojos, protagonismo sin el cual no se hubiera podido recuperar el asentamiento. Gracias a la política acertada de ir conquistando pedacito por pedacito, se logró un avance sostenido en el territorio conquistado para defender y disputar la totalidad del asentamiento; aún persiste el desafío de lograr y regularizar todas las tierras, dado que casi la mitad del asentamiento se encuentra en conflicto, sin regularización y bajo amenaza latente.

Así también, está presente la presión de parte de los sojeros agroexportadores, para introducir en el territorio el monocultivo principalmente de soja, sumado al abandono por parte de las instituciones del Estado que deben garantizar el acceso a los derechos del campesinado, con políticas públicas que acompañen y fortalezcan la agricultura campesina. Si bien en la actualidad hay una recuperación de la producción tradicional, siguen las amenazas del modelo del monocultivo y el agronegocio.

La forma en la que se desarrollaron los múltiples desalojos en Guahory, con el objetivo de acaparar las tierras para el ingreso de la soja, también tenía un objetivo ejemplificador que buscó desmoralizar al campesinado para que desista de la lucha por la tierra, pero que, sin embargo, gracias a la organización, a la línea acertada impulsada por la FNC, la articulación con diferentes sectores en la lucha, se pudo revertir la situación, se levantó la moral de la comunidad que siguió luchando, y hoy podemos decir que Guahory nuevamente es una comunidad campesina. A partir de esta experiencia vitoriosa del campesinado, sigue el acompañamiento para la defensa de los demás asentamientos en Tembiaporá, que están en permanente amenaza. Guahory forma parte del acompañamiento para la resistencia, la lucha y la defensa de las comunidades. Es un lugar donde están compañeras y compañeros conscientes de la importancia de la lucha por la reforma agraria en nuestro país. Hoy, Guahory es un pedazo de soberanía nacional.


Comité Ejecutivo Nacional
Federación Nacional Campesina
(FNC)

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UNA PEÑA DEL AGRONEGOCIO EN LA COP 28

UNA PEÑA DEL AGRONEGOCIO EN LA COP 28

En el año 2015, durante la COP21[1] de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático, se aprobó el tratado internacional conocido como el “Acuerdo de París” con el objetivo de limitar el calentamiento global reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero.

Acaba de terminar la COP28, siete años después del Acuerdo de París, y por primera vez la humanidad se propone por escrito frenar los combustibles fósiles, aunque con promesas diseñadas para hacer negocios, lo que permite augurar muy flacos resultados reales en esos objetivos. Antes de iniciarse el encuentro, ambientalistas de todo el mundo denunciaron la ilegitimidad y falta de compromiso de la reunión, dado que se hacía en Dubái, un país petrolero, y se había designado presidente al sultán Ahmed Al-Jaber, ministro de industria de Emiratos Árabes, y gerente de la compañía petroquímica estatal de ese país. Aun así, esta reunión generó mucha expectativa, dada la urgencia de medidas que frenen la destrucción ambiental y la emisión de gases de efecto invernadero, principales causantes del cambio climático.

La influencia de la industria de los combustibles fósiles fue fuertemente cuestionada en esta COP, por lo que la inclusión de un compromiso de reducción de emisiones en el documento final resulta en una tibia victoria de los activistas a favor de detener el cambio climático.

Otro de los temas más debatidos en esta COP fue la constitución de un fondo de “pérdidas y daños”, una vieja promesa de los países ricos, principales destructores del ambiente, para pagar el costo de la destrucción del sur. El resultado de este debate es una burla para los pueblos del mundo y evidencia un desprecio absoluto hacia la justicia: con donaciones juntaron unos 600 millones de dólares, lo que no alcanza al 1% de los costos de daños anuales, y entregaron ese fondo para que lo administre ¡el Banco Mundial! Y en paralelo, constituyeron un fondo privado, Alterra, con un aporte inicial de 30.000 millones, presidido por el propio al Jaber. Esta otra iniciativa es una plataforma de captación de fondos privados, que tiene como objetivo 250.000 millones de dólares de aquí a 2030, para ofrecer financiación para los mercados de carbono.

