Los 10 cuentos más delirantes que nos contaron en 2019

Cuentos, ficciones, fantasías; relatos que a veces rozan lo real, y otras surgen de la mera imaginación. En nuestra política el límite entre ficción y realidad es muy escurridizo, y el último año demostró que algunos actores políticos y económicos del Paraguay, de no ser por la perversidad con que pretenden engatusarnos, podrían dedicarse a la literatura fantástica.

Cuento 10. Las medidas que no miden nos midieron grandes.

Desde hace décadas las instituciones de la gobernanza global  nos han contado que es muy importante atender a los indicadores que usan para definir políticas públicas, como el PIB o el “crecimiento económico”, indicadores que no indican si esa riqueza generada quedó en manos de una sola persona o de miles, o millones. Desde hace años en Paraguay nos cuentan el cuento de la “estabilidad macroeconómica” generada por los negocios de agro-exportación; nos dicen que el país ha crecido en la última década a razón de 4% cada año, aunque los sectores medios de la sociedad y la clase trabajadora hayan sentido que sus ingresos alcanzan cada vez menos.

En la realidad, todas esas medidas son la medida del saqueo al patrimonio nacional; ese dinero no es más que el pago que los ganaderos, sojeros y agroexportadores reciben por llevar fuera del país la fertilidad de nuestro suelo, la calidad de nuestras aguas, la fuerza del trabajo de nuestra gente. Son cuentos globales, como el de la economía verde que salvará el planeta, o el de la necesidad de reducir el sector público, lo que en realidad es un camino corto para entregar a empresas privadas el negocio de prestación de servicios básicos y estratégicos, como agua, salud, educación, entre otros.

En nombre de estos cuentos nos tienen bajo ajustes y tarifazos desde el inicio del gobierno Cartes. Terminó su gestión dejándonos de  “regalo” 7.700 millones de dólares de endeudamiento. Abdo, en menos de año y medio, hizo crecer esa deuda en 1.200 millones de dólares más.

Cuento 9. Los venenos son “defensivos agrícolas” y no nos hacen daño.

Uno de los más fantasiosos cuentos que intentaron contarnos surgió de la pluma de Héctor Cristaldo, de la UGP[1], y de Ricardo Felippo, de la Feprinco. Ambos emprendieron una campaña para descalificar el estudio realizado por la médico pediatra Stela Benítez Leite, que constató daños en el ADN de niños de la Colonia San Juan, en Puente Kyha, Canindeju, como consecuencia de su exposición a los agrotóxicos usados en los sojales de la zona. Cristaldo y Felippo armaron el cuento y montaron la dramatización, agitando en la prensa y en redes sociales. Hoy se sabe que financiaron esa agitación mediática con recursos provenientes de Fecoprod[2]. Lograron modificar el procedimiento de evaluación y adjudicación de proyectos de investigación de Conacyt, anteponiendo un filtro ejercido por sojeros, ganaderos y otros gremialistas de los intereses empresariales, antes que la evaluación por pares científicos. El principal argumento que usaron fue que el estudio aún no se publicaba en revistas científicas.

Los cambios en Conacyt motivaron el rechazo generalizado de la comunidad académica, ya que ponía en evidencia que los recursos públicos del Paraguay estaban literalmente cooptados por el “sector privado” del país, un grupúsculo de analfabetos funcionales que, con prácticas feudales, extraen la riqueza de nuestro territorio para beneficio propio, de sus amos imperiales y de empresas transnacionales, a cambio de propinas.

Pocas semanas más tarde el estudio de la Dra. Benítez fue publicado en la Indian Journal of Medical Research, revista médica de estudios técnicos y clínicos originales relacionados con cuestiones de salud, éticas y sociales en la investigación biomédica. En paralelo, el documentalista francés Martín Boudot anda por el mundo ganando premios con un documental sobre el trabajo de Stela y la realidad en la Colonia San Juan. Además, los resultados de los análisis que se realizaran en Francia sobre las muestras biológicas que Boudot llevara, confirman los resultados encontrados por Stela.

La UGP, la ARP, la Feprinco, se han quedado con los recursos del Conacyt, aunque perdiendo toda credibilidad. Además el Conacyt perdió a buenos profesionales que allí se desempeñaban y que buscaban efectivamente producir conocimiento para el Paraguay.

