Del dolor del mensú al sabor de Oñoirũ

Heñói

“Nosotros producimos y vendemos no solamente yerba mate, sino parte de nuestra historia, y eso… no tiene precio” sentenciaba uno de los miembros fundadores el pasado 21 de agosto, día en que el equipo del Centro de Estudios Heñoi visitó la planta procesadora de la Asociación de la Agricultura Agroecológica Oñoirũ del distrito de Edelira del departamento de Itapúa.

Efectivamente, Edelira y los yerbales tienen una historia que conjuga extractivismo, latifundio, patrimonialismo y la explotación del mensú. Y una nueva historia que contrapone a lo anterior autonomía, autogestión, trabajo solidario, organización, agricultura agroecológica y determinación para crear un modelo justo de economía social que la están escribiendo los agricultores y agricultoras de Oñoirũ.

De las 66.000 hectáreas de superficie total que posee, casi todo el distrito se asienta sobre propiedades que fueron de Domingo Barthe, uno de los principales latifundistas de finales del siglo XIX, propietario de 1.015.716 hectáreas[1] solamente en Paraguay. Una vez concluido el juicio de sucesión de los herederos de Barthe, el entonces IBR utilizó como botín económico y político esas tierras, donde unas 46.350 hectáreas de la superficie total de Edelira fueron habilitadas para la creación de Colonias Oficiales, sin embargo, la superficie titulada por el estado paraguayo fue sólo de 22.080 hectáreas[2]”.

A este dato que sugiere la continuidad en la concentración de la tierra por el enclave Barthe y las tierras mal habidas de la dictadura colorada de Alfredo Stroessner (1954-1989), se suma la dimensión simbólica, dado que el nombre del poblado es en homenaje a una de las hijas y herederas de Domingo Barthe, Edelira. Que además se creó como municipio en el año 1981 (Ley 883/1981) con el nombre de la tía del ex dictador “Antidia Matiauda”, y una vez caída la dictadura recupera la denominación de Edelira (Ley 66/1990)[3]. “Tenemos aquí un buen ejemplo de prácticas patrimonialistas y de servilismo al estilo local, que no desaparecen con el cambio de rumbo: sólo devienen más sutiles y encubiertas.[4]

En cuanto a las condiciones de explotación del trabajo sabemos que a principios del siglo XX Rafael Barret retrató de forma precisa el sistema de esclavitud al que era sometido el trabajador rural en los yerbales del Paraguay, donde el 70% de los arreados eran menores de edad. Para Barret los yerbales eran lo más parecido a cementerios donde “el hombre desaparece, sepultado bajo la codicia del hombre” y “una de las más abyectas explotaciones del mundo moderno”[5]. Este sistema legalizado por el Estado Paraguayo condenó al mensú a vivir en condiciones de las bestias, donde esclavitud y miseria se volvían “una sola maldición”; martirizado dieciséis horas al día, sin días de descanso, con pésimas condiciones alimentarias, sanitarias y habitacionales; los yerbales exterminaban generaciones en pocos años. Y si alguno osaba rebelarse o protestar, la respuesta patronal era tortura (estaqueada), cacería humana y fusilamiento.

Pasando el cepillo a contrapelo de la historia

A contracorriente de esa historia en Edelira y los yerbales, en el año 2001 un grupo de productores/as comenzaron a cuestionarse y a defender el modelo de producción orgánica y agroecológica como un modo de vida. Inicialmente se conformaron como un comité de base de doce productores/as en defensa del modelo de la agricultura familiar campesina y por la producción de autoconsumo familiar, y a partir de ahí surge la posibilidad de elaborar sus propios productos y su propia yerba mate. De esta manera nace Oñoirũ -que en idioma guaraní significa compañeros/as- rescatando una técnica milenaria guaraní que tiene el cuidado integral del proceso de elaboración, desde la fase lunar, hasta la forma de corte, el secado, el estacionamiento y la molienda para así llegar, con seis meses a un año de estacionamiento, al producto final.