Según informó el medio El Sutidor, la delegación paraguaya a la COP 28 fue la más nutrida de Latinoamérica. Incluyó al hijo del presidente, numerosos representantes de la industria y mercados de carbono (Capeco, UGP, Paracel), y otras figuras exóticas, pero no incluyó a representantes indígenas y campesinos, ni de la sociedad civil. En este contexto, el presidente de la república Santiago Peña, leyó un discurso que pareciera haber sido escrito por los empleados de la UGP o la ARP, los gremios que aglutinan a los mayores terratenientes y productores del agronegocio, y cuyas actividades son las que más daño vienen haciendo al ambiente. Peña expuso sobre un país imaginario en un discurso leído, a continuación analizamos y desmentimos algunas frases de su intervención:

“En mi país, 100% de la energía es limpia y renovable”

En realidad, casi todo el sistema de transporte individual, colectivo y de cargas, además de la agricultura mecanizada, se mueven con combustibles derivados de hidrocarburos. Es el principal producto importado del país, solo en 2022 alcanzó US$ 2.400 millones (más que el valor de las exportaciones de carne o de semillas de soja), el 16,5% de todas las importaciones. Las fuentes de energía utilizadas en Paraguay en 2022 provinieron en un 41% de biomasa (leña, carbón), obtenida por medio de deforestación o de monocultivos forestales exóticos, otro 39% de hidrocarburos y el 20% de electricidad.

“El Paraguay es un actor clave para la seguridad alimentaria y energética, tiene una enorme conciencia sobre el ambiente, y ha tomado pasos para ser considerado ejemplo en este campo”

Sin embargo, según datos del INE, el 25% de los hogares en Paraguay padecen inseguridad alimentaria moderada o grave, situación que afecta a más de 1,5 millones de personas. El Censo Agrícola 2022 muestra caída en los principales rubros agrícolas destinados a la alimentación en el país, comparándolos con el censo anterior del 2008: la superficie de cultivos de mandioca cayó 9%, la de maíz chipá 47%, la de maní se contrajo en 61% y la de porotos en 60%, mientras la de sésamo se redujo en 30% y la de zanahoria 22%. Esto representa menos alimentos y más caros, por lo que se tiene que recurrir a importantes volúmenes de alimentos importados. En el 2022 según el SENAVE se importaron 148 mil toneladas de hortalizas, 69 mil toneladas de frutas y 27 mil toneladas de semillas, entre otros rubros.

“Los países en vías de desarrollo no podemos postergar nuestro desarrollo por exigencias unilaterales que rayan la arbitrariedad (…) El Paraguay aboga por un planeta verde, solidario y próspero, en el que todos cumplamos con los compromisos asumidos…”

Es cuanto menos discutible, por no decir disparatado, llamar desarrollo a un modelo latifundista, primario exportador de materias primas, que destruye la naturaleza, concentra la tierra y la riqueza, genera desarraigo, exclusión y migración, además de escasez de alimentos y empleos. El 1,6% de los propietarios concentra el 77% de las tierras; la población en las fincas rurales se redujo en un 40% desde el 2008; los trabajadores en tareas agropecuarias en fincas propias cayeron 56% y los trabajadores asalariados son 45% menos que en 2008 (Censo Agropecuario 2022). En consecuencia, la pobreza, la marginación social y la enorme desigualdad se mantienen como males endémicos del Paraguay, lo cual no puede ser considerado como desarrollo, mucho menos como un modelo solidario y próspero, al menos para las grandes mayorías. El gobierno del Paraguay no cumple ni siquiera sus compromisos con sus ciudadanos, quienes no gozan de múltiples derechos establecidos en su propia Constitución Nacional, desde hace 31 años.

“La cuarta comunicación nacional sobre cambio climático demuestra una reducción del 44% de las emisiones del sector de cambio de uso de la tierra y silvicultura, y un 40% de las emisiones de metano en el sector agrícola y ganadero, con respecto al año 2010”.

Los porcentajes de las emisiones de GEI en el país no hacen más que subir en cada reporte.  Con respecto al metano (CH4), es el segundo gas de efecto invernadero que se emite con mayor intensidad en el país con el 37,72%. Las emisiones de metano son generadas principalmente desde el sector de la agricultura y ganadería donde en realidad sufrió un aumento del 69,30 % en relación al año 1990 y un aumento del 1,14 % con respecto a 2017, según datos de la cuarta comunicación nacional.

