USTED ESTÁ EQUIVOCADO, DON TETO

EL MOTOR DE LA REACTIVACIÓN ECONÓMICA ESTÁ EN EL MUNDO REAL

Por Heñói

Hace un par de semanas el Ing. Agr. Héctor “Teto” Cristaldo, decía que “con una serie de medidas de apoyo[1]el sector sojero “puede convertirse en el motor de la reactivación económica del país”. Las “medidas de apoyo” que la Unión de Gremios de la Producción (UGP) solicita al gobierno están contenidas en un documento organizado en cuatro ejes temáticos, en los que básicamente solicitan un Estado a su servicio. Mientras tanto, en el mundo real, el pueblo paraguayo vive, produce y consume sin Estado, y construye soluciones y respuestas a pesar de ese Estado.

Un buen ejemplo de este otro Paraguay, del mundo real, es el asentamiento Crescencio González, en el Distrito de Ypehu, Canindeju. Un territorio de 5.000 hectáreas de tierra conquistada para la reforma agraria por campesinos y campesinas organizados en la Federación Nacional Campesina, completamente gestionadas y controladas por sus habitantes. Mientras que en el resto del Paraguay la pandemia produce desazón, pérdida de empleos, pobreza y hambre, en Crescencio González vimos prosperidad, abundancia, seguridad y futuro.

1. Don Teto pide medidas en lo económico y financiero

La producción de soja transgénica en el país data de 1996, cuando introdujeron de contrabando la soja RR -Roundap Ready-, de Monsanto. Tras 24 años de fabricar dinero a partir de la destrucción de los territorios, el sector sojero sigue necesitando “medidas de apoyo” gubernamentales sin ofrecer nada, ni siquiera contribuciones impositivas. Esta dinámica del extractivismo capitalista lleva en el país 140 años, con el apoyo de un Estado a su servicio.

Mientras tanto, en el mundo real, los verdaderos productores, los que se dedican a producir alimentos para el pueblo, y rubros diversificados industrializables, crecen y generan riqueza sin apoyo financiero alguno, y contribuyen a la seguridad y soberanía nacional. Los habitantes de Crescencio González han logrado diversificar la producción sin ayuda de nadie, sólo con la sabiduría tradicional y la inteligencia para la innovación popular. Así lo describen Mario Galeano y Del Rosario Ruiz Díaz:

Ahora estoy construyendo mi nueva casita, resultado de la producción, de las 10 has que trabajo con mi familia. La estructura es de ybyrapyta, la puerta de petereby. Aserramos con los compañeros lo que tengo en la reserva nomás, no gasté ni un guaraní, vos podes ver esta riqueza, esta belleza, y es el fruto del trabajo duro, de lunes a domingo, de aguantar el calor de enero. Mira mi huerta, tengo zanahoria, ajo, remolacha, cebolla blanca y morada, estoy haciendo semillas también. Mario Galeano

Mario Galeano

Producimos sin préstamos, no debemos en el almacén, no dependemos de nadie. Acá en mi finca hay huevo, queso, leche, grasa de cerdo, carne, poroto, maní, maíz chipa, maíz locro, nuestra huerta, frutas de todo tipo, nuestros remedios naturales, producimos “ñande haicha”, familiarmente, con azada, machete, carancho, sin deforestación, sin veneno, manualmente carpimos, manualmente sembramos, trabajamos todos juntos. Tenemos todo. Del Rosario Ruiz Díaz.

Del Rosario Ruiz Diaz

2. Don Teto pide apoyo para el comercio exterior

La UGP, históricamente aliada del sector más reaccionario del ámbito político, siempre ha defendido férreamente las relaciones del Paraguay con Taiwán; sin embargo en los últimos meses, cuando las papas queman en todo el mundo, y todo paso transfronterizo se complejiza, la UGP mira con deseo la idea de exportar directamente a China. Algunos de sus miembros lo hacen desde hace años, como Tranquilo Favero que abrió sus oficinas en Cabo Verde a donde “exporta” su grano, y desde donde lo despacha al gigante asiático.

Mientras tanto en el mundo real los habitantes de Crescencio González siguen produciendo petit grain de extraordinaria calidad y sésamo orgánico, que con la intermediación de empresas nacionales salen al mundo sin apoyo alguno. Y lo hacen en ambientes conservados, cuidados, sin deforestación salvaje, ni envenenamiento.