Cuento 8.  Los peces murieron ahogados

Al menos 58 millones de kilos de venenos se vertieron en Paraguay el último año (aunque esa cifra “oficial”  también forma parte del cuento, ya que es sabido que una parte importante de lo que se usa ingresa al país de contrabando). El 67% de los biocidas que ingresan al Paraguay son herbicidas; su uso creció 52% en apenas 5 años, quinquenio en el que la superficie sembrada con soja creció apenas 4%. El vertido de semejante cantidad de productos tóxicos por parte de los empresarios del agronegocio necesariamente impacta en la calidad de suelo, agua y aire. Brasil y Argentina tienen probada la alta contaminación de los ríos en zonas sojeras. Este impacto fue la primera razón aparente cuando en el mes de abril aparecieron millones de peces muertos en las riberas de nuestros ríos, especialmente el Paraguay y el Paraná.

El Ministerio del Ambiente, la Essap y el CEMIT[3] afirmaron que los peces “murieron ahogados”, a partir de estudios carentes de todo rigor científico, que confirmaron la baja presencia de oxígeno en las aguas del río Paraguay por eutrofización[4]. Este fenómeno puede estar directamente relacionado con la deforestación de nuestro territorio; al iniciarse el periodo de lluvias, que este año han sido más abundantes que la media, la falta de cobertura boscosa convierte lluvias en raudales que, literalmente, “lavan” los suelos desplazando toda la materia orgánica presente en el suelo a cursos de agua.

Las lluvias inexorablemente lavaron también los campos cultivados, y los cada vez más grandes cultivos de arroz, llevando todos los plaguicidas allí vertidos (incluyendo 10 millones de kilos de Paraquat, al que los peces son particularmente sensibles). Ninguna institución se hizo cargo de evaluar seriamente presencia de plaguicidas en el agua y la materia orgánica encontrada. Nadie difundió que sustancias se buscaron, mucho menos si se encontraron. El Laboratorio del MADES no cuenta con cromatógrafo[5]. ¿Cómo habrán evaluado entonces los residuos de venenos? Es claro que la información que el Estado da a la población con relación a la contaminación de  nuestro territorio con agrotóxicos, es un enorme cuento imposible de creer.

Cuento 7. Pobres ganaderos víctimas de “trágicos” incendios

Entre agosto y setiembre se quemaron más de 300 mil hectáreas de las ecorregiones Cerrado, Chaco y Pantanal del Norte del país, especialmente en el Departamento de Alto Paraguay y en Concepción, casualmente en zonas cubiertas por bosque nativo. Estos incendios fueron coincidentes con los ocurridos en la Amazonia, en donde se consumieron cerca de 2,5 millones de hectáreas.

Todos los focos de incendio registrados este año son de origen antropogénico, es decir, provocados deliberadamente por humanos, con el objeto de disponer de más superficie para monocultivos y cría extensiva de ganado.

El gobierno de Mario Abdo decretó emergencia ambiental habilitando erogaciones extraordinarias para controlarlos, y gestionó y canalizó 100 mil millones de guaraníes en créditos blandos para ganaderos de la zona, “por haberse visto afectados por el fenómeno”.

Este cuento en realidad fueron dos cuentos: el de la tragedia que no fue sino una calamidad provocada, y la victimización de estos empresarios de la deforestación y la eliminación de la riqueza biodiversa del país, que ellos remplazan con pasturas exóticas.

Cuento 6. Sojeros y ganaderos son víctimas de la “inseguridad en el campo”

Es una cantaleta que Paraguay escucha desde hace décadas: “crece la inseguridad en el campo, lo que pone en riesgo la producción y la generación de riqueza en el país”. Si este relato proviniera de los verdaderos productores, es decir, del campesinado, sería una afirmación muy cierta; estaría referida a la creciente presencia de matones armados al servicio de estancieros; a la criminalidad impune de jueces y fiscales protegiendo el avance ilegal sobre el territorio de “colonos” extranjeros y terratenientes con títulos de propiedad fraudulentos. Sin embargo el cuento proviene de los gremios autodenominados “de la producción” que afirman que las ocupaciones de tierra realizadas por el campesinado son una “amenaza” a la propiedad.