El 94% de la superficie sembrada de soja en la Región Oriental de mi país, de la que somos el 6º productor mundial, está libre de deforestación

No es la primera vez que Peña menciona como un logro que la soja sembrada en el País está libre de deforestación, ignorando datos del informe del propio Infona[2]  que registra más de 5 millones de hectáreas de bosques nativos deforestados en el periodo de 2005 y 2022. Además, 162.719 hectáreas[3] fueron deforestadas para la producción de soja en el mismo periodo, luego de la promulgación de la Ley de Deforestación Cero vigente desde 2004.

“Nuestras emisiones de CO2 son las más bajas de la región latinoamericana, representando sólo el 0.10% de las emisiones globales”

Contar con un porcentaje bajo de emisiones en comparación con otros países industrializados no significa que estemos bien en términos de capacidad de hacer frente a efectos del cambio climático. Somos uno de los países más vulnerables del mundo por pobres, por carecer de infraestructura, por falta de diversificación productiva, por la absoluta imprevisión de un estado ciego y sordo al clamor de su pueblo.

“Estamos entre los 10 principales exportadores de carne vacuna del mundo, cuya calidad está garantizada por el cumplimiento estricto de los protocolos sanitarios y con alimentación basada en pastura natural”

Así como la soja, el modelo de producción ganadera del país se cimentó sobre inmensas hectáreas de bosques que fueron deforestados para la implantación de pasturas. Paraguay se ubica entre los primeros lugares del mundo en deforestación para la producción de carne vacuna. Se estima que, por cada 1.000 toneladas de carne, puede haber hasta 734 hectáreas deforestadas en el país. Esto supera ampliamente a Brasil, el mayor exportador del mundo, que “ya sea en la ecorregión del Cerrado, cuyo riesgo es de 55 hectáreas por cada 1.000 toneladas, o de la Amazonía, de 80 hectáreas por cada 1.000 toneladas” [4]

Poco antes de este cuento contado en Dubái, el Estado paraguayo cerró un acuerdo de crédito con el Fondo Monetario Internacional – FMI bajo la categoría “Servicios de Resiliencia y Sostenibilidad de los recursos naturales”. Son 302,1 millones de dólares que supuestamente van a destinar para “promover el desarrollo sostenible y el respeto por el medio ambiente”. El desembolso está condicionado a la aprobación de la reforma al sistema previsional y la creación de la superintendencia, entre otras exigencias de ese organismo, cuyas nefastas imposiciones son bien conocidas en la región.

Mentiras, cegueras, endeudamiento desaforado, represión al pueblo. Peña estuvo cantando versos en Dubái, y sigue cantando falacias en Paraguay. Nuestro futuro cercano, más que verde, se avecina bien negro.


Notas

[1] Las Conferencias de las Partes – COP son reuniones de representantes de Estados, de empresas, de la academia y de organizaciones de la sociedad civil. Se realizan periódicamente para debatir la vigencia de las Convenciones Marco de Naciones Unidas, y se numeran secuencialmente.

[2] Nuestros Bosques 2020-2022, Instituto Forestal Nacional, 2022. Disponible en: https://infona.gov.py/infona-presento-actualizacion-del-reporte-nacional-de-cobertura-forestal-y-cambio-de-uso-de-la-tierra-al-2020-2022/

[3] El Surtidor, disponible en: https://elsurti.com/chequeo/2023/10/03/el-discurso-desinformante-de-la-soja-libre-de-deforestacion-de-pena/

[4] Trase Yearbook 2020, Instituto Ambiental de Estocolmo y Global Canopy. Disponible en: https://insights.trase.earth/yearbook/contexts/paraguayan-beef/

La totalidad del diablo: La lucha de Paraguay contra los agronegocios y los monocultivos de árboles

La totalidad del diablo: La lucha de Paraguay contra los agronegocios y los monocultivos de árboles

Tras la llegada de las plantaciones de monocultivos, las tierras de labranza cercanas, antaño prósperas, están sufriendo una pérdida casi total del rendimiento de los cultivos. Foto: Omar T. Yampey

