Categoría: Actividades

Concepción debatió sobre instalación de planta de celulosa

Concepción debatió sobre instalación de planta de celulosa

Gran asistencia de gente en el debate.

Diversos actores debatieron sobre los impactos socioambientales que tendrá la empresa Paracel en el departamento de Concepción.

El pasado jueves cerca de un centenar de personas llegaron hasta el auditorio del Centro Cultural Carlos Colombino de la ciudad de Concepción para participar del diálogo social abierto ¿Sabés qué es Paracel? que se desarrolló con el objetivo de debatir críticamente, con información rigurosa y contextualizada sobre los impactos socioambientales que tendrá la instalación de esta fábrica.

La jornada reunió a referentes sociales, estudiantes universitarios y profesionales de distintos ámbitos que en presencia de autoridades locales y representantes de la empresa plantearon sus dudas e inquietudes.

Inés Franceschelli, directora del Centro de Estudios Heñói, presentó un detallado informe realizado a partir de datos obtenidos del último censo agrícola 2022, donde ofreció un panorama general de la preocupante situación socioeconómica que atraviesa el departamento de Concepción.

Desde Brasil, Beto Loureiro, técnico educador de la organización FASE, relató su experiencia acompañando a comunidades que se encuentran en conflicto con plantas de celulosa y monocultivos de eucaliptos por los impactos socioambientales que generan desde hace más de 50 años en dicho país.

Benjamín Valiente de la Pastoral Social de Concepción reflexionó sobre el “ñangareko”, la importancia del cuidado de nuestra vida y nuestro medio ambiente, mencionando al “Laudato Si”, encíclica del Papa Francisco, donde se llama a debatir e informar de forma honesta y transparente sobre los impactos ambientales de las políticas e iniciativas empresariales.

En representación de la Asociación de Profesionales de Trabajo Social (filial Concepción), la Licenciada Sara Lesme planteó 11 preguntas reflexivas sobre la instalación de la fábrica, colocando el foco en las diferencias y tensiones que existen en torno al concepto de desarrollo en el que se apoyan este tipo de proyectos para denominarse “sustentables”.

Emilce Arguello de Conciencia Ciudadana y Julián Benítez de Ecoamigos, organizaciones que hace ya varios años vienen velando por los derechos ciudadanos de la comunidad concepcionera, también pidieron debatir sobre los intereses que se esconden detrás de este tipo de proyectos y sus impactos en el medio ambiente.

El presidente de la Junta Municipal de Concepción, Silvio Ayala (ANR) se mostró sensibilizado por el debate ciudadano y solicitó que se realice otro conversatorio para que representantes de la empresa puedan “defenderse”. También afirmó que “el desarrollo siempre va a tener sus dificultades” y que no se habló de la parte “positiva del proyecto”.

Concejal Silvio Ayala (ANR)

Por su parte, el concejal municipal Félix Ibáñez aprovechó el momento para relatar una anécdota personal, comentó al auditorio que a raíz de la preocupación por los impactos que tendría la instalación de esta fábrica, junto a otros concejales, decidieron realizar un viaje hasta Brasil para visitar la planta de celulosa Suzano. Mencionó que durante un día recorrieron las instalaciones de la empresa y que no encontraron irregularidades.

Al cierre del evento, varios participantes destacaron la importancia de seguir impulsando este tipo de espacios críticos para fortalecer la capacidad de diálogo y ampliar el debate hacia distintos sectores de la sociedad.

Debate en feria de semillas

En la tradicional “Feria de la semilla”, realizada el pasado viernes por la Organización Campesina del Norte (OCN), el equipo de Heñói compartió avances de la investigación que viene realizando sobre la empresa Paracel con productores y estudiantes de la zona.

Debate en la Feria de Semillas de la OCN. Foto: Sandino Flecha

El investigador Omar Yampey advirtió que la instalación de esta planta representa una amenaza para la agricultura familiar campesina y una profundización del modelo extractivista que ahora busca legitimar su expansión, presentando a este tipo de empresas como la “gran solución” a los problemas socioambientales y económicos, cuando son ellas las principales responsables de la crisis climática actual y los conflictos territoriales.

Gran Asistencia a la Feria de Semillas de la OCN. Foto: Elisa Marecos

📞 Si tenés quejas y denuncias sobre el tema contactanos al Whatsapp: 0986108273

Fotos: Elisa Marecos y Sandino Flecha

El coloniaje de nuestros días. Acuerdos UE-CELAC

El coloniaje de nuestros días. Acuerdos UE-CELAC

La Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea (UE) dónde líderes de ambos bloques intentan avanzar sobre acuerdos, cierra este martes.

En el evento que se lleva a cabo en Bruselas, autoridades intentan avanzar en la ratificación de los acuerdos comerciales (y de inversión) UE-Mercosur, UE-México y UE-Chile. Estos acuerdos forman parte de un modelo de comercio que daña a las personas y al planeta, sirven a los intereses corporativos a expensas de los límites planetarios, de condiciones laborales dignas, del empleo y del bienestar animal, e impulsan desigualdades sociales. Vestigios del histórico coloniaje que impone Europa sobre América Latina y el caribe.

En paralelo, también se desarrolla la Jornada Continental por la Democracia y Contra el Neoliberalismo en el que diversas organizaciones de la sociedad civil se reúnen para sentar postura en contra de estos acuerdos de comercio históricamente injustos para este lado del continente y a así también, exigir condiciones más equitativas en la relación de ambos bloques.

La delegación paraguaya encabezada por el Presidente Mario Abdo Benítez, que llegó hasta la cumbre ratificó su defensa a la línea discursiva del “equilibrio entre la producción competitiva y la protección al medioambiente”, idea cuanto menos falaz, puesto que sobran evidencias de que el modelo agroexportador es incompatible con equilibrio alguno por su carácter expoliador de recursos naturales.

Inés Franceschelli, directora de Heñoi. Foto: gentileza

En ese marco, la directora de Heñói Centro de Estudios, Inés Franceschelli, realizó, el pasado lunes, una intervención en el Parlamento Europeo, ante parlamentarios europeos y latinoamericanos y activistas de ambos continentes para dar un panorama completo del porqué estos acuerdos injustos no favorecen a Paraguay y al resto de América Latina y el Caribe. A continuación les dejamos la transcripción de su exposición:

Buenos días

Soy Inés Franceschelli y hablaré en nombre del Centro de Estudios Heñói y del pueblo paraguayo que viene resistiendo el saqueo colonial desde 1870, cuando tres países aliados, Argentina Brasil y Uruguay, hoy socios nuestros en el MERCOSUR, financiados por la banca inglesa, terminaron una guerra de exterminio cuyo impacto económico y demográfico seguimos padeciendo hasta hoy.