El gobierno estronista de Abdo Benítez, obediente al mandato de los gremios, derogó el “Plan de Acción Conjunta para casos de hechos punibles de invasión de inmueble ajeno.” El instrumento, vigente desde el 2012, exigía el cumplimiento de una visita previa, de una planificación interinstitucional para garantizar vigencia de derechos, y que el fiscal acompañe el procedimiento policial del desalojo. Si bien este “Plan de acción conjunta” fue caracterizado por organizaciones sociales como ilegal, los procedimientos que requería ofrecían tiempo, que los y las campesinos/as usaban en una negociación que, a veces, lograba revertir el desalojo. El sector que detenta y pretende ampliar latifundios se valió de un Estado a su servicio para descartar estas medidas dilatorias. Según el propio gobierno hay “800 desalojos que requieren pronta solución”[6], lo que permite avizorar un horizonte cercano de alta conflictividad social.

Abdo Benítez, además, designó a Mario Vega, líder sojero[7], al frente del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), un gesto más a favor del latifundio[8].

Cuento 5. Somos líderes en modernización tecnológica

A mediados de noviembre el Ministerio de Agricultura y Ganadería – MAG daba a conocer la liberación de “13 nuevos eventos de organismos genéticamente modificados, tecnologías de última generación que permiten resistencia a un espectro mayor de plagas y tolerancia a distintos principios activos de herbicidas”; como es habitual, el Ministerio pregonaba que estas innovaciones tecnológicas permitirían el menor uso de plaguicidas y una contribución más efectiva a la lucha contra el cambio climático.

En realidad, los eventos liberados (de propiedad de BASF, Syngenta, DOW, INDEAR y MONSANTO), no ofrecen ninguna novedad; se trata de eventos ya existentes en nuestro país, en diferentes combinaciones o con nuevos propietarios. La única novedad real es la liberación del evento de soja HB4, que tolera mejor condiciones de sequía. Es un desarrollo de Indear (Bioceres), que tiene su base en Rosario, Argentina, lo que destaca el avance de desarrollo biotecnológico que tiene el Cono Sur.

Por tanto, lo de la modernización tecnológica es también un cuento que nos cuentan los gremios de la producción, las empresas que sostienen el negocio, y el MAG: la liberación solo viene a diversificar y actualizar el derecho de cobrar patentes que tienen las empresas, y a asegurar que los productores nacionales no se escapen de ese pago.

Cuento 4. Somos campeones en la captura de carbono

Ariel Oviedo, Ministro del Ambiente, viajó a Madrid, a la Conferencia de las Partes sobre Clima (COP25), y expuso la Declaración Nacional de la República del Paraguay ante el Cambio Climático[9]. Dijo que el Gobierno de Abdo Benítez ha incorporado los principios de Desarrollo Sostenible en el ámbito de sus políticas nacionales y sectoriales (…) para revertir la deforestación, el cambio climático y la degradación del medio ambiente. Puso de relevancia el gran volumen de energía “limpia” que generamos (aunque se olvidó de decir que no la usamos, y que el 50% de nuestra matriz energética depende de la leña, incluyendo el secado de la soja antes de exportarla). Entre otras mentiras flagrantes, afirmó que en Paraguay trabajan armoniosa y efectivamente el sector privado, la academia, la sociedad civil, y destacó que con la vigencia de leyes efectivas, como la de deforestación cero, la de Servicios Ambientales y las buenas prácticas, se marcó un hito en la historia paraguaya, recibiendo 50 millones de dólares del Fondo Verde del Clima por la reducción de 23 millones de toneladas de CO2 equivalente, fondos que serán invertidos en la conservación de bosques, en la implementación de acciones que contribuyan a la mitigación y a la adaptación a los efectos del Cambio climático.

Enormes mentiras a las que nos tienen acostumbrados; ya en el año 95 el Paraguay utilizó la sanción de la Ley 536 “De fomento a la forestación y reforestación” para gestionar recursos nacionales y extranjeros destinados, supuestamente, a la plantación de árboles. En 2017, portando la bandera del programa PROEZA -que prometía combate a la pobreza y reforestación-, consiguió del Fondo Verde del Clima más de 170 millones de dólares para recuperar cobertura boscosa. Este año, nuevamente, el Estado paraguayo recibe financiación para plantar árboles, para “recuperar los bosques”. El mismo partido en el gobierno, el mismo esquema estatal, difícilmente cambien los resultados de estas promesas.

