Por la mañana con productoras y productores, por la tarde con jóvenes

El jueves 15 de setiembre se desarrolló un taller productivo en la finca de la compañera Norma Bogado, de la comunidad Yvyraty, Escobar-Paraguarí, que contó con la presencia de campesinos y campesinas de la comunidad, quienes compartieron conocimientos teóricos y prácticos sobre la importancia del suelo como fuente de vida, de la mano del agroecólogo Pablo González Parini.

Se explicaron las razones por las cuales el suelo debe ser el elemento más importante a la hora de cultivar, de manera que la soberanía productiva esté cada vez más cerca. Cuando el suelo tiene cobertura y es manejado con técnicas agroecológicas como la asociación y rotación de cultivos, curvas de nivel, cobertura orgánica permanente, nutrición del suelo con fertilizantes que garantizan la disponibilidad de los nutrientes para la absorción de las plantas, éstas adquieren mayor vigor y la capacidad de defenderse de los microorganismos patógenos. Lo ideal es apuntar a que los defensivos naturales sean herramientas casuales, para eliminar focos afectados por hongos, bacterias o insectos, y no formen parte estable del cultivo. El facilitador realizó una comparación para explicar el papel que juegan estos aliados; “cuando vamos al médico, generalmente nos recetan medicamentos para atacar los síntomas, pero muy raras veces nos preguntan qué estamos comiendo, si estamos haciendo o no ejercicios, etc. Así mismo ocurre con los cultivos, cuando éstos no reciben los nutrientes esenciales, en cantidad, calidad y forma, se vuelven vulnerables a todo tipo de plagas.  Debemos atacar las causas y no sólo los síntomas”.

No obstante, es necesario conocer las recetas naturales para tenerlas en caso de aparición de estos focos que aparecen cada vez con mayor frecuencia por los impactos del cambio climático. Se recalcó que los productos utilizados deben ser preferentemente aquellos que se pueden conseguir en la finca o alrededores, tratar de evitar en lo posible aquellos preparados que demanden mucho costo o que sean de difícil acceso. En esta oportunidad se elaboró el defensivo “agua de vidrio” nombre que refiere al silicio, mineral utilizado para la fabricación del vidrio y otros productos. Se elabora con ceniza (especialmente de cascarilla de arroz, hojas de coco o tacuara) y cal hidráulica natural, activados con agua caliente. Seguidamente las y los participantes fabricaron sus propios preparados, poniendo así en práctica los conocimientos adquiridos. También fueron entregados manuales que explican detalladamente estos procesos, y el paso a paso en la elaboración de fertilizantes orgánicos de alto valor nutritivo para el suelo (activación de microorganismos benéficos, bokashi, fosfito), capaces de recuperar suelos degradados en pocos meses.

Por la tarde se desarrolló en el Colegio San Roque González de Santa Cruz, de la misma comunidad, un taller sobre el cambio climático y su impacto en el Paraguay, así como la producción agroecológica de alimentos como alternativa para hacer frente a la crisis climática. 

Las y los jóvenes estudiantes participaron del momento de la presentación demostrando tener conocimientos básicos sobre conservación, cuidado de los bienes comunes, deforestación, calentamiento global, entre otros. Luego de que el facilitador, el economista Luis Rojas, diera un pantallazo general sobre el cambio climático, se pasó a observar un material audiovisual que expone de manera pedagógica la vinculación existente entre el calentamiento global y el sistema agroindustrial de alimentos.

Posteriormente se realizó un breve receso con una merienda saludable proveída por la productora Norma Bogado, y se pasó a conversar sobre la producción agroecológica de alimentos. Se presentaron estudios realizados por Heñói sobre la rentabilidad socioeconómica y ambiental de las fincas campesinas, frente al modelo del agronegocio que no ofrece más que dinero, con nula garantía y mucha destrucción como contrapartida. 

Se presentó además la propuesta de la Red de Semillas Nativas y Criollas, que cuenta hoy con una aplicación para celular, que permite vincular a productores y productoras entre sí, así como a personas u organizaciones que necesitan semillas. 

Como cierre se compartió un breve video con datos e imágenes de los resultados del estudio comparativo de la renta socioeconómica y ambiental entre el asentamiento campesino Crescencio González y una finca mecanizada de iguales dimensiones, que demuestra la conveniencia del modelo de vida y producción campesino, en el contexto de crisis social y ambiental actual.

Fotos: Heñói

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