En representación de la sociedad civil de Paraguay vengo a decir que entendemos el tratado UE-Mercosur como un tratado desigual, que equivale a una continuidad y profundización de ese saqueo. Saqueo que en nuestro país se expresa con la imposición de un modelo de producción de commodities diseñado a medida de la demanda europea: Con apenas 7 millones de habitantes, somos el 4to exportador de carne bovina, y el 4to. exportador de soja transgénica del mundo.

El MERCOSUR guarda una extraordinaria reserva de biodiversidad y agua, quizá por eso Europa lo mira con tanto deseo.

La lista de violaciones a los derechos humanos que esta imposición causa en nuestro territorio es muy larga, pero destacaremos algunas:

En el centro de la problemática de derechos en Paraguay está el derecho a la tierra.  A pesar de que la constitución garantiza el derecho a la tierra del pueblo paraguayo, la realidad es que el país exhibe el peor índice GINI de tenencia de la tierra del mundo: 0,93. Cuando el 1 es desigualdad perfecta. Como referencia, el índice de GINI europeo es de 0,57 y el de América Latina es de 0,79. La conflictividad social que deviene de esta inequidad se costea con la vida y la libertad de los y las luchadores campesinos e indígenas.

La injusticia en la posesión de tierras impacta directamente en la vigencia del derecho a la alimentación. Paraguay pasó de ser en el siglo XIX un país completamente autosuficiente en materia alimentaria, al extremo actual, en que se importa más del 60% de los productos frutihortícolas necesarios para el consumo. De los 6 millones de hectáreas dedicadas a cultivos, sólo el 6% está destinado a producción de alimentos, el 94% restante lo ocupan cultivos industriales de exportación ya mencionados, cuyo principal destino es la Unión Europea.

No es casualidad entonces que la desnutrición crónica afecte al 13% de nuestros niños, y la inseguridad alimentaria grave impacte en el 6% de la población en promedio, es decir, cerca de medio millón de personas que no pueden comer todos los días.

Tampoco es casualidad que se liberen en nuestros territorios, con mecanismos ilegales, eventos transgénicos de altísimo riesgo para la salud humana, como la reciente liberación de trigo OGM HB4, resistente al glufosinato de amonio. Suponemos que la población europea no querrá este riesgo en sus panes. Los únicos países donde se liberaron estos eventos transgénicos son Argentina, Brasil y Paraguay.

Los millones de hectáreas dedicadas a los monocultivos extractivos están sujetas a un aumento exponencial del uso de agrotóxicos, en muchos casos sustancias prohibidas por la Unión Europea, pero que son fabricadas en Europa o por empresas europeas, y exportadas a nuestro país. Hablamos de 60 millones anuales de kilos de venenos que se vierten en nuestro territorio, contaminan nuestras aguas, nuestros suelos, para generar una renta que no vemos. Hablamos de casi 10 kilos de veneno por persona por año sobre nuestra población.

Estos monocultivos, junto con la producción de carne bovina y de carbón vegetal para exportación, es la principal causa de la persistente deforestación con ritmo alarmante: En los últimos 10 años mi país perdió 2,5 millones de hectáreas de vegetación nativa, donde se desplazó población campesina e indígena, en algunos casos todavía en aislamiento voluntario. Esta deforestación implica directamente pérdida de biodiversidad, una alta vulnerabilidad climática, más pobreza, exclusión y humillación para nuestra gente.

La imposición de este modelo de extracción ha significado en los últimos 153 años el sostenimiento de gobiernos autoritarios, entreguistas, con instituciones débiles, normas que no se cumplen, y una justicia que funciona al mejor postor. Por ello, demandamos a nuestras autoridades negociaciones que defiendan los intereses soberanos del pueblo paraguayo, su salud, su futuro.

En síntesis: en Paraguay NO NECESITAMOS, NO QUEREMOS un tratado que profundice una libertad de comercio que signifique falta de libertad para el pueblo. NO QUEREMOS que aumenten la cantidad de negocios que esperan los estudios.

Desde Paraguay DEMANDAMOS una nueva concepción del comercio, equitativa, respetuosa de los derechos humanos, al servicio de la vida y no del confort europeo. DEMANDAMOS agua, oxígeno y comida, no un comercio al servicio de otros.

Muchas gracias.

“Heñói Jey”: Haciendo brotar vida desde la tierra

“Heñói Jey”: Haciendo brotar vida desde la tierra

Organizaciones campesinas e indígenas fueron protagonistas de la feria el pasado viernes 30 de junio intercambiando semillas y saberes con una gran cantidad de público.

Con una una amplia variedad de productos, desde tempranas horas, comunidades campesinas e indígenas llegaron hasta la capital.

Son las 05:00 a.m. y los preparativos están a punto: carpas, banderas y banderines extendidos a la altura y distancia adecuadas. Productores que van ubicando cuidadosamente sus productos en las mesas dispuestas. Cada puesto es un mundo de saberes y riquezas.

Con los primeros rayos de sol que iluminan la plaza, el colorido de las mazorcas de maíz se trasluce.  Semillas de todo tipo y variedad procedentes de distintas latitudes de nuestro territorio se despliegan a lo largo y ancho de la feria.

La cita se viene repitiendo sin interrupción desde el 2010 con organizaciones sociales, intelectuales comprometidos y productores que pelean por una misma certeza: luchando, construir otra realidad es posible. Así lo entiende Don Maidana, que a sus 82 años recorrió más de 380 km desde Pirapey, distrito Edelira hasta la capital para traer en sus propias manos las semillas que protegió, cuidó y reprodujo en su finca durante todo el último año.

La feria es un encuentro de miradas transformadoras. En un emotivo momento de intercambio cultural, al ritmo del tacuapú, indígenas de la comunidad ava guaraní realizaron el ritual ancestral de bendición de semillas. Minutos antes, desde una perspectiva técnica, Pablo Gónzalez, agroecólogo, mostraba las diferencias entre un suelo agroecológico y uno convencional, invitando a los participantes a palpar la textura de la tierra.

Bendición de semillas de los Ava Guaraní

Ante el avance del modelo extractivista organizaciones campesinas e indígenas resisten y luchan por conservar una forma de producir que no atente contra la vida. En esta idea coincidieron Alicia Amarilla, dirigenta de la Coordinadora de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras y Rurales (CONAMURI), Nury Martínez referente de la Coordinadora Latinoamericana y del Campo- CLOC-La Via Campesina de Colombia y Teodolina Villalba, referente de la Federación Nacional Campesina, quienes compartieron sus experiencias sobre: “derechos campesinos y soberanía alimentaria en Paraguay y la región” en una mesa de debate.

Nury Martínez (vía Campesina Internacional), Alicia Amarilla (CONAMURI) y Teodolina Villalba (FNC)

Durante el seminario “Paraguay y la región: Construyendo Derechos Campesinos, Soberanía Alimentaria y Agroecología” Eduardo Cerdá, de la Dirección Nacional de Agroecología, Argentina fue contundente en afirmar que no es necesario recurrir a los agrotóxicos para alimentar al mundo y que en la mayoría de los casos en la producción agroecológica el rendimiento es similar al modelo convencional, pero con la mitad de los costos.