Producción de esencia de petit grain

La concepción misma de territorialidad es diferente entre el mundo de la UGP y el mundo real. Para los habitantes de Crescencio, la gestión del territorio es un desafío que compromete a la comunidad entera.

Cuando empezó la pandemia tuvimos miedo por la seguridad y la salud de toda la comunidad, y nos reunimos los responsables del asentamiento para asumir como organización qué hacer con la crisis sanitaria.  Resolvimos establecer controles en los nueve portones, y la obligación de sanitar a los que entran y los que salen. También resolvimos visitar casa por casa para hablar con la gente, ver si estaban de acuerdo con la medida, explicar un poco más esto de la necesidad de aislamiento, y de sanitar todo lo que entra, para preservar la salud de nuestras familias y del asentamiento. Tenemos turnos de 7 a 12, de 12 a 5, y de 5 a 10 de la noche.  En cada portón quedan entre dos, compañeros o compañeras, igual. Se fumigan las ruedas de los vehículos, se pide a la gente lavado de manos, se toma la temperatura, y si hay dudas no se deja entrar, se llama a los del puesto de salud. Mario Galeano.

3. Don Teto pide seguridad jurídica (defensa de la “propiedad privada”)

Esta demanda repetida machaconamente hasta el hartazgo por los autodenominados gremios de la producción está teniendo, en pleno contexto de pandemia, un capítulo de extraordinario dramatismo: el pedido de tratamiento con urgencia que remitió el Poder Ejecutivo al Senado, del proyecto de Ley “Que crea el Sistema Nacional Catastro Registral  (SINACARE) y la Dirección Nacional Catastro Registral (DINACARE)”. La idea no es nueva, ya que en 2015 la mafia latifundista había intentado una Ley similar intentando fusionar en un único ente, el Servicio Nacional de Catastro y la Dirección de Registros Públicos, a fin de concentrar la gestión de la propiedad de la tierra. En la versión 2020 de este intento, el ente propuesto –un mega poder de defensa de la propiedad privada- incluye también una dirección “de regularización de tierras”, es decir, una instancia ejecutiva para saltearse los litigios judiciales necesarios para ordenar el festival de irregularidades que constituye la titularidad de la tierra en el país.

Por supuesto, el proyecto de Ley no menciona los 8 millones de hectáreas de tierras malhabidas, ni las 300 mil familias sin tierra que demandan el cumplimiento del mandato constitucional de acceso equitativo a la tierra. No hace referencia a la ilegalidad de millones de hectáreas en la franja de seguridad fronteriza en manos de extranjeros. Sí prevé incorporar “al sector privado” en la toma de decisiones sobre la tierra, entre otras afrentas a la soberanía nacional.

Mientras ocurre este nuevo intento de matar al Indert para el mejor saqueo del territorio, en el mundo real y en plena pandemia, los habitantes de Crescencio González hacen efectiva la reforma agraria, reasignando lotes a familias jóvenes que demandan un pedazo de tierra para vivir. Es el caso de Edgar González (26) y Blanca (19) quienes fueron adjudicados por la comunidad con un lote de 10 has., donde rápidamente ellos construyeron su casita e iniciaron un emprendimiento productivo donde Edgar se dedica a los rubros vegetales y Blanca a los animales. Edgar lo explica con mucha claridad:

Yo ya tengo edad para ser jefe de mi casa. Desde hace años estaba trabajando como maquinista de una estancia sojera. Trabajando como esclavo sin horario, por un salario de miseria. Mi única alternativa de cambio, como joven campesino, era acceder a un pedazo de tierra para trabajar y mantener a mi familia. Así es como solicité a la Federación Nacional Campesina un lote, y después de un proceso asambleario de evaluación de los postulantes, me permitieron acceder a este lote de 10 has en el mismo asentamiento donde me crié, el asentamiento que mi padre junto a otros compañeros y compañeras conquistaron. Me siento muy orgulloso de quién soy, de la comunidad que habito y construyo con mi esfuerzo, y más orgulloso ahora que está por llegar mi primer hijo. Aquí vamos construyendo una verdadera patria, con justicia para todos los que la habitamos. Edgar González.

Edgar González y Blanca Ruiz

Benito Galeano no es tan joven, y describe la forma autónoma y libre de gestionar el territorio. Benito y Ramona tienen dos hijas en edad escolar, y los cuatro llevan adelante una finca próspera.