Cuento 3. La lucha contra el contrabando de productos hortícolas

En los últimos 10 años la tierra destinada a los agronegocios ha crecido, a costa del cultivo de alimentos. La importación de frutos frescos entre 2009 y 2018 aumentó 222%. El precio promedio de las hortalizas, tanto las nacionales como las importadas, subió en ese periodo entre 25 y 85%. Al menos la mitad de los ingresos de las familias trabajadoras se destinan a cubrir la alimentación, en algunos casos sin alcanzar a satisfacer las necesidades nutricionales óptimas de sus miembros. El 11% de la población nacional padece malnutrición, y casi el 32% tiene riesgo alimentario.

Mientras tanto, los productores de alimentos hortícolas claman cada año por políticas públicas que planifiquen la producción, garanticen precio y acceso a mercado, y combatan el contrabando. Y cada año crece esta mafia que, gerenciada por un puñado de “empresarios”, rinde holgados beneficios a funcionarios de puertos, aduanas, armada nacional, Senave, etc.. Cuando estas instituciones, para sostener su fantasía, incautan algún camión, son los propios contrabandistas, sin tapujos, quienes reclaman el irrespeto del sector público al esquema de coimas que tan bien funciona organizando la provisión alimentaria del país[10].

Este es ya un cuento de nunca acabar, como el de la buena pipa; y sería hasta gracioso si no impactara directamente en el hambre de nuestras familias. Lo peor es que nuestro país puede dar grandes saltos en la recuperación de la producción biológica de alimentos, y por ende en la recuperación de la seguridad y soberanía alimentaria. Contamos con el suelo, el conocimiento y la vocación productiva de cientos de miles de compatriotas. Si la población del Paraguay tiene hambre, hay culpables con nombre y apellido.

Cuento 2. La solución al caos del tránsito es destruir el Botánico

El arquitecto danés Jan Gehl, a quien lo conocen como el padre del urbanismo humanista, dijo en una entrevista: “Cuando los coches empezaron a invadir nuestras vidas, empezamos a construir ciudades en contra de la gente. Calles de seis vías, avenidas sin sombras, sin árboles. Y sin embargo, se ha demostrado que el tráfico es como el agua, va donde puede. Y cuando no puede ir a alguna parte, se detiene”. Muchas ciudades del norte global vienen reemplazando sus autopistas por espacios verdes públicos, demoliendo estructuras de cemento como la que el MOPC desea construir en detrimento de varias hectáreas del Jardín Botánico, colmadas de biodiversidad, historia e identidad cultural.

El proyecto de “corredor vial Botánico”, parte de la Avenida Costanera Norte, inicialmente era un túnel de 436 metros y paso a nivel de 1.130 metros frente al Jardín Botánico; más tarde lo reemplazaron por la construcción de dos viaductos, uno de 1.350 metros en parte del predio del Jardín Botánico, y otro de 460 metros en el cruce de Primer Presidente y la Autopista Ñu Guasú, con el argumento de que 40.000 vehículos encontrarían fluidez y se estaría destrabando el tráfico de la zona. Urbanistas, especialistas en movilidad urbana, profesionales de diversas ramas han venido alertando acerca del impacto negativo que tiene este tipo de mega estructuras sobre las ciudades.

La tala de árboles en el Botánico se inició pese a la oposición de gremios, organizaciones sociales, ambientalistas y personas que intentaron parar este proyecto que además de ser improcedente, carga con el peso de varias denuncias sobre mal manejo, corrupción, y malversación de fondos. Hoy la obra está parada. Todo hace pensar que este cuento terminará igual que el del metrobus: un escandaloso negociado, grave impacto negativo para los ciudadanos, y absoluta impunidad para los culpables.

Cuento 1. Los Agronegocios son el progreso, la agricultura campesina e indígena es el atraso

Este cuento es el más escandaloso que nos cuentan los personeros del saqueo y sus cómplices en el Estado (azules y colorados por igual): que los agronegocios son progreso y futuro, y que la agricultura verdadera, biológica, libre de agrotóxicos, es “atraso”.

Parte del avance de la sojización de nuestro territorio, de la destructiva ganadería a gran escala, de los arrozales y eucaliptales que enferman y matan, está relacionado con que hemos naturalizado la idea de que comer rápido es moderno; de que cualquier tecnología es progreso; de que bosque es desorden y monocultivo es orden. Para los agronegocios, sus empresas y sus ejecutivos, modernidad y progreso tienen formato globalizado, que desprecia la diversidad cultural, por considerarla un obstáculo para la rápida instalación de mandatos de consumo.