El ingeniero agrónomo Eduardo Cerdá fundador de la RENAMA (Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología) y actual director nacional de Agroecología en Argentina es referente y propulsor de experiencias donde la agroecología es implementada en modelos de agricultura extensiva generando renta para los productores y alimentos saludables y libres de venenos para los consumidores.

En la última mesa:  “La vida en disputa: propuestas desde la agroecología” Blanca Méndez (Pastoral Social San Pedro del Paraná), Augusto Acuña (Pastoral Coronel Oviedo e Instituto Agroecológico Latinoamericano Guaraní – IALA) y Genaro Ferreira (Asociación de Productores Orgánicos – APRO), expusieron sus respectivas experiencias de implementación de la agroecología en los territorios, tanto para la producción, la defensa territorial, la formación y práctica y el sistema participativo de garantías para la producción agroecológica. Dicha mesa estuvo moderada por Alames, con la posición de la salud colectiva.

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La danza ofrecida por el Ballet Municipal de Asunción se llevó los aplausos y la admiración del público. Las intervenciones artísticas del “Nucleo de Acción Cultural” y la puesta en escena del artista tekovete sacudieron con arte consciente y comprometido a los espectadores.

Al caer la tarde, el bullicio inicial se fue transformando en una calma reflexiva, los últimos intercambios iban acompañados de abrazos de despedida. Con sonrisas de satisfacción en el rostro y palabras de agradecimiento los productores y productoras retornaron a sus comunidades para seguir sembrando el sendero de nuestra esperanza y soberanía.

Fotos: Sandino Flecha y Elisa Marecos

Emotivos encuentros en el sur.

Emotivos encuentros en el sur.

(Recuento de la gira del 9 y 10 de junio del 2023)

Un equipo de Heñói viajó al sur del país para desarrollar encuentros con jóvenes y comunidades de productores y productoras camino a la Feria Nacional de Semillas Nativas y Criollas del 30 de Junio del 2023.

San Pedro del Paraná

La primera parada fue el viernes 9 de junio en San Pedro del Paraná, departamento de Itapúa. Allí se realizaron talleres sobre sistemas alimentarios y cambio climático con adolescentes del Colegio Nuestra Señora de Caacupé, en colaboración con la Pastoral Social de dicha localidad.

Se dialogó sobre la importancia de tomar conciencia de los impactos que tienen los sistemas agroindustriales en el deterioro del medio ambiente y su contribución al cambio climático. En ese marco, los y las jóvenes discutieron sobre propuestas de iniciativas alternativas para hacer frente a dicho modelo, tales como: la promoción de ferias de pequeños productores locales, el fomento del reciclaje, la concientización sobre el uso de los agroquímicos en la comunidad, la promoción de semillas nativas, la educación sobre los derechos ambientales y el impulso de grupos que instalen estos debates dentro de la comunidad.

Ronda de jóvenes para debatir sobre el cambio climático.

Del encuentro nació la iniciativa de conformar un grupo de “jóvenes líderes ambientales”, cuyo objetivo será la promoción, a través del voluntariado, de campañas medioambientales para tomar conciencia sobre el cambio climático.

Edelira

La segunda parada fue el sábado 10 de junio en la Asociación Agroecológica Oñoiru, dónde se llevó a cabo un ameno encuentro dentro de las renovadas instalaciones de la planta procesadora de yerba mate. En esta oportunidad se debatió sobre la realidad nacional y se coordinaron detalles sobre la participación de la delegación de dicha organización en la Feria Nacional de Semillas Nativas y Criollas a realizarse el 30 de este mes, esta delegación estará constituida por asociaciones de productores, mujeres y jóvenes de la comunidad agroecológica. Comentaron con entusiasmo que ya se encuentran preparando sus semillas de yerba mate y otros rubros, así como alimentos de su producción local para el gran encuentro de intercambio a realizarse en Asunción. 

La visita finalizó con un recorrido por la finca de Don Edmundo Rodríguez, un amable pequeño productor de yerba de la asociación, quien con generosidad recibió al equipo de Heñoi y dio a conocer su proyecto de cultivo de abonos verdes con especies nativas tales como Kumanda yvyra’i (Cajanus cajan), mucuna, canavalia y lupino (Lupinus).

Don Edmundo siempre rodeado por sus perros

Don Edmundo comentó que dichas especies son excelentes regeneradoras de suelos, que ayudan a la aireación, mantienen la humedad en tiempos de sequía y fijan importantes nutrientes como el Nitrógeno, Fósforo y Potasio, de manera natural.

Así mismo, enseñó con orgullo en qué estado se encuentra la curva de nivel, elaborada hace poco más de un año con el compañero Pablo González, técnico productivo de Heñoi. En aquella práctica, las y los participantes habían colaborado – aprendiendo a su vez – tanto en el trazado de la curva como en la plantación de vetiver (Chrysopogon zizanioides), planta de tipo herbácea que se constituye en un buen fijador de nutrientes y que refuerza la función de combatir la erosión del suelo, propio de las curvas de nivel.

Fotos: Sandino Flecha

Frente a las amenazas sobre las tierras hortícolas y la producción de alimentos, convocan a encuentro en Itá

Frente a las amenazas sobre las tierras hortícolas y la producción de alimentos, convocan a encuentro en Itá

Uno de los problemas que más está afectando a la población desde el año pasado, es el pronunciado aumento de los precios de los alimentos. Diversas hortalizas, verduras, frutas, carnes y productos derivados, han sufrido constantes incrementos, impactando negativamente el acceso de las familias paraguayas a los mismos, al tiempo de erosionar aún más sus limitados ingresos económicos.

En el caso de Paraguay, esta creciente inflación en los rubros agrícolas, tiene poco que ver con el precio del petróleo en el mercado mundial, o con la guerra entre Rusia y Ucrania. En mayor medida, es consecuencia del grave acaparamiento de tierras en el país favorecido por el propio Estado, que expulsa de las tierras productivas a las familias campesinas, para que sean controladas por los agronegocios y los especuladores inmobiliarios. El país sigue siendo el de mayor desigualdad en la distribución de tierras del continente.

En consecuencia, se reduce la producción de alimentos para el mercado interno, al tiempo que se incrementan los monocultivos mecanizados de exportación en las zonas rurales, y los loteamientos de empresas inmobiliarias en zonas urbanas y periurbanas. Esto último es lo que viene ocurriendo cada vez en mayor escala en los municipios del departamento Central, aquellos que históricamente fueron territorios con una diversificada producción agrícola, con gran presencia de la horticultura, como han sido los distritos de Itá, J. A. Saldívar e Itauguá.

