Declaración de la Semana por la Justicia Climática de América Latina y el Caribe.

DECLARACIÓN

SEMANA POR LA JUSTICIA CLIMÁTICA DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

CUMBRE DE LOS PUEBLO, 23 AL 26 DE AGOSTO, 2021

COP26 NO CREIBLE

Nosotras y nosotros somos representantes de organizaciones populares latinoamericanas y del caribe de mujeres, de negras y negros, de obreras y obreros, de campesinas y campesinos, de pueblos indígenas, ambientalistas, ecologistas, religiosas, afrodescendientes, jóvenes, y de comunidades locales.

Nosotras y nosotros nos hemos reunido en Santo Domingo, República Dominicana, desde el lunes 23 de agosto hasta hoy, jueves 26 de agosto de 2021, para reflexionar acerca la crisis climática, sus consecuencias y promover acciones efectivas para construir la justicia climática en nuestros territorios, que siendo los que menos contaminamos, somos los más golpeados por la crisis.

Millones de especies están desapareciendo; crece la cantidad de personas desplazadas por los extremos climáticos; nuestra propia extinción está a la vuelta de la esquina. El planeta se incendia, se inunda, se reseca, y todos los seres vivos nos enfrentamos a condiciones incompatibles con la vida. Especialmente grave es la amenaza para la vida en Haití y República Dominicana, nuestros anfitriones; pequeños estados isleños que pueden ver desaparecer gran parte de su territorio con el aumento del nivel del mar y los golpes de fenómenos recurrentes y cada vez más intensos.

Las empresas y sus intereses siguen buscando el lucro a cualquier costo. Profundizan la extracción, el saqueo, el colonialismo, el racismo, la violencia sobre los cuerpos, la sobreexplotación del trabajo; y desarrollan soluciones falsas, que en realidad aceleran la mercantilización de la vida:

  • Es mentira que eso que llaman “agricultura inteligente” vaya a salvarnos del hambre. Lo que hacen es envenenar nuestros suelos y aguas, deforestar nuestros bosques, despojar a las comunidades rurales de sus territorios, empobrecer y enfermar. Necesitamos alimentos sanos, y no materia prima industrializable para fabricar comida que enferma o biocombustibles.
  • Es mentira que la megaminería pueda ser responsable en sus actividades de extracción; envenenan el agua y violentan los territorios; necesitamos fuentes de agua limpia, no más oro.
  • Es mentira que las plantaciones de árboles sean una solución a las deforestaciones; las plantaciones no cumplen las funciones ecológicas de los bosques, y la energía que producen son una demanda de las empresas, no de los seres vivos.

La historia de las negociaciones realizadas a instancias de gobiernos y organismos multilaterales está marcada por el fracaso y la hipocresía; han escrito gran cantidad de acuerdos con un impacto nulo en la realidad. Los gobiernos siguen sin tener voluntad política para poder atender con responsabilidad la urgencia climática. Al contrario, no han hecho más que apoyar a las empresas capitalistas.

No existe el desarrollo limpio; no queremos mercado del carbono; son falsas las supuestas soluciones basadas en la naturaleza como los mecanismos redd; denunciamos la mala orientación de los financiamientos del fondo verde que sostienen a las empresas y al modelo dominante; denunciamos el manejo del endeudamiento de los países periféricos, porque las deudas que nos obligan a contraer no serían necesarias si los pueblos contásemos soberanamente con nuestras riquezas. Denunciamos el robo de bienes, inteligencias, conocimientos y culturas.

Denunciamos la criminalización y el asesinato de líderes sociales y ambientales en todo el continente. Denunciamos el acaparamiento de tierras, la creación de zonas francas, los subsidios evidentes o encubiertos hacia las empresas. Y denunciamos la utilización de un lenguaje que plantea el problema desde la perspectiva de los dueños del Capital.

Aunque es muy grande la cantidad de mentiras que los capitalistas y los gobiernos cómplices recitan en las reuniones de negociaciones del clima, también es enorme la fuerza emancipadora de los pueblos que despiertan. Por eso:

Llamamos a hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores, a cada ser humano que tenga voz, a denunciar estas mentiras y a exigir medidas reales que frenen el avance de todas las formas de producción que destruyen el ambiente. Especialmente a frenar la deforestación, los monocultivos de soja, maíz, arroz, palma aceitera, aguacate, eucaliptos, caña de azúcar, y la producción no sostenible de carne.

Apostamos a la organización en redes, movimientos y cualquier otra forma de organización social que pueda incidir sobre los gobiernos para frenar la destrucción y el saqueo. Y exigimos a los representantes de gobiernos de la región a dejarse guiar por la conciencia y la voz de la tierra, y no sobre la renta que las empresas prometen:

  • La agenda por la justicia climática debe estar orientada hacia un cambio del actual sistema que despoja a los pueblos y vulnera derechos humanos.
  • Debe enfrentar el no reconocimiento de los pueblos negros de américa latina y el caribe que evidencia el racismo estructural que existe en el mundo.
  • La agenda por la justicia climática debe priorizar la defensa de los bosques, del agua, de los alimentos sanos. Debe orientarse hacia la recuperación de la soberanía territorial, alimentaria, hídrica y energética de cada pueblo.
  • La agenda por la justicia climática debe basarse en el conocimiento que guardamos las mujeres y hombres en cada rincón del planeta, y debe incorporar las visiones de jóvenes, de niñas y niños, de gente del campo, y la ciudad, de los afrodescendientes y de los pueblos originarios.
  • Esta agenda debe tomar en cuenta también que no son solamente los derechos humanos los que hay que enarbolar, sino también los derechos de las especies que más han contribuido con la preservación suya, de los suelos productivos, de las especies que de ellas dependen, y finalmente de la especie humana.
  • Ya no es posible permanecer indiferentes a las acciones que ponen en riesgo bienes como el agua, en cualquier parte en que esta se encuentre, sea en la superficie, en el subsuelo, en las cimas nevadas o en los polos de la Tierra.

La situación es demasiado grave. El sistema capitalista basado en la acumulación individual y la competencia es lo que nos ha traído hasta aquí. Tenemos que cambiarlo por otro, basado en el respeto a todos los seres vivos.

O nos salvamos todas y todos, o no se salva nadie.

 

 

Fotos: Inés Franceschelli. Heñói.

Material libre para su difusión citando la fuente.

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