La agricultura campesina es el camino

Heñói

El viernes 28 de enero del año 2022, en el local de la Asociación Oñoiru, Edelira, departamento de Itapúa, tuvo lugar un encuentro organizado por el comité de mujeres Oñondive – miembro de la Asociación – y el Centro de Estudios Heñoi, para conversar sobre soberanía alimentaria y rentabilidad campesina.

En la oportunidad, el investigador Luis Rojas compartió los resultados del estudio “Fincas Campesinas: Camino Sostenible a la Soberanía Alimentaria” cuyos principales hallazgos demuestran la fortaleza y la conveniencia de la agricultura campesina como alternativa real a la situación de crisis por la que atraviesa el país y el mundo.

Se partió de la propuesta de Soberanía Alimentaria como proyecto estratégico que permita al pueblo definir las formas de producción, distribución y consumo, acordes a las necesidades reales de la gente. Esto favorecería, además de la soberanía, la conservación de los bienes comunes naturales y la autonomía productiva.

Así también se identificó a los principales responsables de la crisis económica, alimentaria, climática, sanitaria, social y política, que emergen de un sistema económico y político controlado por grupos de poder.

Lo más destacado fue la participación de las compañeras, con quienes, a partir de sus experiencias y relatos, se elaboró un diagnóstico de la situación por la cual atraviesan las comunidades. En general, hubo coincidencia en el fuerte impacto de la sequía, la escasez de alimentos, de semillas, la falta de agua, necesidades que no son atendidas por las autoridades locales y nacionales creadas para el efecto. Varias participantes expresaron testimonios que ejemplifican esta desidia estatal, como la entrega de mochilas fumigadoras sin que hayan sido señaladas como una necesidad por los comités, es decir que los recursos existen, pero al no haber participación de las productoras y los productores, son despilfarrados.

Así mismo, señalaron la incidencia de la propaganda como mecanismo para instalar en la sociedad ideas que favorecen a grupos de poder como el agronegocio; especificaron además la influencia dañina en niños y niñas, ejercida a través de propagandas de bebidas azucaradas, gaseosas o comida conocida como ”chatarra”, que colisiona con la dieta nutritiva que ofrecen las familias, sobre todo en el campo.

Sin embargo, en contrapartida con la compleja realidad, las compañeras señalaron que existen espacios de encuentro, debate, y construcción, entre los cuales se destacan las ferias semanales que los distintos comités de mujeres realizan sobre ciertos puntos estratégicos. Han señalado a la organización como camino indispensable para crecer en conciencia política y caminar hacia la emancipación colectiva.

En otro momento una de las compañeras relató que cuando era muy joven, tuvo que migrar a la ciudad para trabajar en un empleo doméstico, dejando de lado los años de capacitación que recibió en una escuela agrícola, experiencia que le había llevado a planificar la instalación de un vivero en su comunidad. Todo esto se truncó por la ausencia de alternativas de arraigo para la juventud, que deberían ser promovidas por el estado.

Señalaron también que el avance del agronegocio sobre los territorios, se sigue dando con total desidia de las autoridades, utilizando el alquiler como mecanismo de inserción, para luego ir realizando dádivas: motocicletas u otro tipo de ayudas, con el fin de presionar para que accedan a vender sus tierras.

Como cierre del encuentro se conversó sobre la Red de Semillas Nativas y Criollas Heñoi, y la perspectiva de fortalecimiento que tiene esta experiencia. La comunicadora de Heñoi, Susana Balbuena mencionó que se encuentra en desarrollo una nueva herramienta que permitirá la conexión entre productoras y productoras para garantizar el intercambio de las semillas. Esto motivó a todas las presentes, quienes señalaron que existen experiencias similares en la región y que sería interesante conectarlas para potenciar aún más cada una, ya que las semillas nativas son un símbolo de resistencia que debemos recuperar y proteger.

Tal como lo señaló una compañera, cuyos padres forman parte de una organización campesina y se encuentran acompañando a una comunidad que lucha por la recuperación de sus tierras; “Mis padres tienen todo, no les falta nada, pero fueron a luchar porque consideran necesario transformar esta situación, por el futuro de sus nietos, nietas”.

 

Fotos: Susana Balbuena – Heñói.

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