Tuvimos miedo al principio por la enfermedad, pero en mi trabajo la pandemia no tuvo ningún impacto. Cada día vengo al kokue a trabajar, planto, cosecho lo que comemos. Para otros esta enfermedad trajo problemas, sabemos que en la ciudad muchos no tienen qué comer, por eso con más razón preparamos la producción de autoconsumo. Como en el asentamiento hubo miedo, la mayor parte de la gente se preparó plantando más comida. Todos los años venía la gente plantando más rubros para la venta, y este año se incrementó mucho el cultivo de comida, de rubros de autoconsumo. Ese es un cambio grande y un avance en la lucha. Eso va a fortalecer la lucha por la tierra, porque la gente se dio cuenta con la pandemia cuán importante es la tierra para defender la vida y la salud. Benito Galeano.

Benito y Ramona Galeano

4. Don Teto pide agilización y simplificación de trámites en las instituciones del Estado.

Una vez más, lo que pretende la UGP no es más que un Estado a su servicio, es decir, al servicio de los intereses de los productores de mercancías de agroexportación.

En el mundo real, lejos de las instituciones, en Crescencio González se ejerce soberanía efectiva, y se resuelven los problemas que el Estado y los capitalistas crean. Uno de los mayores desafíos que enfrentó la comunidad este año fue la escolaridad de niñas y niños del asentamiento.

También tuvimos que resolver nuestra propia versión de aislamiento. Por ejemplo con el tema de la escuela y las clases virtuales. Algunas familias no tienen internet, otros ni teléfono, entonces nos reunimos con los docentes y decidimos usar otra forma, con fotocopias de planillas para hacer los trabajos, se reparte casa por casa, y después se retira, así luchamos contra el contagio de la enfermedad pero también defendemos el derecho de los niños y jóvenes a seguir estudiando. Mario Galeano.

En Crescencio González la pandemia casi no se siente, casi no se ve. Algunos tapabocas, los portones cerrados, son esbozos de aquello que sucede en el mundo de los agronegocios, de las mega granjas de producción de carne, de las transnacionales. En este mundo real la prosperidad se hace solidariamente.

Incluso llevamos nuestro aporte a la comunidad vecina de Ara verá, a las ollas populares, llevamos una cantidad importante de alimentos solidarios. Nosotros tenemos abundante producción, de todo, esta abundancia es el resultado de la lucha por la tierra, y también de la lucha por la producción, porque la semilla es un problema, y nosotros, en el proceso de lucha, entendimos la necesidad de defender las semillas, por eso tenemos tanta abundancia. Las ollas populares abaratan la sobrevivencia, nosotros sabemos bien que en época de lucha, en circunstancias especiales, con un aporte mínimo, de 2 mil, uno puede comer. Si no es colectivamente, nadie come por 2 mil, es una cuestión social. No resuelve el problema de fondo, el problema de fondo se resuelve con tierra y producción. La olla popular, en este momento de crisis fea, viene a resolver un problema social. Grande es el cambio en el mundo, pero yo lo que sentí es preocupación por mi familia en el extranjero que están volviendo, pero personalmente me siento bien porque tengo 10 has de tierra y produzco alimento para mi familia, pero el Estado no se ocupa de ayudar para la producción de alimentos para el pueblo. Del Rosario Ruiz Díaz.

Mientras que Don Teto y los gremios de la producción se niegan a pagar impuestos, y siguen pidiendo dádivas del gobierno, en el mundo real del Paraguay se trabaja y se construye futuro. En Crescencio González nadie pasa hambre, ni teme el mañana. En Crescencio González la gente organizada produce riqueza sin pausa; resuelve problemas sin competencias desaforadas ni acumulación de capitales. En Crescencio González el pueblo encuentra soluciones para cada miembro de la comunidad, y demuestra que el verdadero motor de la reactivación económica del país está en la tierra sana y viva, y en el trabajo de su gente.

 

[1] Las declaraciones de Cristaldo pueden leerse en https://www.abc.com.py/nacionales/2020/07/13/productores-apuntan-replicar-exito-de-ultima-zafra-pero-requieren-apoyo/.

Fotos:  Franceschelli Inés – González Edgar – Méndez Perla – Tuninetti Ángel.

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