Rosalino López es un joven horticultor de la Las Piedras, emblemático territorio de la producción hortícola del municipio de Itá. Además, es dirigente de la Federación Nacional Campesina (FNC), organización a la que se unió para luchar por los derechos de los pequeños productores y por el desarrollo nacional. Dispone de una hectárea de tierra para la producción hortícola, en la que en esta época del año tienen principalmente rubros de hoja, como lechuga, acelga, cebollita y perejil, dada la poca infraestructura con que cuentan para producir rubros como tomate y locote en esta época del año. En una hectárea, trabajan seis familias, generando empleos y el sustento para todas ellas, además de alimentos para las zonas urbanas. Sostiene Rosalino que “estos rubros permiten, en pequeñas parcelas de tierra, a muchas familias subsistir, en nuestro país no hay otras fuentes de empleo, no hay industrias, la producción agrícola nos da el sustento, por eso peleamos para proteger estas zonas”.

Cambios territoriales, amenazas crecientes

Las tierras hortícolas de Central están bajo seria amenaza, principalmente por la descontrolada expansión de las empresas inmobiliarias que, en la definición de lo que ocurre en los territorios, tienen más poder que cualquier institución pública. La incesante multiplicación de loteamientos afecta directamente el acceso a la tierra de los horticultores, quienes ven cómo sus territorios se van loteando, y transformando en edificaciones, comercios, o quedan vacíos. Rosalino relata que “a la construcción del nuevo asfaltado que une J.A. Saldívar e Itá, algunos le llaman progreso, se puede ver así pero trae su contrapartida, la inmensa cantidad de nuevas edificaciones, casas, negocios y otros, y cada edificación desplaza terrenos productivos, tiene consecuencias, cada vez que se desplazan zonas productivas, paraguayos y paraguayas quedan desplazados, quedan sin sustento para sus familias”.

De esta manera se vienen perdiendo tierras productivas, se pierden empleos agrícolas, se reduce la producción de alimentos, se destruyen los entornos naturales. El acaparamiento inmobiliario no solo afecta a los horticultores, en el caso de Itá también está afectando a las artesanas, las alfareras, que tienen cada vez más dificultades para acceder a la materia prima para su trabajo, dada la expansión de loteamientos incluso en territorios de humedales.

Rosalino denuncia que no reciben ningún apoyo de parte del Estado, solo muestran desinterés ante los reclamos que realizan. “Nosotros desde la FNC presentamos muchos proyectos, incluso programas para poder ayudar al pequeño productor y a la producción de alimentos, pero hasta el momento no hay respuesta, presentamos a los municipios, las gobernaciones, al gobierno central”. De igual manera, vienen exigiendo al municipio de Itá la realización de un ordenamiento del territorio que proteja las tierras productivas, lo cual tampoco ha tenido eco favorable: “desde la FNC con Heñói, preparamos y presentamos al municipio iteño una ordenanza para regularizar este tema, a través de un ordenamiento territorial, cosa que hasta ahora no tuvo respuesta”. Situación similar se ha planteado en otros distritos, como el de Itauguá. A todo esto, se suman las dificultades que enfrentan para la comercialización de sus productos, entre otros motivos, por el significativo ingreso de hortalizas desde la Argentina y el Brasil, el oligopolio que ejercen los supermercados imponiendo sus condiciones, y la escasez de políticas públicas para facilitar la comercialización.

Frente a esta compleja situación, los productores y productoras nucleados en la FNC, en conjunto con otras organizaciones rurales y urbanas, vienen proyectando la realización de una gran marcha para el 30 de marzo, en la capital del país, de modo a amplificar sus demandas y poder ser escuchados. La consigna que aglutinará la movilización popular será “Por Tierra, Territorio, Trabajo y Soberanía”, sintetizando los principales objetivos de las organizaciones participantes. 

Encuentro, debate y movilización en Itá

Frente a los graves problemas de tierra y producción en los distritos de Central, y como antesala de la marcha de fines de marzo, el miércoles 15 se realizará en las cercanías de la municipalidad de Itá, un encuentro entre organizaciones sociales, ciudadanía en general y representantes de instituciones públicas, donde se debatirá sobre los problemas mencionados y las políticas que son necesarias para generar un cambio frente a esa situación. El encuentro se llevará a cabo en el lugar conocido como Laguna de Itá, a las 8 hs; luego se realizará una marcha hasta la municipalidad local, para exigir a las autoridades respuestas concretas a los reclamos presentados.

Fotos: Heñói

Material libre para su difusión citando la fuente.

“SVIN & SOJA”: SOJA PARAGUAYA PARA LOS CERDOS DANESES

“SVIN & SOJA”: SOJA PARAGUAYA PARA LOS CERDOS DANESES

La colaboración de Heñói con la organización NOAH Amigos de la Tierra Dinamarca sigue difundiendo cómo el impacto destructor del modelo agroindustrial afecta a todo el mundo. Desde principios de febrero se están llevando a cabo en la capital, Copenhague, y en Aarhus, la segunda ciudad de Dinamarca, exposiciones de fotografías ligando la producción de soja transgénica en Paraguay con la crianza industrial de cerdos en el país europeo. Activistas de NOAH y de Global Aktion vienen presentando los resultados de su investigación en colaboración con Heñói, incluyendo fotografías tomadas luego del desalojo en 2022 de la comunidad campesina Cristo Rey, en Guayaibi.

Para acceder al material presiona aquí:

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30° Aniversario de la CLOC – Vía Campesina

30° Aniversario de la CLOC – Vía Campesina

“Somos garantes de la vida en abundancia, para nosotros y las futuras generaciones”

Por Heñói. 30 de noviembre de 2022

La Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo, CLOC – Vía Campesina, está por cumplir 30 años, y prepara su celebración con la 3° Asamblea Continental que se está realizando en Cuba. Allí está participando Perla Álvarez Brítez, coordinadora de la Vía Campesina Paraguay, militante de la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas -CONAMURI, de Paraguay, e integrante de la Coordinación Política de la Región Suramérica.

Perla, ¿podrías sintetizarnos este encuentro, tras 30 años de construcción de una fuerza campesina continental?

Celebramos nuestra tercera Asamblea Continental, y hacerlo en Cuba, en un momento especial de la historia de esta isla heroica, es muy significativo para nosotros, importante, simbólico y fortalecedor, puesto que Cuba es el faro que ilumina nuestro horizonte. La CLOC se define con un horizonte socialista, y estamos en un momento en que se están dando cambios importantes en Cuba, mientras se profundiza la revolución socialista, buscando la vigencia de más y mejores derechos para los cubanos.

Estamos representantes de todos los países de América Latina y el Caribe, y también estamos recibiendo la visita de compañeros militantes de Estados Unidos. En esta Asamblea estamos representantes de países; por razones económicas no hemos podido contar con representantes de todas las organizaciones de la CLOC, que es lo que solíamos hacer antes de la pandemia. No obstante, estamos participando más de 60 personas de diferentes países del continente, y una nutrida delegación cubana que completa unos 80 participantes de la asamblea. Y hemos iniciado con un análisis de coyuntura sobre las múltiples crisis que padecemos como humanidad.

