30 años de luchas, dignidad y aprendizajes, hacia la emancipación del pueblo

Heñói – 6/07/21

Desde el Centro de Estudios Heñói festejamos el paso del tiempo cuando la historia la hacen nuestros pueblos. Y en las tres décadas más recientes de la historia del Paraguay, venimos asistiendo a la construcción y desarrollo de una de las herramientas sociales y políticas más valiosas para la defensa, resistencia y emancipación del pueblo paraguayo, la Federación Nacional Campesina (FNC).

Desde el lugar que nos toca y desde el aporte que con nuestro trabajo queremos brindar a este largo camino emprendido por mujeres y hombres valientes, coincidimos en que el centro de las problemáticas y conflictos sociales de nuestro país sigue siendo la cuestión de la tierra y la lucha en torno a ella. A partir de la tenencia y uso de la tierra se estructura el Paraguay más desigual, injusto e insostenible que hayamos conocido en lo que va de nuestra cuestionable independencia. El modelo latifundista, dependiente y extractivista impuesto al país desde la posguerra del siglo XIX, sigue obturando cualquier posibilidad de desarrollo e inclusión social en nuestro país.

En estos años, caminando al lado de la FNC hemos constatado que la consigna histórica por la Reforma Agraria, por un modelo alternativo de desarrollo productivo democrático y sostenible, está en construcción en las diversas comunidades y asentamientos que han conquistado por medio de la lucha social y política. Este dato no es reducible a lo cuantitativo, -aunque cabe destacar que hasta el dia de hoy han conquistado alrededor de 300.000 hectáreas para campesinos y campesinas- sino que tiene un valor cualitativo, porque esos números equivalen a producción de alimentos y trabajo humano digno, reproducción de la cultura y las tradiciones campesinas, a la erradicación de la miseria, de la pobreza y la exclusión social; y lo fundamental, y a contramano de la historia del desarrollo en clave mercantil y de privatización de los derechos, la FNC impulsa el proceso histórico por el cual el campesinado se eleva como sujeto político gravitante en los destinos del Paraguay.

Cabe como muestra un episodio reciente donde se observa que la tierra y el territorio son el centro de la problemática social y las disputas en el país. La comunidad Guahory, ante la complicidad del Estado oligárquico y el predominio del modelo agroexportador, estaba destinada a ser otro gran sojal; sin embargo, la acción social y política de mujeres y hombres del campo, con el acompañamiento organizado de la FNC, han derrotado esa inevitabilidad histórica, y hoy oponen a los monocultivos transgénicos, vida, alimentos, trabajo, formas de comunidad y sociedad superiores a las ofrecidas por los agronegocios.

¡Salud compañeros y compañeras de la Federación Nacional Campesina, sigamos caminando hacia la segunda independencia, por una patria nueva!

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