“Comer era subversivo para el neoliberal”

Por Heñói

12 de febrero de 2019

 

Comer bien era muy raro, comer poco era normal,

Comer era subversivo para el señor militar

Piero. 1973

 

Alimentarse es hoy un desafío al presupuesto  familiar; productos básicos escasean; variedades de mandioca que conocíamos desaparecieron; el queso Paraguay industrial parece chicle; el maíz desgranado ¿será transgénico?, el pollo de marca no tiene gusto a nada; el cerdo que venden sabe a vaca. Las dictaduras que ejercían el control social en la década del ’70 han cambiado de forma; en lugar de militares hoy detentan el poder los intereses corporativos; sin embargo la exigencia de derechos por parte del pueblo sigue siendo una provocación, por ello no estaría mal cambiar la frase de la canción de Piero: él decía que pretender comer era un acto subversivo para los militares; hoy lo es para las empresas que detentan el control del sistema agroalimentario.

Hoy, 12 de febrero de 2019:

  • Un mazo de lechuga en el supermercado cuesta Gs.5.500; Rosalino, productor hortícola del Departamento Central, quien trabaja una hectárea de verdeo, vendió en finca a Gs. 15.000 la docena, es decir a Gs. 1.250 por unidad. Los intermediarios ganaron Gs. 4.250 por cada mazo.
  • Un kilo de mandioca cuesta en el supermercado Gs. 2.500; Lisandro vendió en finca una bolsa de 70 kilos por Gs. 20.000. Lisandro trabaja 4 hectáreas con su familia. Los intermediarios ganaron Gs. 2.214 por cada kilo, el productor recibió Gs. 285.
  • Un litro de leche cuesta en el supermercado Gs. 4.200. Sonia tiene una producción de 50 litros de leche por día, trabajando con su marido y la ayuda de sus dos hijos adolescentes, y los vendió a Gs. 1.500 cada litro.

Ya el sabio Sun Tzu, en su obra El arte de la guerra datada en el Siglo II AC, escribía “(…) un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de sus alimentos. Cada porción de alimentos tomados al enemigo equivale a veinte que te suministras a ti mismo”.

Los enemigos del Paraguay están siendo muy efectivos en desproveer al pueblo de una buena alimentación. Tenemos un 11% de la población subalimentada; más de 1,6 millones de mujeres en edad fértil padeciendo anemia; una dependencia alimentaria que representa más del 70% de la demanda nacional, con tendencia a incrementarse.

Importación de alimentos quinquenio 2013-2017. En toneladas
  2013 2014 2015 2016 2017 Incremento quinquenal
Cítricos            29,963            29,419            32,303            14,597            32,543 9 %
Hortalizas            43,291            45,736            63,251            85,100            92,140 113 %
Legumbres                  111                  125                  300                  205                  212 91 %
Frutos frescos            12,944            14,367            20,669            25,449            27,702 114 %
Elaboración propia a partir de Anuarios estadísticos SENAVE 2013-2017

 

En esta dinámica nacional:

  • Pierden los productores de alimentos. Las comunidades campesinas resisten en territorio enfrentando diariamente el envenenamiento de sus comunidades y su producción, las amenazas de desalojo, las presiones de las mafias de todos los colores. Y siguen produciendo alimentos sanos que, sin política alguna que los apoye, venden por monedas a acopiadores e intermediarios. Muchos de estos son, además, parte del oligopolio de empresas “importadoras” de productos hortícolas, expertos en el ingreso ilegal de mercaderías, en connivencia con funcionarios del Senave, Detave, Armada Nacional, etc.
  • Pierden los consumidores, para quienes la alimentación dejó de ser la base de la vida para convertirse en una conquista de un derecho humano básico, no garantizado en el país.
  • Pierde la economía nacional, que dilapida y envía al exterior millones de dólares en rubros alimentarios que hemos producido históricamente en nuestro país. Al mismo tiempo destruye empleos de agricultores hortícolas.

Pretender comer bien es hoy en Paraguay un acto subversivo. Defender a los productores de alimentos, buscar políticas favorables a ese sector es, según el presidente estronista Mario Abdo, recurrir a un “modelo de enfrentamiento”[1].

Sin alimentos y agua abundantes, sanos, nutritivos, no habrá posibilidad de liberar al Paraguay de las prácticas económicas que lo agobian. Sin campesinado no habrá alimentos. Reafirmamos que la producción campesina en resistencia es la fuerza motriz fundamental para impulsar las transformaciones que el país necesita con urgencia. Suscribimos el concepto político que viene orientando a la fuerza campesina en los últimos años: Sin reforma agraria no habrá paz. Por ello el próximo 21 de marzo Heñói acompañará la marcha de la Federación Nacional Campesina, construyendo desde el pueblo movilizado una política que garantice el derecho humano a una alimentación y nutrición adecuadas, que devuelva al pueblo lo que es del pueblo: su derecho a la vida.

Rosalino López e hija

[1] https://www.ultimahora.com/mario-abdo-pide-campesinos-cambiar-el-modelo-enfrentamiento-n2797434.html

Foto de portada: Rosalino López – Agricultor. Compañía Las Piedas, Itá – Dpto. Central

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