¿La visión de las visitas estadounidenses sobre esta coyuntura, coincide con la del campesinado latinoamericano?

Hay diferencias entre América del Norte y América Latina y Caribe, pero eso no significa que en el norte de América no exista pueblo, o campesinado, o trabajadores y trabajadoras que también sufren formas de opresión capitalista, pero evidentemente las formas de opresión se sienten de manera diferente. Aunque vivimos en un mismo contexto campesino, las formas y las implicancias que tienen las violaciones son diferentes; y aunque todas y todos luchamos por mejores condiciones, en el norte luchan por mejores condiciones de mercado, o por la liberalización de costos de insumos, etc., en nuestros territorios de América Latina, bajo la opresión imperialista, tenemos circunstancias que hacen que nuestro territorios estén en disputa con las transnacionales, con las empresas que tienen sus intereses puestos en nuestras tierras. Por eso nosotras y nosotros luchamos por la vida misma, por nuestros territorios, los bienes naturales, el agua, los bosques. Eso no significa que no establezcamos alianzas, porque necesitamos que los pueblos estemos unidos, por eso tenemos presencia de compañeros que son de Estados unidos.

¿Cómo está viendo la CLOC la coyuntura ambiental? ¿Qué opinión tienen sobre la poli-crisis global y la relación de ésta con la destrucción ambiental?

Hemos tenido una reunión de la Comisión Política de Sudamérica, previa a la Asamblea. Desde ahí ya veníamos hablando de esta coyuntura de múltiples crisis que impactan en nuestros territorios, y hoy seguimos profundizando ese análisis, y entendemos que la disputa imperialista que se está dando por quién puede hegemonizar el mundo, hace que cada vez más nuestros territorios del sur, especialmente América Latina, estén mucho más amenazados, porque los disputa el imperialismo norteamericano, pero también imperios emergentes como Rusia y China, y estamos a merced de estas disputas. Y para poder efectivizarse esas luchas están las empresas transnacionales que, a través de la comercialización de semillas transgénicas, los agrotóxicos, o diversas formas de sometimiento empresarial de trabajadoras y trabajadores asalariados, promueven e impulsan la migración generando mano de obra barata para las industrias. Y ahí están nuestros países, que cuanto más mano de obra disponible, más barata es; entonces el campesinado y los pueblos indígenas estamos a merced de esa disputa, y padecemos en primera línea el impacto ambiental y sus estragos producidos por esta sed de lucro que tienen las empresas, no solamente en el continente sino en todo el mundo.

Estamos diciendo que una de las salidas políticas que necesitamos es que los países que tienen la Amazonía deben juntarse, y los movimientos de estos puebles deben estar mucho más unidos para defender la Amazonía. Igualmente, nosotros en el cono sur debemos unirnos para defender el acuífero guaraní que lo están queriendo perforar para hacer exploraciones petroleras, y están queriendo comercializar el agua, sin que los pueblos tengamos el derecho de decidir, y de acceder a ella libremente.

También estamos hablando sobre el uso intensivo y extensivo de agrotóxicos que usan para sostener y expandir el modelo sojero, con su deforestación día a día; y el uso de estos agrotóxicos que impacta no solo en el ambiente sino también en nuestra vida como seres humanos, la diversidad biológica toda que está en riesgo. Por eso necesitamos, nosotras y nosotros, hacer esta campaña de volver al campo, necesitamos reforma agraria para poder cuidar el ambiente; necesitamos reforma agraria para poder producir alimentos. Necesitamos reforma agraria para poder garantizar la vida en nuestra región, en nuestro continente y en el mundo, porque somos todavía esa reserva de bienes naturales del mundo. Riqueza de minerales, de biodiversidad para la alimentación, de bosques, de tierra fértil. Todo eso está en manos de quienes queremos la tierra que somos las campesinas, los campesinos, los pueblos indígenas, y esa diversidad que componemos las mujeres y hombres de la tierra, y que incluye a personas LGTBI, cuya identidad está siendo criminalizada, y que en nuestros territorios trabajan con nosotres a la par para producir alimentos saludables para la humanidad.

Conocemos la importancia del feminismo popular dentro de la CLOC. ¿Cómo ven el crecimiento de la fuerza patriarcal y antiderechos en el continente?

Estamos hablando de que es acertada la teoría feminista que hemos adoptado como CLOC, que es un feminismo que tiene identidad, que tiene arraigo cultural, porque parte de nuestra identidad popular, campesina, vinculada al cuidado de nuestros cuerpos y nuestros territorios. Es un feminismo que nosotras las mujeres hemos impulsado y promovido al interior de la CLOC, y es todavía un desafío que en la práctica puedan, las compañeras y los compañeros, impulsar las prácticas feministas; y eso lograremos solamente a través de un proceso de formación profunda y de prácticas innovadoras en nuestras formas organizativas, para lograr visibilizar estas desigualdades que el patriarcado ha generado, y que junto con el capitalismo están generando un empobrecimiento mayor de las mujeres y otras identidades, y para lograr transformar la realidad.

Porque el feminismo también es una herramienta que nos permite la lucha contra todas las formas de violencia, la violencia estructural que sufrimos por ser campesinos, por ser indígenas, por ser trans, por ser diferentes. Entonces también este feminismo es el que nos permite decir que con feminismo nosotras construimos socialismo. El feminismo es una herramienta que contribuye al proceso de transformación social al que aspiramos desde la CLOC, es una herramienta que nos permite la comprensión de las desigualdades de las que somos objeto, y además nos convierte en sujetos históricos que promueven procesos de trasformación.

Entonces, decimos que el feminismo campesino y popular no es una simple teoría, sino que busca una práctica transformadora, que se realiza en la praxis de la vida cotidiana desde nuestras casas, comunidades, organizaciones, en instancias internacionales, y también incide en el ámbito mucho más amplio del movimiento de mujeres a nivel global.

¿Sigue la CLOC poniendo énfasis en la defensa de la agroecología como estrategia para la soberanía alimentaria?

Ahora tenemos un énfasis en la implementación de los derechos campesinos, porque esa implementación por parte de los estados sería la garantía de que podamos realizar reformas agrarias, de que nuestras reformas agrarias sean las bases para que nuestra producción pueda seguir alimentando al mundo con la producción agroecológica.

Buscamos esa reforma agraria que garantice que estemos cuidando nuestro territorio y nuestro ambiente, esa reforma agraria que se hace necesaria para poder articular campo ciudad, para poder devolver la dignidad a la población de la ciudad que fue expulsada de las comunidades campesinas debido a la expansión del modelo de los agronegocios en sus diferentes expresiones, ya sean monocultivos de soja, de palma aceitera, de piña, ganadería no sostenible, etc. La reforma agraria además puede contribuir a disminuir esta brecha de pobreza que tenemos, porque nosotras y nosotros, campesinos y campesinas, recuperamos nuestra dignidad cuando estamos vinculados con la tierra y nos alimentamos de nuestro propio trabajo.