El geógrafo brasileño Milton Santos acuñó el término “la totalidad del diablo” para retratar la naturaleza enferma, perversa y perjudicial de una sociedad cuando no logra participar en el desarrollo y la evolución de su país, y se rinde a la estructura global del sistema capitalista. Desde el Centro de Estudios y Promoción de la Democracia, los Derechos Humanos y la Sostenibilidad Socio-ambiental (Centro de Estudios Heñói) percibimos el enfoque y función de la reforestación con especies vegetales exóticas como parte de un patrón más amplio de soluciones falsas para la mitigación del cambio climático y la promoción de los negocios forestales. Esto también es un reflejo de la política económica de Paraguay, que está supeditada a la demanda mundial de biomasa. Es un ejemplo vivo de “la totalidad del diablo” y ejemplifica la falsedad de una supuesta transición energética y una “economía verde”, que el Norte Global ha impuesto, con la participación activa de instituciones financieras locales e internacionales como el Fondo Verde para el Clima, el Fondo Arbaro y el banco de desarrollo holandés, FMO, entre otros.

El 21 de septiembre celebramos el  Día Internacional de Lucha contra las Plantaciones de Monocultivos de Árboles, con un seminario web y un debate titulado En la sombra de las plantaciones de monocultivos, organizada por la Global Forest Coalition, que profundizó en los estragos que los monocultivos están causando en los derechos humanos de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales de todo el mundo, así como en los terribles impactos que tienen sobre la biodiversidad y las fuentes de agua de la región. También fue publicado un informe titulado, “La totalidad del diablo: La lucha de Paraguay contra los agronegocios y los monocultivos de árboles” elaborado por Omar Yampey del Centro de Estudios Heñói

Acceda al informe completo en los enlaces:

Español: https://globalforestcoalition.org/wp-content/uploads/2023/10/ES-Paraguay-Monocultures-1.pdf

English: https://globalforestcoalition.org/wp-content/uploads/2023/10/EN-Paraguay-Monocultures-2.pdf

Presentan investigación sobre la configuración actual de la economía Paraguaya

Presentan investigación sobre la configuración actual de la economía Paraguaya

En el marco del VIII Encuentro de Investigadores, organizado por la Sociedad Científica del Paraguay, fue presentada la investigación denominada “Inserción subordinada y mercado mundial. Análisis socio-histórico del proceso de liberalización económica en Paraguay”, de autoría de Luis Rojas, Alhelí González, Alan Fretes y Sintya Valdez. El trabajo contó con el apoyo institucional de CLACSO, HEÑÓI, CERI y SEPPY.

La presentación fue realizada por el investigador Luis Rojas, quién destacó que el objetivo fue comprender la configuración actual de la economía paraguaya, sus estructuras productivas y su mercado de trabajo, como resultado de un proceso histórico particular de liberalización económica.

Detalló que ese proceso tuvo un inicio tardío en Paraguay, con la imposición de una matriz liberal tardía en el siglo XIX. El país se integró a la dinámica liberalizadora después que lo hayan hecho los países vecinos, y fue mediante la violencia de la guerra y la consecuente destrucción de la riquísima experiencia histórica de construcción de un modelo de desarrollo independiente y soberano, que tuvo lugar entre 1811 y 1870.

El modelo económico tuvo posteriores ajustes, en una dialéctica compleja, resultado de intereses internacionales y nacionales, pero manteniendo como hilo conductor una economía liberalizada, abierta y subordinada, complementada desde mediados del siglo XX con un Estado ampliado, autoritario y clientelar. Características que perduran y se proyectan hasta la actualidad, y bloquean las posibilidades de avanzar en las necesarias transformaciones para un desarrollo nacional incluyente y sustentable.

La expansión del Agronegocio eliminó alimentos, población y empleos rurales, confirma el Censo Agropecuario 2022

La expansión del Agronegocio eliminó alimentos, población y empleos rurales, confirma el Censo Agropecuario 2022

Por Luis Rojas Villagra

Foto: CAN 2022 (Facebook)

Los datos publicados por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), provenientes del Censo Agropecuario Nacional 2022 (CAN 2022), confirman los resultados e impactos negativos que el modelo agropecuario impuesto al Paraguay, viene ocasionando desde hace décadas. El modelo de producción extractivista, agroexportador, de base latifundista, denominado Agronegocios, en nuestro país se organiza en torno a la producción de monocultivos mecanizados, como la soja, maíz, trigo y arroz, la ganadería orientada a la exportación, y las plantaciones de eucaliptos.

