Itá – Dpto. Central: Productor y dirigente campesino con historia de lucha.

Entender la importancia de la alimentación, asignando un día específico para su conmemoración a nivel mundial, obliga, al menos una vez en el año (16 de octubre) a que los gobiernos hablen del tema. Sin embargo, en la mayoría de los casos evaden tratar aquello que es imprescindible para la vigencia del derecho a la alimentación; por ejemplo, una de las primeras tareas que urge, es garantizar la tierra a las productoras y los productores, así como defender y salvaguardar las semillas nativas y criollas, proveer asistencia técnica agroecológica, permitir la comercialización justa y directa, entre otras. En este sentido, los pueblos del mundo llevan años luchando para concienciar y visibilizar la problemática alimentaria, de manera a fortalecer compromisos en el camino de la modificación de esta situación que se repite en casi todos los países del planeta.

En Paraguay, la crisis alimentaria se profundiza con el paso de los días; los productores y productoras de quienes dependemos para comer, padecen la vulnerabilidad productiva frente al cambio climático y, especialmente, la desidia de las autoridades representantes del gobierno. Pero aun así, siguen resistiendo en sus fincas tratando de salvar tanto su producción como su forma de vida.

Te contamos la experiencia de Rosalino López, productor hortícola del Dpto. Central, y dirigente nacional de la Federación Nacional Campesina, asentado en el distrito de Itá.

Rosalino integra la FNC desde hace 4 años, luego de recorrer varias organizaciones buscando mejorar sus condiciones como productor de alimentos: “Como persona siempre participé en distintas organizaciones buscando una oportunidad como pequeño productor. Pero en ninguna de las organizaciones encontré que se plantee un cambio verdadero, un planteamiento a favor de la mayoría. (…) después de mucho recorrido en diversas organizaciones ingresé en la Federación Nacional Campesina y ahí encontré que es una organización coherente, combativa, que plantea un desarrollo para el campesinado que pueda alcanzar a la gran mayoría y con eso también plantea un desarrollo que permita industrializar los productos, materias primas que permitan generar puestos de empleo al sector obrero, por lo tanto, para que se pueda garantizar la alimentación a la ciudadanía”.

Este joven dirigente, menciona que su producción hortícola se basa principalmente en el cultivo de verdeos, pero además en su finca produce: tomate, locote, cebolla, y otros; así mismo, refiere que gracias a los debates al interior de su organización, ha venido fortaleciendo el cultivo de rubros de autoconsumo: “También después de integrar la organización vi la importancia del autoconsumo, como ser la plantación de mandioca, plantación de poroto y otros: también alterno con la producción de autoconsumo, porque anteriormente solo producción de renta cultivaba”.

Consultado sobre los problemas que enfrentan diariamente con la catástrofe del cambio climático, Rosalino manifestó que la producción de alimentos es la más afectada. Agrega que, si se compara la producción hortícola de 20 años atrás con la actual, es posible notar cómo fue degradándose el suelo y las condiciones climáticas, en ese sentido, dos de los elementos indispensables son el sistema de riego y la malla media sombra: “Hoy en día ya es algo imposible de seguir produciendo sin tener un sistema de riego. También el tema de media sombra, es un elemento muy importante hoy en día, ya prácticamente sin media sombra ya no se puede producir rubro hortícola hoy en día a causa del cambio climático, ese calor exagerado”.

Otro de los inconvenientes agudizado con la crisis climática, es la invasión de plagas de todo tipo; el productor responsabiliza principalmente al Estado, carente de políticas públicas que permita a productores y productoras seguir cultivando sin contratiempos evitables: “Entonces, cada vez más nos dificulta a nosotros seguir produciendo a causa del cambio climático, porque sin infraestructura, ya es imposible hoy en día seguir produciendo alimentos para nuestro pueblo. (..) También el ataque masivo de plagas, todo tipo de plagas que atacan la producción dificultan para que sigamos produciendo como antes”.

La comercialización de los productos hortícolas también representa un problema para productores y productoras de alimentos, ya que el estado no les garantiza las condiciones necesarias para vender su producción, a precios realmente justos. Rosalino expresa que las penurias son inmensas: “Uno, el contrabando es un flagelo que siempre ataca, persigue al pequeño productor. Ellos (gobierno) le dicen importación, pero nosotros le decimos contrabando porque no hay una planificación que permita una importación planificada, sino que traen desmedidamente y siempre perjudica al pequeño productor porque acapara las bocas de comercialización como ser por ejemplo los supermercados principalmente que acaparan con producción extranjera, entonces se queda de lado la producción nacional”.

Otro de los problemas es el de los intermediarios, que se quedan con la mayoría de las ganancias, dejando a los productores y las productoras un margen monetario muy escaso: “Si el productor vendiera a 1.000 Gs, al consumidor le llegaría a 5.000 Gs por ejemplo, eso es para tener una idea de cuánto es la diferencia en cuanto a comercialización. Y desde el Estado no existe ningún planteo, ninguna política que permita subsanar esta problemática para que el pequeño productor pueda llegar a una buena comercialización”

Rosalino, miembro y dirigente de la Federación Nacional Campesina, organización destacada en la lucha por la tierra,  plantea que la producción debería acopiarse en las cabeceras departamentales, donde productores y productoras puedan acceder de manera más efectiva, así como la implementación de un impuesto justo que permita recaudar un monto a ser invertido en el campesinado: “ (…) por ejemplo que llegue a algunos centros de acopio en las bocas de los departamentos,… que permita que el pequeño productor pueda hacer llegar sus productos, pague un pequeño impuesto y que ese impuesto permita resarcir en mejoras de infraestructura, asistencia técnica, que permita asistir al pequeño productor, esta clase de planteos no existe desde el Estado, no tienen políticas para el pequeño productor”.

Más información de la ciudad de Itá: se ubica a 37 km de Asunción, con una población estimada de 82.032 personas. Productores y productoras de alimentos enfrentan actualmente serios problemas en su actividad productiva: la agresiva especulación inmobiliaria que se viene expandiendo en sus territorios, acaparando tierras de forma cada vez más creciente; además del contrabando y la falta de asistencia técnica, amenazan la existencia de este y otros territorios históricamente productivos.

Escuchá la entrevista aquí:

 

Fotos: gentileza Rosalino López

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