La realidad nos muestra otra cosa: hemos constatado en el caso concreto del Asentamiento Crescencio González que la producción campesina es más rentable social, ambiental y económicamente que el agronegocio, más allá de las posibles mediciones de captura de carbono, salud de su población, sostenibilidad productiva, que solo aumentarían la diferencia a favor de este modelo eficiente de producción de alimentos.

La única diferencia entre dos fincas de miles de hectáreas, una destinada a la producción de soja, y otra en manos campesinas, es que en un caso la renta queda en un solo propietario, mientras que en el otro se reparte entre 280 familias que siguen produciendo alimentos, y mantienen prácticas gastronómicas, de tradición oral, educativas, de cuidado, opuestas al individualismo capitalista, competitivo y egoísta. Conservan la minga y el jopoi, prácticas sociales colectivas de reciprocidad. Conservan el guaraní. Conservan un vasto y profundo conocimiento botánico que es la base del sistema de salud popular del Paraguay. Conservan, en definitiva, lo esencial de la identidad nacional.

Conclusión

Los gremios de la destrucción; sus cómplices en los partidos colorado y liberal (y tantos otros con representación parlamentaria siguiéndoles las mentiras), y otros actores políticos y económicos que operan en la realidad del Paraguay, durante el 2019  tomaron a la población por tonta. Los cuentos que contaron parecen haber operado como cuentos para hacernos dormir.

¿Será que el 2020 nos traerá el amanecer? Desde Heñoi, este fin de año deseamos que, como imaginara Elvio Romero, el alba sea un alba de emociones, de hermosas canciones, de combatientes.

 

[1] Unión de Gremios de la Producción – UGP; Federación de la Producción, la Industria y el Comercio – FEPRINCO; y Federación de Cooperativas de la Producción – FECOPROD, son algunos de los gremios que nuclean a empresas y otras entidades dedicadas a los agronegocios. Se autodenominan “gremios de la producción” aunque poco aportan a la verdadera producción de bienes útiles y riqueza en el Paraguay. Como defensores del modelo de monocultivos transgénicos y producción ganadera y láctea a gran escala, lo que en realidad producen es mercancía innecesaria que extraen del país, y destrucción ambiental y social sin precedentes.

[2] http://ea.com.py/v2/blogs/el-fin-de-las-ciencias-en-paraguay/

[3] Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADES; empresa estatal de aguas – ESSAP, y el Centro Multidisciplinario de Investigaciones Tecnológicas – Cemit, de la Universidad Nacional de Asunción – UNA.

[4] Eutrofizado es aquel ecosistema o ambiente caracterizado por una abundancia anormalmente alta de nutrientes (procedentes de actividades humanas), sobre todo N y P, de forma que se produce una proliferación descontrolada de algas fitoplanctónicas. Fuente: Wikipedia.

[5] El ingeniero químico Federico Schroeder, responsable del Laboratorio del MADES explicaba: “No tenemos un equipo cromatógrafo para hacer la búsqueda de pesticidas ni otros metales pesados. Son más parámetros de vigilancia antes que de emergencia. Nuestro laboratorio de agua es bastante básico y ahora estoy sin técnico”. Fuente: Última Hora. https://www.ultimahora.com/una-debe-asumir-gastos-que-mades-y-fiscalia-no-pagan-n2812777.html

[6] Última Hora, 20 de septiembre de 2019. Disponible en https://www.ultimahora.com/dejan-efecto-protocolo-aplicado-caso-invasion-propiedad-privada-n2844791.html.

[7] Es dirigente de la Coordinadora Agrícola del Alto Paraná (CAP), miembro de la Unión de Gremios de la Producción (UGP).

[8] La designación data del 8 de octubre de 2019. ABC Color, 9 de octubre de 2019. Disponible en https://www.abc.com.py/nacionales/2019/10/09/el-indert-tiene-nuevo-titular-mario-vega/.

[9] http://www.mades.gov.py/2019/12/11/ministro-presento-la-declaracion-de-paraguay-sobre-el-cambio-climatico-en-la-cop25/

[10] https://www.ultimahora.com/denuncian-presunta-coima-incautacion-cargamento-curuguaty-n2852400.html

 

Foto portada: facebook.com/pg/elbotaniconosetoca

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