El CAN ha confirmado que, en el periodo intercensal de 14 años que va del 2008 al 2022, los cultivos mecanizados, las pasturas para forraje y la forestación con eucaliptos aumentaron significativamente, al tiempo que, como consecuencia de esa expansión, disminuyeron los cultivos de alimentos como la mandioca, porotos y maíces nativos, además de una dramática reducción de la población residente en las fincas, a lo que se suma una enorme pérdida de empleos, tanto de trabajadores/as en propia finca como de trabajadores/as asalariados/as.

Algunos de los principales resultados del CAN 2022

Se confirma la vigencia de la histórica concentración de tierras, siendo probablemente el país más desigual del mundo en su distribución: las fincas mayores a 1.000 hectáreas (ha) son solo el 1,6% del total, pero concentran el 77% de las tierras. Es decir, 4.524 grandes fincas acaparan 23,4 millones de ha. En contrapartida las fincas de hasta 20 ha, mayormente campesinas, son el 82% (239.679 unidades), y solo acceden al 4,2% de las tierras (1,2 millones de ha).

* Hay un pronunciado proceso de fragmentación de las pequeñas fincas: las de menos de 1 ha de tamaño aumentaron 62% en cantidad y 35% en superficie. Las fincas cuya superficie va de 1 a 20 ha se redujeron nuevamente, como ya había ocurrido entre los censos de 1991 y 2008. La caída de fincas campesinas es particularmente preocupante en algunas zonas, como el departamento Central, donde la cantidad se redujo en 51%.

Los cultivos mecanizados de exportación aumentaron, mientras los cultivos de alimentos en fincas campesinas disminuyeron. Los rubros empresariales (soja, maíz modificado, arroz, trigo, etc.) ocupan el 95% de la superficie cultivada, mientras los campesinos e indígenas (maices nativos, porotos, mandioca, maní, etc.), solo el 5%.

El agronegocio se expandió en el periodo. El principal cultivo mecanizado, la soja transgénica, tuvo una crecimiento de más de un millón de ha, llegando a 3,5 millones. También tuvieron expansión el maíz modificado, llegando a 1,1 millón de ha, el trigo llegó a casi medio millón. El rubro que más creció porcentualmente fue el arroz con riego, con un 507% de aumento, llegando a 205 mil ha.  

Los principales rubros de consumo alimentario nacional se redujeron. La mandioca se contrajo 15 mil ha, quedando en 155 mil. El maíz chipa perdió 38 mil, el pichingá 5 mil, el locro 4 mil. También se redujeron el cultivo de maní, en casi 15 mil ha, los porotos 33 mil y el sésamo 21 mil. Las hortalizas tuvieron pequeños incrementos, a excepción de la zanohoria que se redujo 190 ha.

Otros rubros del agronegocio también se expandieron: el ganadero y el forestal. Los cultivos para forraje (alimento para ganado) se incrementaron en 51%, llegando a 6,7 millones de ha. Las plantaciones forestales aumentaron 82%, llegando a 277 mil ha; el 94% de esas plantaciones son eucaliptos, lo que tendrá gravísimas consecuencias sociales y ambientales.

La población rural residente en las fincas cayó radicalmente, en 40%: pasó de 1.077.589 personas en el 2008 a solo 646.112 en el 2022, es decir, 431 mil personas dejaron el campo. Evidencia el desarraigo, expulsión y migración resultantes del modelo agroexportador que creció, y de las políticas del Estado. Hombres y mujeres cayeron en un 39%.

Más grave aún es que la mayor reducción se dio entre la población infantil, adolescente y juvenil. Los menores de 10 años cayeron en 43%; los que tienen entre 10 y 14 años se redujeron en 80%, y los jóvenes entre 15 y 24 años en 66%. También se redujo la población entre 25 y 54 años. Solo aumentó el segmento mayor a 55 años.

En referencia al trabajo los resultados son devastadores. Se han perdido en 14 años 324.000 puestos de trabajo, el 39% del total de 2008. El “exitoso modelo empresarial y las políticas del gobierno”, en palabras del entonces ministro Bertoni, destruyen empleos, tanto independientes como de asalariados. Los que realizan trabajos agrícolas o ganaderos en finca, cayeron de 608 mil a 267 mil personas.