A eso aspiramos, y a contribuir a resolver el problema de alimentación de las ciudades. Entonces la agroecología es la apuesta estratégica como un modelo de producción, pero también como un modo de vida. No se limita a la producción, sino también una forma de relacionarnos con el territorio, con el ambiente, y entre nosotras y nosotros en esta interacción que toda la cadena productiva nos permite: producir, intercambiar, y consumir.

América Latina conserva más de la mitad de los bosques primarios del mundo. ¿Cuál es el papel de la CLOC para esa conservación?

Creemos que tenemos un papel fundamental, los campesinos y las campesinas y los indígenas, principalmente los pueblos que son de los bosques, los pueblos de los montes, tenemos un rol fundamental en el cuidado y preservación de los bosques. El cambio climático del que estamos hablando, y todo el impacto que genera, puede ser revertido si los bosques están al cuidado de quienes sabemos hacer ese cuidado. Sabemos cómo cuidar, cómo reproducir, incluso sabemos producir en esos bosques, es un desafío que estamos definiendo en este encuentro de Sudamérica, hacia ahí van nuestras propuestas de solución a los múltiples desafíos que nos presenta en cambio climático. Nuestro papel es fundamental, somos la garantía de que podamos tener vida, y vida en abundancia para nosotros y para las futuras generaciones.

Fotos: Gentileza Perla Álvarez Brítez.

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Semillas y alimentos: entre la guerra y la paz

Semillas y alimentos: entre la guerra y la paz

Estamos viviendo una guerra, que no tiene el fuego típico de una guerra, que no parece una guerra. Una guerra con la mejor publicidad que existe, que hasta las víctimas no se sienten tan víctimas, especialmente en las ciudades que se prestan meramente como consumidores”.[1]

Esto pareciera hacer referencia al conflicto bélico desatado en Europa hace unos meses, pero no. Soledad Barruti, periodista argentina que desde hace varios años viene investigando la relación que existe entre la industria alimentaria y nuestra manera de comer, escritora de dos libros, “Mala leche” y “Mal comidos”, utiliza la metáfora de la guerra para describir el nivel de violencia solapada que ejerce el sistema agroalimentario industrial sobre la población mundial, todos los días, sin que una gran parte de ella pueda verlo.

Pero la dificultad para comprender lo que está sucediendo no es responsabilidad de la gente, no se trata de un despiste o irresponsabilidad individual, sino del efecto provocado inteligentemente para que no se cuestionen hábitos colectivos que la mayoría de las personas los realiza, porque encuentra en ellos una solución a situaciones problemáticas que deben ser resueltas al menos tres o cuatro veces, todos los días.

La alimentación fue históricamente un acto social, apenas pudo, el ser humano logró domesticar especies vegetales y animales para ampliar y mejorar su dieta. La preparación de estos alimentos casi siempre estuvo en manos de mujeres, sean estas amas de casa o mujeres dedicadas al trabajo doméstico, donde la tarea de  cocinar se destaca por la necesidad de llenar las expectativas de las y los comensales. El disfrute de estos sabores se ha venido realizando de manera colectiva, alrededor de una mesa, tapete o simplemente compartiendo un espacio común. 

Pero la sociedad ha ido cambiando, los tiempos de la cocina ya no son los mismos de aquellos cuando se podía amasar, elaborar panes, pastas, quesos, de manera artesanal, casera. La industria alimentaria visualizó el gran negocio que suponía “ahorrar” tiempo a las amas de casa, ofreciendo productos listos para ser consumidos directamente, desplazando las prácticas desarrolladas por la sabiduría ancestral, que había encontrado maneras de prolongar la utilidad de los alimentos, a través de los fermentos, el deshidratado, las salsas, etc.

La aceleración del tiempo también fue cambiando, pareciera que cada vez el mundo gira más rápido, los relojes son implacables, la hora vuela. Además, la posibilidad de contratar a una persona que trabaje en la casa, y se encargue de la cocina es cada vez más reducida. Ante este escenario, la comida ultraprocesada, aquella que está lista para consumir o que requiere apenas un golpe de calor para hacerlo, ha venido a “solucionar” el dilema de la alimentación en la mayoría de los hogares. 

Pero, ¿sabemos realmente lo que estamos consumiendo?  “Vas a un supermercado y compras productos que son imposibles de replicar en casa porque no conocemos ni la mitad de los ingredientes y es eso lo que consumimos y les damos a los niñxs[2] Esta afirmación señalada por Soledad, invita a la interpelación, a leer las etiquetas de los alimentos industriales, a conocer aquellos ingredientes que se presentan con lenguaje técnico, para disfrazar elementos ya conocidos por su efecto nocivo en la salud.

Relación entre la alimentación y el modelo productivo

El agronegocio ocupa hoy el 94% de las tierras cultivadas del país. Lo que significa que la producción de alimentos, a pequeña escala, se limita a apenas el 6% del territorio. Como resultado de sus investigaciones, la periodista sostiene que la alimentación actual está intrínsecamente ligada a un modelo que no sólo genera destrucción, sino que además produce cada vez más víctimas directas:  “Las otras víctimas son los cuerpos de los territorios. Bosques arrasados por topadoras o fuegos. Armas químicas: venenos en nuestros alimentos que crecen con armas de guerra. Plantas adictas al veneno. La lógica de la guerra y la lógica de la destrucción están puestas en cada uno de los elementos de nuestra alimentación[3].

Lamentablemente los bosques de nuestro país, los de la región y los de la mayoría de los países del mundo han sido destruidos para dar paso a emprendimientos agrícolas de gran escala, que demandan el uso de semillas transgénicas, agrotóxicos, y fertilizantes químicos. Todas estas sustancias son vertidas en el suelo y absorbidas por las napas freáticas, cuando no van directamente a los cursos de agua, que en muchos casos se encuentran a escasos metros de las plantaciones y con el declive necesario para que fluyan estos líquidos directamente hacia ellos.

Si bien es el agronegocio el que utiliza el mayor porcentaje de estos químicos, la producción a pequeña escala se ve afectada, ya sea por la contaminación de los territorios, como por la provisión de estas semillas y químicos por parte del propio ministerio de agricultura. Al utilizar estos químicos, los microorganismos del suelo mueren, dejando a los cultivos mucho más vulnerables al ataque de plagas, lo cual exige reforzar la aplicación de insecticidas y/o fungicidas. Y cargar toneladas de fertilizantes para la próxima zafra. En el año 2021 el Paraguay importó 1.510.618 toneladas de fertilizantes, por un valor de 1.756 millones de dólares.

