METÁSTASIS PONGÁMICA

Ciertamente, a quienes luchamos por un Paraguay digno, sano y sostenible, libre de extractivismo y explotación, si hay algo que no nos falta son enemigos… Y cuando parece que ya no es posible más, que ya teníamos suficiente con la ganadería industrial, la soja y el maíz transgénicos, y las arroceras, aparecieron los eucaliptos… y ahora la pongamia. El repertorio del capital del Norte global para expoliar a los países del sur no se acaba nunca.

No se preocupe si nunca oyó hablar de la pongamia, nosotros también tuvimos que buscar que es… Millettia pinnata es un árbol originario de Asia, adaptable a diferentes tipos de terreno, muy tolerante a la sequía, el calor y la radiación solar, tan adaptable que en algunas regiones del mundo se lo considera especie invasiva.  Sus semillas producen un aceite que no es apto para el consumo humano, pero sí para la fabricación de biodiesel.

¿A qué viene todo esto? El viernes 23 de abril, miembros de Heñói participaron en el encuentro global From the Ground Up II – Global Gathering for Climate Justice, organizado por COP 26 Coalition, en una sesión dedicada a presentar y debatir el tremendo impacto climático de la aviación. La presentación de Heñói fue sobre una falsa solución más difundida por la agroindustria, la idea de que la producción de biodiesel es sostenible y beneficiosa.

El nuevo ataque al territorio paraguayo se llama Omega Green, una fábrica de biodiesel que el ECB Group está construyendo en Villeta, que constituye la mayor inversión privada en la historia del Paraguay, y la primera planta de combustibles renovables de segunda generación en el hemisferio sur. Hoy, 30 de abril, Última Hora publica, con bombos y platillos, que Omega Green anunció, con la presencia de los ministros del MAG y MADES, que la producción de 2024 ya está vendida. Una vez más, los ministros mostrándose ante las cámaras para apoyar a las multinacionales y no para defender al pueblo.

Se trata de una inversión de 800 millones de dólares, que se sumará a la creciente concentración de depósitos y puertos privados pertenecientes a diversas empresas relacionadas con esa producción extractiva en Villeta; pueden ver en el mapa que los vecinos de Omega Green serán otras empresas dedicadas a los agronegocios, entre ellas las estadounidenses ADM y Mosaic entre otras.

Esta cercanía del tránsito de químicos en el río Paraguay impacta gravemente en la funcionalidad de la cuenca, y en la disponibilidad de agua para toda la población que se abastece de ella.

El dueño y gerente de Omega Green es Eduardo Carlos Battistela, empresario brasileño que afirma que el emprendimiento ayudará a posicionar al país como líder mundial en el sector ya que la fábrica tendrá una capacidad total de producción de 20.000 barriles diarios de biocombustibles verdes. Producirán: HVO Hydrotreated Vegetable Oil, Green Naphta y SPK – Synthetic Paraffinic Kerosene, también conocido como Sustainable Aviation Fuel – SAF, para la aviación.

La empresa ha firmado un convenio con el Estado nacional denominado “zona franca”, que le otorga exenciones impositivas extraordinarias, contra la promesa de generar unos 2000 puestos de trabajo entre directos e indirectos, y realizar exportaciones, para atraer divisas al país.

El insumo más importante que usarán es la soja transgénica, rubro que actualmente ocupa el 68% del total de superficie cultivada; que deforesta, degrada suelo, contamina y expulsa, empobrece y enferma a la población campesina e indígena. También usarán grasas animales, residuos de la producción de aves y cerdos alimentados por la misma soja y maíz OGM.

Y, para volver al tema del principio, finalmente usarán pongamia. El Grupo ECB ha firmado contrato de 30 años con la empresa holandesa Investancia, para la compra de 300.000 toneladas anuales de «aceite de reforestación». Prevén 125.000 has (50 millones de árboles) en la zona de Carmelo Peralta, en el Chaco paraguayo, territorio del pueblo ayoreo, que aún vive en aislamiento voluntario. Imaginen los resultados de introducir un árbol invasivo, tolerante a la sequía, el calor y los suelos salobres en nuestro Chaco, uno de los ecosistemas más frágiles del continente, y ya en constante ataque por la industria ganadera.

En síntesis, Omega Green y los monocultivos de pongamia vendrán a traer más destrucción, dolor y extinción a nuestro pueblo, que demanda alimentos sanos y suficientes, y no combustibles “verdes” para aviones ajenos.

 

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