En cuanto al trabajo de hombres, se perdieron 174 mil puestos de trabajo, el 39%, principalmente quienes hacen trabajo agrícola y ganadero en finca. Las mujeres perdieron en 150 mil puestos en las fincas censadas, el 39%.

El trabajo asalariado se contrajo drásticamente. Las fincas donde se desarrollan cayeron en un 58%. Los asalariados y asalariadas rurales se redujeron de 320 mil a 175 mil personas, una caída de 45%. En un contexto de aumento de cultivos empresariales, pasturas cultivadas y la reforestación con eucaliptos, confirmando que estas actividades destruyen empleos.

El CAN 2022 ha mostrado que la situación es crítica: con la expansión de soja, ganado y eucaliptos se perdieron población rural, empleos y alimentos. Los impactos ambientales son dramáticos. El gobierno ya ha mostrado de qué lado está, queda a la sociedad paraguaya la tarea de organizarse y movilizarse para detener este camino y contruir un modelo incluyente y sustentable, que necesariamente será de base campesina, indígena y agroecológica.

CAN 2022: DESCONFIANZA Y PREOCUPACIÓN EN TORNO A LOS RESULTADOS

CAN 2022: DESCONFIANZA Y PREOCUPACIÓN EN TORNO A LOS RESULTADOS

Presentación oficial de los resultados del CAN 2022. Foto: gentileza

El proceso de diseño, ejecución y presentación del Censo Agropecuario Nacional 2022 ha ratificado una vez más el favoritismo excluyente que tienen los gobiernos y sus ministerios de agricultura en Paraguay, por el sector empresarial y por los agronegocios. Éstos fueron incluidos, consultados y agradecidos por su participación, mientras organizaciones campesinas e indígenas simplemente fueron ignoradas. Tal es la actitud del MAG hacia estos sectores, abandonados intencionalmente desde hace décadas, para provocar su debilitamiento, desarraigo, migración y desintegración. El objetivo es claramente dejar la tierra y el territorio rural para los empresarios, la inversión extranjera, los proyectos extractivos y el incremento de las ganancias privadas. En esta ocasión, organismos multilaterales como el BID y la FAO resultaron ser cómplices de la actitud excluyente del MAG, al acompañar y validar todo el proceso.

Algunos criterios adoptados por el Comité Técnico, con participación de la UGP, son cuanto menos cuestionables, con relación a la definición de fincas agropecuarias. Al considerar solo a las fincas que tienen cultivos para la venta, dejaron fuera del estudio a más de 46 mil fincas rurales con producción para el autoconsumo, extendiendo un manto de oscuridad sobre ellas, sus ocupantes y sus cultivos. Los resultados presentados sobre la distribución de tierras, evolución de cultivos, disminución de la población y el trabajo rural, tanto en el caso de hombres como de mujeres, son alarmantes.

En este informe elaborado por Luis Rojas, se presentan y analizan algunos de los principales resultados del CAN 2022. Puedes descargarlo en el siguiente enlace.

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La agroecología como estrategia para el ejercicio de derechos campesinos. El caso de San Pedro del Paraná, Paraguay

La agroecología como estrategia para el ejercicio de derechos campesinos. El caso de San Pedro del Paraná, Paraguay

Foto: Pastoral de San Pedro del Paraná

Muchas organizaciones campesinas y organizaciones no gubernamentales han apostado a la agroecología como una estrategia para garantizar el acceso de los campesinos y las campesinas a la tierra, las semillas, el agua, a un precio justo para sus productos y a una vida digna.

Una de estas experiencias se desarrolla en el distrito de San Pedro del Paraná – Itapúa y que te comentamos en este artículo (pág. 19 al 24) realizado por Federico Vargas, Luis Rojas y Blanca Méndez para la Revista Leisa dedicada a la agroecología.

Acceda a la revista completa en el siguiente enlace:

https://www.leisa-al.org/web/index.php/volumen-38-numero-1?fbclid=IwAR1Fay0kVa6TImdqDxXOm4T6lk3KhfovISt4cj3R9vcS_T-7Kh1cydbbTKM