En esta lógica perversa, donde prima la ganancia sin importar las consecuencias, los animales, que después forman parte de la dieta de la gente, son manejados como si fuesen piezas de un engranaje, que deben “calzar” a como dé lugar: “(…) Se producen dentro de esta lógica de mercado donde todo ocupa el menor espacio posible, lo más rápido posible, de la manera más eficiente posible. Se desarrollan establecimientos para lograr esa “eficiencia” y no se ve la tortura sistemática que se ejercen sobre esos cuerpos (animales), víctimas de un modelo de ataque, forzar a esos cuerpos para que entren dentro de esa lógica de mercado y como se logra eso? Con violencia[4].

La industria de la carne, además de ser responsable de un enorme porcentaje del territorio deforestado, es en este momento propulsora de uno de los problemas sanitarios más graves de la humanidad, que es la resistencia a los antibióticos, aplicados indiscriminadamente en vacas, aves, cerdos de producción industrial.

A pesar de todos estos males, este modelo sigue gozando de gran legitimidad y el apoyo incondicional de las instituciones gubernamentales, que deberían regularlo. La idea predominante, impuesta a través de sus representantes en el congreso nacional y los medios de comunicación masiva, habla de las infinitas “bondades” de un modelo que ubica al Paraguay como el cuarto mayor exportador de soja y entre los primeros diez países exportadores de carne[5]

Pero no sólo son los bosques, los ecosistemas, los cultivos vegetales, las semillas nativas y la producción animal, quienes reciben el impacto de esta violencia; “Y por último: las personas. Dictadura permanente donde las personas van no teniendo lugar. Territorios vacíos del agronegocio[6]. En muchos países esto se torna cada vez más normal, territorios inmensos destinados exclusivamente al agronegocio, desiertos verdes con tractores, sembradoras, fumigadoras, cosechadoras, donde ya no hay escuelas, no hay casas, no hay bosques, tampoco arroyos ni pájaros, ya no hay animales libres, los que hay están hacinados en feedlot. Esta destrucción de los territorios, que no sólo hacían posible la reproducción de la cultura del buen vivir de miles de comunidades indígenas y campesinas, también eran hábitats de miles de especies vegetales y animales que hoy ya no existen. El modelo se dedicó a romper los tejidos sociales, el vínculo de las personas con la naturaleza, con el único objetivo de producir muchos millones de dólares, Pero, lamentablemente los billetes no se comen, ni se tragan las monedas.

Y ¿cómo sucede todo esto sin que la conciencia colectiva no ejerza una masiva resistencia? Al parecer hay ideas que nos van introduciendo lentamente, como si fueran píldoras: “La idea de que la naturaleza es algo que existe para nosotros, para que la usemos, nos enseñan que vivimos en un “mundo cosa”. Destruimos todo para esta cultura de consumo zombie. La que nos dice que talemos un bosque porque estamos haciendo algo más interesante que el bosque en sí. (…) Al ritmo de la coca cola sube el consumo de antidepresivos. La crisis no es sólo ecológica, es climática y de sentido, estamos exponiendo nuestros cuerpos a ser parte de ese reservorio de infelicidad que estamos condenando a todo lo otro. No se puede destruir todo y hacer como si nada”[7]

“Civilización abocada a lograr que todos los otros seres vivos la pasen pésimo. Civilización generalmente blanca occidental colonial que se está llevando puesto todo y que cuando hay que echar la culpa a algo, la culpa es de la humanidad y ahí van a parar un montón de pueblos y formas de vivir que no solamente no hicieron ningún daño ni lo hacen sino que son los garantes de que los territorios se mantengan en pie. No es una humanidad destructiva, hay una civilización destructiva. 

Cuando entendemos eso es cuando nos damos cuenta de que la salida está en esas otras formas de vivir, de vivir en relación con la tierra”[8].

Pero, ¿existe una salida posible?

Quienes todos los días bajan los pies de la cama con la esperanza de que esta barbarie puede acabar, viven construyendo ese camino. “Lo que mueve la lucha por los territorios es el amor y que involucra mucho más que humanos, la multiplicidad de diálogos que se abren en torno a las relaciones de amor que tenemos. (…) Campesinos, indígenas mostrando que hay otras formas de vivir (…) La resistencia contra el colapso no es más ni menos que volvernos esa diversidad humana que vive en paz con los territorios. Cambiar los cuentos desde las ciudades. (…) La resistencia es desde todas partes, romper esas fronteras, esa invisibilización entre ciudad y campo y lo que ocurre en territorios. (…)Recuperar la narrativa del amor”[9].

La puerta de entrada a la construcción de alternativas es el acceso a información, es la osadía de hacer correr la voz, es la licencia de hablarlo en espacios dominados por los promotores de este modelo de sociedad, es entender la necesidad de hacerlo, pero no sólo de manera individual, sino además e ineludiblemente, de manera colectiva y organizada.

Y por más de que exista un gigantesco aparato que opera para invisibilizar las alternativas que existen, se sigue caminando y, en el caso de Heñói, todos los años, desde hace más de una década, se realiza la Feria Nacional de Semillas Nativas y Criollas Heñói Jey, encuentro semillero que busca  mostrar a la ciudadanía la extraordinaria riqueza de nuestro patrimonio agroalimentario, pero también analizar la situación semillera nacional, debatiendo sobre temas que  preocupan, como el avance del control de los territorios por parte de los agronegocios y sus semillas transgénicas, la pérdida de germoplasma nativo y adaptado, en paralelo a la pérdida de saberes asociados a la reproducción de semillas nativas, el riesgo de pérdida de variedades, en especial del maíz, base de la cultura alimentaria del país, entre otros. Creemos necesario facilitar espacios de intercambio de conocimiento y de material germinativo entre productores/as campesinos/as y comunidades indígenas, para avanzar en el fortalecimiento de la Red de Semillas que permita la réplica y conservación de semillas nativas y criollas en el tiempo, de manera a fortalecer también la organización colectiva para la lucha por la recuperación de la soberanía alimentaria nacional.

Este año, el encuentro tuvo lugar el 8 de julio en la plaza de la Democracia, uno de los principales espacios públicos de la capital del país y punto de encuentro de diferentes reivindicaciones sociales. Inició en horas de la mañana y durante todo el día el centro asunceno presenció una fiesta semillera llena de colores, diversidad y debate. Se contó con la presencia de aproximadamente 200 compañeras y compañeros de diferentes organizaciones campesinas y comunidades indígenas, provenientes de distintos departamentos, entre ellas la Federación Nacional Campesina, Conamuri, Cultiva PY, Oñoiru, APAPY, Ceidra, Apro, APDI y Pastorales sociales de los distritos/ciudades de San Pedro del Paraná, Coronel Oviedo, Caaguazú, San Joaquín, Escobar, Tebycuarimi, Pirapey, Alto Verá y Guairá.