Entre el año 2013 y 2016 con mucho esfuerzo y trabajo perfeccionaron la producción artesanal y alcanzaron niveles importantes de industrialización de la yerba mate Oñoirũ. En el año 2015 se conforman como Asociación Oñoirũ con tres comités de base que articulan a cincuenta y seis familias productoras y alrededor de doscientos productores/as. Una de las bases de este proceso fue la posibilidad de obtener precios justos de sus productos y lograr el arraigo de las comunidades campesinas ante el éxodo de la juventud por no tener oportunidades de trabajar en sus fincas, “buscamos generar un espacio, un modelo de negocio que sea integro, para la familia, para la comunidad y generar desarrollo local[6]

Como un ave fénix… Oñoirũ se levanta una y otra vez

De la yerba mate Oñoirũ sabemos que es una de las más ricas y saludables que circulan en el mercado local. Pero como equipo Heñoi visitamos la planta procesadora para acercar nuestro saludo y solidaridad a sus miembros y conocer de primera mano cómo es que lograron restablecer el funcionamiento en tan poco tiempo después de los sucesivos incendios.

En el año 2019 se había incendiado el secadero, arrojando cuantiosas pérdidas materiales en yerba mate industrializada, estructura y maquinarias. A finales del mes de julio de este año tuvimos que lamentar otro incendio de gran magnitud que afectó a la yerbatera. En las dos ocasiones la clave que les permitió recomponerse y poner a funcionar la planta fue la organización del trabajo autogestionado por los productores/as asociados/as y la solidaridad de las redes de apoyo con la que cuentan.

Este esquema organizativo es producto de las más de dos décadas de experiencia de la Asociación, de la conciencia que fueron forjando sobre la relación entre alimentación y salud, y los debates en torno al modelo de producción donde la agroecología y la justicia económica son los principales ejes. De todas las experiencias toman notas y reflexionan, hacen frente a las situaciones adversas para avanzar y mejorar colectivamente, perfeccionando la producción, las formas de comercialización y consolidando sus redes fraternas.

Entre lo local y lo global

A pesar de las adversidades y como impulso, en la actualidad la Asociación Oñoirũ ha logrado insertarse en el mercado mundial exportando yerba mate a la Argentina, Rusia y EE. UU.

Este proceso plantea nuevos desafíos de los cuales los productores/as son conscientes y uno de ellos lo describe de la siguiente manera “como pequeños productores somos conscientes de la globalización y del crecimiento de la competencia en el mercado. Para enfrentar eso es necesaria la ayuda; ya entramos a la competencia, al mercado. Ahora es debatir sobre cómo defender los intereses propios de Oñoirũ en la cancha del mercado y mantener la autonomía frente a grandes inversores que quieren tomar el negocio”.

Para alcanzar dicha autonomía la Asociación enfatiza la importancia del debate al interior de la organización y de realizar trabajos de formación técnica y política para cerrar el círculo de la producción, fortalecer la Asociación y enfrentar las situaciones adversas.

Teniendo como activo de mayor valor la producción orgánica, el trabajo solidario y la decisión económica, social, ambiental y política en defensa de un modelo justo de economía social, creemos en el sentido que dio Barret a su admonición final: “Yo acuso de expoliadores, atormentadores de esclavos, y homicidas a los administradores de la Industrial Paraguaya y de las demás empresas yerbateras. Yo maldigo su dinero manchado de sangre. Y yo les anuncio que no deshonrarán mucho tiempo más este desgraciado país[7]; que la experiencia de insubordinación y el proyecto de autodeterminación de la Asociación Oñoirũ es una victoria, que toma una práctica histórica para dignificarla, y en ese acto de superación resignifica y hace justicia ante el dolor de tantas personas víctimas del sistema expoliador, que entregaron hasta el último aliento en los yerbales de los que hablaba Barret. De esta manera, Oñoirũ coloca en perspectiva una parte del futuro de nuestra nueva historia.

 

[1] Ocampos, Genoveva (2016) El enclave Barthe y el Estado paraguayo (1888–1988). Una biografía agraria con sus intríngulis y sus secuelas.

[2] ibid.

[3] ibid.

[4] ibid.

[5] Barret, Rafael (1926) Lo que son los yerbales paraguayos.

[6] Paraguay TV. Entrevista a Pedro Vega https://www.youtube.com/watch?v=D_8kex9Ldok

[7] Barret, Rafael (1926) Lo que son los yerbales paraguayos.

 

Fotos: equipo Heñói

Material libre para su difusión citando la fuente.

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