Las mesas temáticas contaron con expositores internacionales de Brasil, Dinamarca, Argentina, así como expositores locales que hablaron del contexto paraguayo y regional. Si bien las realidades compartidas han tenido sus particularidades, fue muy marcada la coincidencia en padecer gobiernos cooptados por sectores de poder, que hacen posible la sobreexplotación de los bienes naturales, en detrimento de la producción de alimentos y semillas nativas. Compañeras, compañeros campesinos e indígenas han compartido y debatido sobre esto y han redoblado su compromiso. Como cierre del evento, se realizó la conferencia “Alimentación, activación y resistencia para estos tiempos de colapso” con la participación de Soledad Barruti, periodista y directora de la red latinoamericana de periodistas, dedicada a temáticas vinculadas a los sistemas alimentarios y los territorios, llamada “Bocado”, cuyas ideas las hemos expuesto en los párrafos anteriores.

En esta guerra están en juego los ecosistemas, especies vegetales y animales que aún nos quedan, está en juego el futuro de la humanidad. Si el ejército de los que defendemos la vida creciera e incorporase a las víctimas de este modelo de muerte, la ganaríamos todas y todos. De nosotros depende.


[1] Conferencia de la Periodista Soledad Barruti “Alimentación, activación y resistencia para estos tiempos de colapso” en la Feria Nacional de Semillas Nativas y Criollas Heñói 2022.

[2] Idem 1.

[3] Idem 1.

[4] Idem 1

[5] AgroLatam, octubre de 2021. Disponible en: https://www.agrolatam.com/nota/paraguay-cerrara-este-ano-como-noveno-exportador-mundial-de-carne-segun-el-usda/

[6] Idem 1.

[7] Idem 1.

[8] Idem 1.

[9] Idem 1.

Fotos: Heñói

Material libre para su difusión citando la fuente.

Por la mañana con productoras y productores, por la tarde con jóvenes

Por la mañana con productoras y productores, por la tarde con jóvenes

El jueves 15 de setiembre se desarrolló un taller productivo en la finca de la compañera Norma Bogado, de la comunidad Yvyraty, Escobar-Paraguarí, que contó con la presencia de campesinos y campesinas de la comunidad, quienes compartieron conocimientos teóricos y prácticos sobre la importancia del suelo como fuente de vida, de la mano del agroecólogo Pablo González Parini.

Se explicaron las razones por las cuales el suelo debe ser el elemento más importante a la hora de cultivar, de manera que la soberanía productiva esté cada vez más cerca. Cuando el suelo tiene cobertura y es manejado con técnicas agroecológicas como la asociación y rotación de cultivos, curvas de nivel, cobertura orgánica permanente, nutrición del suelo con fertilizantes que garantizan la disponibilidad de los nutrientes para la absorción de las plantas, éstas adquieren mayor vigor y la capacidad de defenderse de los microorganismos patógenos. Lo ideal es apuntar a que los defensivos naturales sean herramientas casuales, para eliminar focos afectados por hongos, bacterias o insectos, y no formen parte estable del cultivo. El facilitador realizó una comparación para explicar el papel que juegan estos aliados; “cuando vamos al médico, generalmente nos recetan medicamentos para atacar los síntomas, pero muy raras veces nos preguntan qué estamos comiendo, si estamos haciendo o no ejercicios, etc. Así mismo ocurre con los cultivos, cuando éstos no reciben los nutrientes esenciales, en cantidad, calidad y forma, se vuelven vulnerables a todo tipo de plagas.  Debemos atacar las causas y no sólo los síntomas”.

No obstante, es necesario conocer las recetas naturales para tenerlas en caso de aparición de estos focos que aparecen cada vez con mayor frecuencia por los impactos del cambio climático. Se recalcó que los productos utilizados deben ser preferentemente aquellos que se pueden conseguir en la finca o alrededores, tratar de evitar en lo posible aquellos preparados que demanden mucho costo o que sean de difícil acceso. En esta oportunidad se elaboró el defensivo “agua de vidrio” nombre que refiere al silicio, mineral utilizado para la fabricación del vidrio y otros productos. Se elabora con ceniza (especialmente de cascarilla de arroz, hojas de coco o tacuara) y cal hidráulica natural, activados con agua caliente. Seguidamente las y los participantes fabricaron sus propios preparados, poniendo así en práctica los conocimientos adquiridos. También fueron entregados manuales que explican detalladamente estos procesos, y el paso a paso en la elaboración de fertilizantes orgánicos de alto valor nutritivo para el suelo (activación de microorganismos benéficos, bokashi, fosfito), capaces de recuperar suelos degradados en pocos meses.

Por la tarde se desarrolló en el Colegio San Roque González de Santa Cruz, de la misma comunidad, un taller sobre el cambio climático y su impacto en el Paraguay, así como la producción agroecológica de alimentos como alternativa para hacer frente a la crisis climática. 

Las y los jóvenes estudiantes participaron del momento de la presentación demostrando tener conocimientos básicos sobre conservación, cuidado de los bienes comunes, deforestación, calentamiento global, entre otros. Luego de que el facilitador, el economista Luis Rojas, diera un pantallazo general sobre el cambio climático, se pasó a observar un material audiovisual que expone de manera pedagógica la vinculación existente entre el calentamiento global y el sistema agroindustrial de alimentos.

Posteriormente se realizó un breve receso con una merienda saludable proveída por la productora Norma Bogado, y se pasó a conversar sobre la producción agroecológica de alimentos. Se presentaron estudios realizados por Heñói sobre la rentabilidad socioeconómica y ambiental de las fincas campesinas, frente al modelo del agronegocio que no ofrece más que dinero, con nula garantía y mucha destrucción como contrapartida. 

Se presentó además la propuesta de la Red de Semillas Nativas y Criollas, que cuenta hoy con una aplicación para celular, que permite vincular a productores y productoras entre sí, así como a personas u organizaciones que necesitan semillas. 

Como cierre se compartió un breve video con datos e imágenes de los resultados del estudio comparativo de la renta socioeconómica y ambiental entre el asentamiento campesino Crescencio González y una finca mecanizada de iguales dimensiones, que demuestra la conveniencia del modelo de vida y producción campesino, en el contexto de crisis social y ambiental actual.

Fotos: Heñói

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Ahoyado para siembra de árboles.

Ahoyado para siembra de árboles.

♻️ Está práctica permite plantar los árboles de forma segura, utilizando materiales disponibles en nuestras fincas, que nutren los suelos y protegen a las plantas de los cambios extremos consecuencia del cambio climático.

✅ Se utilizan: MANTILLO DE MONTE ➕ CARBONILLA ➕ TACUARA

✏️MANTILLO DE MONTE: es el abono orgánico que se encuentra dentro del monte/bosque, donde se alojan microorganismos benéficos que defienden a la planta de los microorganismos patógenos y disponibilizan los nutrientes para su fácil absorción.

✏️CARBONILLA: material que se obtiene luego de la quema de materiales orgánicos. Ayuda a oxigenar las raíces de las plantas, además de retener la humedad y permeabilizar el suelo.

✏️TACUARA: material degradable que se utiliza para dirigir el agua de riego a la raíz de la planta.

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